La Seguridad Social, en “posición comprometida”

El Tribunal de Cuentas acaba de aprobar la Declaración sobre la Cuenta General del Estado del ejercicio 2017. Se trata del ejercicio anual de una función constitucional (art. 136.2 de la CE) de elaborar un Informe que incluye el análisis de la Cuenta General del Estado (CGE).

El artículo 131 de la Ley General Presupuestaria establece que la IGAE formará la CGE que será remitida por el Gobierno antes del 31 de octubre del año siguiente. Así pues, el Tribunal ha empleado ocho meses en su censura (menos que Hacienda para rendirla). Una labor discreta que elimina la vieja crítica de ser el espejo retrovisor del sector público.

Como no podía ser de otra manera (el prestigio de la IGAE está fuera de duda) los auditores entienden que, con carácter general, los estados que integran la CGE-2017 son internamente coherentes y se ajustan a lo dispuesto en la normativa sobre su elaboración, aunque el Tribunal han observado determinadas deficiencias (ver años anteriores) que señala en la propia Declaración, que concluye:

“presenta fielmente, en todos sus aspectos significativos, la situación económica, financiera y patrimonial, los cambios en el patrimonio neto, los flujos de efectivo, los resultados del ejercicio y la ejecución y liquidación del presupuesto del grupo de entidades que han de integrarse en ella, de conformidad con el marco normativo que resulta de aplicación a dicha Cuenta General y con los principios y criterios contables contenidos en el mismo”.

Algunas incorrecciones ya figuraban en anteriores Declaraciones, como se detallan en el apartado VI.1 “Seguimiento de las conclusiones”, y se refieren, principalmente, a la falta de integración en la CGE de las cuentas de determinadas entidades; a la falta de registro de las previsiones iniciales de los pasivos financieros del estado de liquidación del presupuesto de ingresos; a defectos de ejecución presupuestaria que provocan un desplazamiento temporal de los gastos e ingresos presupuestarios; a la falta de inventarios completos; a la falta de actualización de los libramientos de pagos a justificar que están pendientes de justificación y aprobación; y, por último, al diferente tratamiento contable de las modificaciones de las previsiones iniciales de ingresos entre la AGE y las entidades de la Seguridad Social, por una parte, y los organismos públicos. Vamos: los sospechosos habituales.

De las formas al fondo

La prensa pone énfasis en el tratamiento del Fondo de Reserva de la Seguridad Social y en el enorme agujero de las pensiones. Un tema que enlaza con la importancia de nuestra información financiera pero también con el problema real de España, en los próximos años. Leámos el epígrafe 4.93 del informe.

4.93. El balance de la Seguridad Social recoge, a 31 de diciembre de 2017, un patrimonio neto negativo de 13.720,6 millones de euros(..) cuyo origen está en sus resultados económico patrimoniales negativos del período 2010 a 2017 (99.503,2 millones).

Tales resultados derivan de las operaciones de la gestión ordinaria de estas entidades, porque las cotizaciones sociales resultaron insuficientes para la cobertura de los gastos del mismo origen (fundamentalmente pensiones y prestaciones no contributivas) provocando desequilibrios financieros, presupuestarios y de tesorería.

Este tipo de medidas coyunturales no han resuelto los problemas de sostenibilidad financiera de la Seguridad Social

Patadón p’alante.

La solución adoptada en 2017 y en 2018 para corregir tales desequilibrios, ha sido otorgar nuevos préstamos a la TGSS, por 10.192 millones y 13.830 millones de euros, respectivamente, que han proporcionado cobertura financiera a las obligaciones de la Seguridad Social y han posibilitado una recuperación transitoria de su tesorería y de su equilibrio presupuestario a nivel global, aunque no en las operaciones no financieras.

El Tribunal alerta de que “este tipo de medidas coyunturales no han resuelto los problemas de sostenibilidad financiera de la Seguridad Social, que son de naturaleza estructural, ni contribuyen al saneamiento de su balance y de su cuenta de resultados, ni tampoco tienen reflejo en su neto patrimonial, que continúa siendo negativo”.

En consecuencia, en opinión del Tribunal la Seguridad Social está en una“posición comprometida” pues las soluciones adoptadas hasta el momento para las situaciones de crisis (vía concesión de préstamos) no han resuelto los problemas de sostenibilidad financiera de naturaleza estructural de que adolece el sistema de la Seguridad Social, por lo que los auditores consideran necesario “promover y llevar a término las reformas que sean precisas para resolver, de forma estable, esta situación“, sin olvidar, además, el saneamiento de su endeudamiento frente al Estado, todo lo cual debe abordarse en el marco del denominado “Pacto de Toledo”.

No obstante, hasta que este tipo de soluciones pueda ejecutarse, el informe recomienda que los déficits financieros y presupuestarios soportados por la Seguridad Social se cubrieran, como hasta ahora, con financiación estatal, aunque, teniendo en cuenta que el problema deriva de sus operaciones de gestión ordinaria, la vía de financiación estatal debería tener esta misma naturaleza económica y presupuestaria, esto es, proceder de transferencias corrientes de la AGE, no de la concesión de nuevos préstamos. No se toca la hucha (el casi consumido fondo de reserva) porque se financia con la deuda que equilibra el presupuesto del Estado, lo que permite a los sucesivos gobiernos presentar titulares como este:

NOTA PERSONAL: Las decisiones de nuestros gobernantes de los últimos años no pueden calificarse como las mejores. Lo peligroso no es que nadie quiera abordar el problema. Lo terrible es que no parece que haya un problema.  Dopar los presupuestos de inversiones con deuda en los ciclos bajos fue un ejercicio   inteligente del Keynesianismo. Emplearla para pagar las pensiones es una irresponsabilidad, cuyas consecuencias sufriremos la próxima década y entonces ya será insoluble el problema, con dos trabajadores por pensionista, en el mejor de los casos. En unos años vendrá la Unión Europea con sus hombres de negro y ocurrirá lo que pasó hace unos años en Grecia … Entonces diremos ¿Cómo pudimos llegar a esto? Realmente me cabrea este asunto. Perdón por el desahogo.

Os dejo una diapositiva de los presupuestos de la seguridad social de los dos últimos ejercicios. El correspondiente a 2019 non nato, pero entendemos que una visión realista de la vía de agua anual. Si sabéis leer un presupuesto, os dará un escalofrío … Y si tienes como yo, 60 años, te quedarás helado.

3 comentarios en “La Seguridad Social, en “posición comprometida”

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