Auditora: ¿tomamos una copa cuando termines de comprobar mis saldos?

 El programa del IX Congreso Nacional de Auditoría del sector público lleva como referencia en esta edición “La Administración Digital: Un reto para la gestión y la auditoría del sector público”. Sus participantes asistirán on line al más importante punto de encuentro anual del sector con ponencias de las principales figuras de la profesión que conjugan las clásicas herramientas jurídicas, contables o de fiscalización con el imparable proceso de modernización administrativa y tecnológica.

La Secretaria de Gobierno Local del Ayuntamiento de Vigo, Concepción Campos será una de esas estrellas. Su capacidad de trabajo (es doctora en derecho, Codirectora de Red Localis e impulsora de infinidad de actividades profesionales) queda patente en sus brillantes y regulares aportaciones doctrinales o divulgativas, tanto en su imprescindible blog como en la prensa. Algo que le ha hecho merecedora de múltiples reconocimientos por parte de sus colegas, como el reciente III Premio Ferran Termes a la mejora de la transparencia y la eficiencia en la gestión.

El jueves 14 de octubre dirige una mesa sobre la administración digital y la ética en la gestión pública, donde serán ponentes Cándido Gutiérrez de la Oficina Nacional de Auditoría (IGAE) así como dos miembros del Tribunal de Cuentas de Portugal: Helena Abreu y José Tavares. Este último, hoy mismo nombrado Presidente de la Institución. Reflexionamos a continuación sobre la importancia del tema y la oportunidad de su tratamiento en este gran evento on line.

El Tribunal de Cuentas de Portugal (TCP) es la Institución de Control Externo que va más adelantados en este tema en Europa. Tiene atribuida la dirección (Helena Abreu) del task force sobre Ética de EUROSAI. Su trabajo recibió en 2019 el I premio “Integridad en el Sector Público” otorgado por la Universidad de Castilla-La Mancha y la Asociación Mundial de Cumplimiento. Dejamos constancia hace un año de sus contenidos y su gran relevancia para orientar a los funcionarios del mundo de la fiscalización. Los responsables de órganos de control externo ( o interno) deberían conocer los criterios para resolver algunos dilemas éticos de su profesión.

El año pasado, con las primas atlánticas, Helena Abreu (TCP) y Concepción Campos (Vigo).

El TCP acaba de aprobar este mismo verano un Código de Conducta de los Servicios de Apoyo, que es un repositorio de principios de actuación y comportamientos esperados que tienen como objetivo consolidar una cultura ética. Está dirigido a todos los trabajadores de los diferentes niveles de la Institución y establece las reglas de conducta ética a adoptar tanto interna como externamente, asumiendo como principios fundamentales de actuación: independencia, integridad, responsabilidad y transparencia. Anteriormente, habían adoptado una Carta Ética en el Pleno General y, posteriormente, el Código de Conducta para los Consejeros del Tribunal de Cuentas.

La propia INTOSAI consideró estratégico instaurar un Código de Ética internacional para los auditores pertenecientes al sector público y aprobó un documento que abarca los valores y principios que guían la labor cotidiana de estos profesionales. Lo mismo en el sector privado.

Por su parte, la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) cuenta con un excelente CÓDIGO DE ÉTICA PARA LA AUDITORÍA PÚBLICA como complemento de las normas sobre incompatibilidad e independencia, que serán desbrozado para los asistentes por el ponente Cándido Gutierrez: Integridad, Independencia, Objetividad, Competencia profesional y diligencia debida, Confidencialidad, Comportamiento profesional y Escepticismo profesional. Casi nada.

Su colega en la IGAE , el Dr. Fernández Ajenjo realiza un interesante análisis axiológico en el último número de la Revista Auditoría Pública. El autor recuerda la tradición de los jurisconsultos romanos, que subdividían la ética en las tres máximas de Ulpiano: no dañar a nadie (valor de respeto), dar a cada quien lo suyo (valor de justicia) y vivir honestamente (valor de autodominio).

Respecto a la pregunta de hoy en el inicio de esta entrada bloguera, nos recuerda Ajenjo el auditor público debe ser cuidadoso con actuar siempre dentro de sus límites profesionales. Lo apropiado sería denegar el ofrecimiento, aunque hay muchos flecos por perfilar en el escenario planteado: no es lo mismo una caña al mediodía con los auditores (relación correcta y elogiable del anfitrión) que quedar a cenar (excluido expresamente en muchos códigos institucionales internacionales). Aunque, con tanta virtualidad -sin presencia física- pronto será impensable esa familiaridad con el auditor.

Un comentario en “Auditora: ¿tomamos una copa cuando termines de comprobar mis saldos?

  1. Pingback: Ecos del Congreso Nacional de Auditoría del sector público (I) – Fiscalizacion.es

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