Las cuentas en la historia

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CERVANTES E A CONTADURÍA MAIOR (Resumen de un artículo de Ramón Muñoz)

Ramón-cortoHá uma peripécia na vida de Cervantes, que os biógrafos conhecem muito bem mas que não sucede assim com as gentes que vivemos no meio da Fazenda e dos Tribunais de Contas (CONTADURÍAS). Peripécia que obedece, em minha opinião, ao fato de que “Cervantes era filho do Quijote” e não ao inverso, como assegurava Unamuno, já que depois de de ela se esconde ao afã de Cervantes de chegar a ser servidor público permanente dentro do âmbito da Fazenda.

Cervantes foi nomeado no ano 1588 comissário do Rei, por comissão do Prefeito Valdivia, para sacar trigo na cidade de Écija e fabricar com ele bolo destinado ao abastecimento da Armada invencível. Em 1589, prestou Cervantes uma conta “de gastos miúdos que fiz na moenda que tive na cidade de Écija”e na que se equivoca, e se equivoca em sua contra -¡Poeta ao fim, senhor, e inimigo das matemáticas!, diz Astrana Marín-.

A história de Cervantes com os Contadores de Fazenda (o que agora seria o Tribunal de Contas), é uma história desgraçada que lhe leva em duas ocasiões ao cárcere pelos erros e os fatos de outros.

A primeira, a prisão de Castro do Rio, parece que foi todo um embrulho, no que Cervantes é envolto por ordem do Corrigidor de Écija, e que, conquanto não se sabe quantos dias deu com Cervantes no cárcere, deveram de ser muito poucos, pois por aquelas datas, 21 de Setembro de 1592, se lhe notifica a Sentença do Juiz ante a que apela Cervantes e parece que “foi solto sob fianças”. (Traduçao de Antonio Arias, estudante de portugués nas aulas noturnas).

CERVANTES Y LA CONTADURÍA MAYOR

Hay una peripecia en la vida de Cervantes, que los biógrafos conocen muy bien pero que no sucede así con las gentes que vivimos en el entorno de la Hacienda y de los Tribunales de Cuentas (Contadurías). Peripecia que obedece, en mi opinión, al hecho de que “Cervantes era hijo del Quijote”y no a la inversa, como aseguraba Unamuno, ya que tras de ella se esconde al afán de Cervantes de llegar a ser funcionario permanente dentro del ámbito de la Hacienda.

Cervantes fue nombrado en el año 1588 comisario del Rey, por comisión del Alcalde Valdivia, para sacar trigo en la ciudad de Ecija y fabricar con él bizcocho destinado al abastecimiento de la Armada invencible. En 1589, presentó Cervantes una cuenta “de gastos menudos que hice en la molienda que tuve en la ciudad de Écija”, y en la que se equivoca, y se equivoca en su contra -¡Poeta al fin, señor, y enemigo de las matemáticas!, dice Astrana Marín-.

La historia de Cervantes con los Contadores de Hacienda (lo que ahora sería el Tribunal de Cuentas), es una historia desgraciada que le lleva en dos ocasiones a la cárcel por los errores y los hechos de otros.

La primera, la prisión de Castro del Río, parece que fue todo un embrollo, en el que Cervantes se vé envuelto por orden del Corregidor Moscoso, de Ecija, y que, si bien no se sabe cuantos días dió con Cervantes en la cárcel, debieron de ser muy pocos, pues por aquellas fechas, 21 de Septiembre de 1592, se le notifica la Sentencia del Juez Moscoso ante la que apela Cervantes y parece que “fue suelto bajo fianzas”.

La apelación llegó a buen término y Cervantes fue absuelto por el Consejo de guerra, el mismo que llevó a la horca, primero a Iñigo de Lizana y después a Pedro Gárate y otros, como consecuencia de la “toma de cuentas y residencia a los proveedores que ordenó Felipe II al Licenciado Hernando de Alcázar”, “por los graves abusos y sustracciones que se estaban cometiendo en la provisión de las galeras”.

La mala calidad de las galletas elaboradas con el trigo “sacado de Écija en los años 87 y 88 produjeron serios cargos de Felipe II por “las vituallas podridas enviadas a la Armada Invencible y que hubieron de arrojarse al mar”.

“La maquina hacendística, funcionaba mal. Una misma cuenta había de repetirse y presentarse muchas veces, y las liquidaciones duraban años y años, entre el eterno papeleo…”. Cervantes no dejó nunca de tener problemas con los Contadores Mayores de Hacienda, si bien es lo cierto que nunca fue condenado. Tanto es así que consigue, precisamente a través de su amigo y Contador Mayor de Hacienda D. Agustín de Certina, que le nombrasen, en Agosto de 1594, comisionado para el cobro de varios atrasos de impuestos en el reino de Granada.

“Cervantes vió, pues, colmados sus deseos de servir a la Hacienda Real. Tal vez pensó en que el feliz desempeño de los importantes cobros que se le confiaban podía constituir el primer paso para ascender a contador”. “Parece le agradaba este empleo”. “Era empleo descansado, libre de azarosos desplazamientos que podía alternar perfectamente con el cultivo de sus queridas musas”.

Por cierto que la segunda prisión surge de las cuentas de esa Comisión “asunto embrollado por la Contaduría Mayor de Hacienda”, dice Astrana Marín “que ciertamente no conocía la realidad,” “pues le hicieron buenos en las cuentas nada menos que 859.134 maravedís que no había cobrado”. “Y no mire el lector con enfado esta sucesión de números, pues de su involucración por los contadores sobrevino la celebre prisión de Cervantes en Cárcel Real de la Corte, de Sevilla. “Y de la prisión se engendró el Quijote ¡O felix culpa! (exclamará alguien) si ella dio origen al libro portentoso”.

El 31 de marzo de 1598 los Contadores trasmitían un pliego “para comprobación de la cuenta que ha de dar Miguel de Cervantes Saavedra…. comisario que fue del proveedor Isunza los años de 591 y 592….”.

A Cervantes, los Contadores le presentan un cargo de 2.557.029 maravedís, total de su comisión. Le hacen buenos 2.467.225 y le dicen que su alcance monta 79.804 maravedís. Y dice, Astrana Marín, “o no hay aritmética en el mundo o el alcance debería ascender a 89.804. De modo que perjudican en mil (sic) maravedís a la Hacienda Real”. “No se enteraban de nada” sigue diciendo Astrana Marín, “debían sus puestos al favoritismo y no a la suficiencia, extraviaban los papeles y fijaban las cantidades a bulto”.


Las Cuentas de Herrera (Original en la Junta General del Principado de Asturias).

Herrera

Da por alcanze de todas quentas deviendo el Prinzipado a Herrera tres quentos ochozientos y cinquenta y tres mil sietezientos y dos maravedís; y pagándole estos con sus yntereses de ocho por ciento de amtezipazión, de estos alcanzes quedan para el Principado cinco quentos quinientas y sesenta y un mill ochozienttos y setenta y tres maravedís, digo cinco quentos quinientos y sessenta y dos mil y quarenta y ocho maravedís, que traen reales cientto y sessenta y tres mill quinientos y ochentta y nuebe y veintte y dos maravedís que es lo pareze queda en limpio al Prinzipado salbo herror. Y en esta forma se fenezieron dichas quentas a treinta de henero de mil y seiscientos y setenta y quattro años. Y lo firmó su señoría.

9.415.575
3.853.702
5.561.873
“Acen mal este alcance numerado
Es el ligítimo 163.584 maravedís”.
El marqués de Camposagrado (R)./

Ley VI, de 9 de junio de 1500. Cap. 30 y 31, sobre determinados gastos que hoy diríamos “no elegibles”.

Destacan estos párrafos:
“No consientan repartir gallinas, ni perdices, ni besugos ni carneros ni hachas ni otras cosas semejantes entre Justicia y Regidores”.
“Asimesmo no gasten en fiestas ni alegrías, ni en comidas ni en bebidas, ni en otras cosas no necesarias al bien común”

LEY-VI-1500

Más en:

Las cuentas de Cervantes

El libro de Buen Amor

El arte de Regalar