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El legado de las élites ante la jubilación del Dr. Sosa Wagner

Pese al rechazo instintivo al término, la élite está formada por el conjunto de personas que actúan como rectoras en los distintos órdenes de vida en sociedad. Son de liderazgo e influencia reconocida, cada uno en su ámbito, y han contribuido al avance de toda la comunidad, especialmente desde el siglo XIX. Son pocos pero su poder es tan grande como su capacidad de ayudar a crear opinión, a veces contradictoria, entre la ciudadanía. No son el poder ni la burocracia sino focos de la conciencia de la sociedad que alcanzan la excelencia cuando se constituyen en emisores permanentes y activos, que dejan huella en las generaciones venideras.

Son verdaderos pilares de la sociedad actual: pensadores, científicos, deportistas, artistas o empresarios, con quienes se puede discrepar pero nunca obviar el peso de sus argumentos. Por eso, cuando alguna de esas personalidades se jubila nos manda una alerta temprana (como dicen ahora los hacendistas) del inevitable relevo por la siguiente generación.

El pasado día 7 de octubre, la facultad de derecho de la Universidad de León presenció la Lección de despedida del catedrático de derecho administrativo, Francisco Sosa Wagner. Este lustre jurista forma parte de la élite académica y cultural de nuestro país y ese reciente pensionado no debería suponer -más al contrario- rebajar su presencia pública, sus colaboraciones periodísticas o conferencias, hoy recopiladas en su magnífica página web.

En su disertación, donde estuvo presente una nutrida representación asturiana, pasó revista a los viejos y nuevos problemas del derecho público, de la universidad y de la sociedad en general. Lo hizo desde su dilatada experiencia como académico, gestor público -en los ochenta- y eurodiputado. También como un comentarista habitual en la prensa, sobre temas jurídicos o ciudadanos (“soserías”). Seguir leyendo “El legado de las élites ante la jubilación del Dr. Sosa Wagner”

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Los diez pecados capitales de los funcionarios

Deliciosa obra para instruir deleitando, divertida y fundamentada, es una buena fórmula para presentar la vida cotidiana del escenario burocrático en que se desenvuelven nuestros empleados públicos. He encontrado humor y jurisprudencia, pero también crítica y reconocimiento, los problemas y las soluciones, entre el derecho administrativo y la sociología de las organizaciones … Os dejo que aún voy por la página 157 (“Las leyes de Bartolo”) …

delaJusticia.com

Los diez pecados capitales de los empleados públicos (Leyenda y realidad de una tribu universal) - José Ramón Chaves - Juan Manuel del Valle - Editorial AmaranteTras superar los diez mil ejemplares vendidos de Abogados al borde de un ataque de ética (Aranzadi Thomson-Reuters, 2015), Juan Manuel del Valle Pascual y el que os habla, José Ramón Chaves, afrontamos un reto mas ambicioso, que ha culminado en nuestra última obra cuyo título lo dice casi todo: “Los diez pecados capitales de los empleados públicos” (Leyenda y realidad de una tribu universal) – Editorial Amarante, 2016.

Que nadie se asuste ni deje de leer, ni apague el ordenador; sencillamente calme su sana curiosidad: ¿De qué tratará este ensayo sobre cosas serias con humor?, ¿por qué cita diez pecados capitales en vez de los siete clásicos?, ¿acaso son tan pecadores los funcionarios que cometen muchos más, o es que su perfidia es la respuesta a los malos políticos, ciudadanos pícaros o falta de medios, que de todo hay en las viñas burocráticas?, ¿serán tan…

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Arrobas de sabiduría

Fueyo

El artista asturiano Fernando Fueyo expone, durante el mes de mayo, una cincuentena de sus trabajos en un local de la ovetense calle Fruela, frente al Parlamento asturiano. Fernando es uno de esos sabios desconocidos del público asturiano y uno de los mejores ilustradores europeos cuyas obras han recorrido innumerables museos y galerías. Con frecuencia, sus acuarelas retratan la naturaleza, los árboles, las culturas indígenas donde logra plasmar su esencia. Por eso, Juan Luis Arsuaga, pionero en las investigaciones de Atapuerca, pidió su colaboración para ilustrar la publicación de sus avances científicos.

En las paredes de la sala de exposiciones cuelgan algunos dibujos donde el artista explica la evolución del conocimiento humano desde las primeras inscripciones o anotaciones encontradas en las cuevas; el caballo de Candamo, pero también unas barras registrando el número de cabezas del rebaño ¿Nació el arte en la misma gruta que la burocracia? Le escucho: “Antonio, todo lo que se pueda dibujar hoy en un papel ya ha sido hecho en alguna civilización”. Lo que no está dibujado no existe.

Viéndolo con ojo de contable pienso en la cultura inca, cuya expansión andina tuvo mucho que ver no sólo con su red de caminos sino con el quipú, una forma de anudar una cuerda de lana o algodón a modo de rudimentaria contabilidad, imprescindible para el comercio o la administración del imperio. Una cuerda principal, sin nudos, de la que penden otras anudadas con diversos colores, formas y tamaños, eran los ancestros de nuestros asientos contables. Sobreviven en los museos andinos unos 750 quipús, verdaderas joyas (algunos con mil cuerdas) aun por descifrar totalmente, aunque sabemos que conocían el cero, que en esa época aun no utilizaban los romanos.

Imagino a los funcionarios quechuas rindiendo las cuentas a algún jerarca y pienso lo poco que ha cambiado el mundo. No puedo evitar evocar a Cervantes, contemporáneo de aquellos últimos incas independientes, que justificó mal la recaudación ante los Contadores de Hacienda de Felipe II y dio con sus huesos en prisión. Se le daba mejor el arte que la contabilidad o la burocracia. Sin embargo, no falta quien sugiere que gracias a su estancia en la cárcel de Sevilla se engendró El Quijote.

En esa misma época se usaba la arroba (simbolizado en las cuentas así: @) como unidad de medida de capacidad: la cuarta parte de un quintal o 30 libras castellanas. La trajeron los árabes al mediterráneo y duró hasta el siglo XIX cuando se implantó oficialmente el sistema métrico decimal. Sin embargo, aún es posible encontrar las arrobas en el lenguaje castizo, siendo sinónimo de abundante como en el título de esta tribuna. Para recordarlo, Fernando Fueyo concluye su muestra con unas referencias a la @, metáfora de la modernidad y la fluidez de las comunicaciones, cuyo desuso fue aprovechado en 1971 por el informático estadounidense -y Premio Príncipe de Asturias- Ray Tomlinson para la dirección del correo electrónico como carácter que se encontraba en todos los teclados sin formar parte de los nombres de las personas.

Este símbolo, reciclado sin saberlo del viejo mercadeo, representa hoy el nuevo comercio electrónico: aquellas pesadas alforjas y garrafas hoy viajan en esos contenedores ultramarinos que disuelven las industrias y manufacturas locales y se van por la misma alcantarilla que sus aportaciones tributarias sostenedoras de nuestro Estado de Bienestar. No todo es luz y progreso en las transacciones internacionales, como ha quedado en evidencia con los denominados Papeles de Panamá. Con tanto escaqueo, difícil lo tendría hoy Cervantes para recaudar las arrobas de trigo de Écija destinadas a la Armada Invencible.

Por eso, visitar la exposición de Fernando ha sido un gratificante viaje por el mundo a través de sus acuarelas y plumillas. El “espíritu de las cosas” es una esmerada representación de sus viajes, sus experiencias y observaciones en el Tibet o Japón, con sus amigos nómadas del desierto africano, con los quebrantahuesos de San Esteban de Cuñaba, en plenos Picos de Europa o la carbayera del Tragamón. Cabe todo esto en una simple y diminuta letra dentro de un círculo. Y parte de la recaudación de la muestra irá destinada a los refugiados de Siria, demostrando que sabiduría y generosidad van de la mano.

Publicado en La Nueva España el 19 de mayo de 2016.

Las cuentas de Cervantes

Publicado hace ocho años, pero de mucha actualidad. Cervantes recaudador y contratista real. Interesante como se las gastaban los Austrias ….

Fiscalizacion.es

google-Quijote

Hoy San Google, que es mi página de inicio, nos sorprende con un discreto pero contundente homenaje por el re urdo del nacimiento de Miguel de Cervantes. Para sumarnos al recuerdo de tan insigne personaje quiero presentaros un texto de Ramón Muñoz Álvarez, publicado hace una década. Narra las andanzas del escritor (mejor novelista que contable) en un lugar de la Hacienda Real.

Miguel de Cervantes fue comisario del Rey para sacar trigo y fabricar con él, bizcocho destinado al abastecimiento de la Armada. En 1589, presentó una cuenta “de gastos menudos que hice en la molienda que tuve en la ciudad de Écija”, y en la que se equivocó, dando con sus huesos en la cárcel. Sería absuelto por el Consejo de guerra y consiguió que le nombrasen, en 1594, comisionado para el cobro de varios atrasos de impuestos en el reino de Granada y…

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