Receta contra la crisis: más auditorías

17 comentarios

Expansión, 26 de junio de 2009

Mañana se cumple un año desde que expiró el plazo para la adaptación de la Octava Directiva de Auditoría. Por eso, la Comisión Europea decidió, la semana pasada, llevar ante el Tribunal de Justicia Europeo a España, además de a Italia, Irlanda y Austria. Con tan motivo, la prensa económica ha debatido sobre la necesaria modernización de nuestra Ley de Auditoría de Cuentas, que ya tiene más de veinte años.

Las últimas elecciones generales, celebradas en marzo de 2008, frenaron el curso de la transposición, y la crisis financiera y el cambio en la vicepresidencia económica española han retrasado la necesaria transposición.

¿Qué hay que cambiar?

España es el único país europeo donde estos profesionales cuentan con una responsabilidad ilimitada. La nueva legislación limitará la responsabilidad, aumentará las incompatibilidades y la independencia mediante la creación de un organismo supervisor independiente y público.

José Antonio Gonzalo AnguloPara dirigir esa delicada tarea el Gobierno acaba de nombrar al catedrático de la Universidad de Alcalá,  José Antonio Gonzalo Angulo, como nuevo presidente del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC). José Antonio fue vicerrector de asuntos económicos en Alcalá y colaborador habitual en congresos y reuniones sobre temas financieros y contables de la gestión universitaria, donde he tenido el honor de compartir mesas con él. También era presidente del Comité Científico Académico (CCA) de la Oficina de Cooperación Universitaria (OCU). Ahora le tocará pilotar esa reforma, para la que le deseamos el mayor acierto.

Normas Internacionales de Auditoría

Por otra parte, la Comisión Europea inició, el 22 de junio pasado, el plazo de consultas para determinar si debe proceder a la adopción de las normas internacionales de auditoría. La consulta, dirigida a todos los profesionales afectados por la medida, entiende que estas normas internacionales contribuirían a fomentar la credibilidad y la calidad de las auditorías y a aumentar la aceptación de este tipo de informes en la Unión Europea.

El diario Cinco Días avanza que el comisario de mercado interior, Charlie McCreevy, se mostró claramente a favor de la adopción de un estándar internacional de normas de auditoría privada, aunque también reconoció que hay algunos sectores que opinan que algunas de estas normas no tienen la suficiente aceptación y otros creen que no servirían para auditar a pequeñas empresas.

El economista

Plural: 17 comentarios en “Receta contra la crisis: más auditorías”

  1. “Una de gambitas”.

    A una de gambitas tuvo que invitar un amigo mío auditor al gerente de la primera firma que auditó.

    Es un profesional independiente, profesional, independiente y honesto…Ejerce por libre, no pertenece a ninguna firma auditora…

    Cuenta las dificultades y fatiguitas que pasó para abrirse camino en la profesión.

    También cuenta lo problemático que resulta a veces mantener /lograr clientes….Y los equilibrios que tiene que hacer en esta materia para poder compatibilizar el rigor, profesionalidad e independencia que requiere su trabajo con una buena cifra de negocios de su actividad.

    Se trata de una actividad necesitada de reformas puesto que:

    -No resulta lógico que quien está llamado a controlar, a fiscalizar dependa económicamente de quien es controlado o fiscalizado. No es lógico pero es lo que hay.

    -Tampoco es nada lógico que a los auditores -en la práctica- sólo se les exija responsabilidades cuando medie una denuncia, normalmente de algún perjudicado por las informaciones que se deducen de sus informes.

    -Sería conveniente una regulación que favoreciera menos la actual endogamia existente en la profesión.

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  2. Está claro, el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), órgano gubernamental que regula y tulela administrativamente el ejercicio de la profesión (libre) de los Auditores de Cuentas, debería importar el ejemplar régimen de independencia que opera en las relaciones del sector público con los responsables de control interno e incluso externo de su actividad económico-financiera: funcionarios (con dependencia salarial del 100%), políticos y/o pseudo-técnicos al servicio de éstos.

    Sobre todo, no perder de vista el rigurosísimo régimen sancionador que, tradicionalmente, se aplica a los controladores del sector público por razón de los deslices y consiguiente culpa in vigilando y/o in omitiendo en que pueden incurrir.

    Arthur Andersen, durante muchos años lider mundial de auditoría, no se fue a pique por validar cuentas mal formuladas (de Enron). Seguramente, aburridos de una plácida existencia con emolumentos asegurados de por vida, decidieron retirarse del negocio a un exilio dorado.

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  3. En el sector público en el ámbito del control interno también se impone la necesidad de una reforma.

    Se precisa que el personal que tiene que controlar no dependa ni orgánica, ni funcional, ni salarialmente de aquellos a quien tiene que controlar.

    ¿Qué sentido tiene que pueda nombrarse por libre designación a un Interventor precisamente la persona a quien principalmente va a ser controlada y fiscalizada?

    ¿Qué sentido tiene que el que va a ser fiscalizado decida en gran parte los emolumentos de que va a constar la retribución de quien le controla?

    ¿No es el colmo que además el controlado decida a través de la aprobación de las correspondientes plantillas, RPT y presupuesotos si el que tiene que ejercer el control va a tener medios personales y materiales adecuados y suficientes para ejercer el control?

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  4. Ovbiamente todos debemos ser más responsables, más trabajadores, más cuidadosos, prepararnos mejor, llevar una colonia más elegante, colocarnos -de ser necesario- espinilleras de alta protección…y no sé cuántas cosas más. Está claro. No te quito ni un ápice de razón.

    Sobre todo no te quito la razón en algo que no has dicho, pero que dejas caer en tu mensaje; no podemos ampararnos en las deficientes “condiciones ambientales” para dejar de cumplir nuestras obligaciones…por la cuenta que nos trae.

    Pero sería algo así como mejor, que el sistema no tuviese esas debilidades estructurales a las que me he referido en mi post anterior.

    No es nada lógico, sino más bien absurdo y grotesco, que:

    -al controlador lo pueda elegir el controlado,
    -que el controlado tenga poder disciplinario sobre quien el controla,
    -que el controlado determine las retribuciones de quien le controla, y
    -que el controlado sea quien determine los medios materiales y personales con los que va a contar quien tenga que fiscalizarlo.

    Así lo veo yo…

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  5. En relación con este tema se suelen contar muchos chistes, pero como no los comparto pues para mí, maldita la gracia. Así, recientemente el presidente del Tribunal de Cuentas, Manuel Núñez, lamentó el retraso con el que se rinden las cuentas públicas, que en algunos casos incluso supera los plazos legales establecidos http://www.cincodias.com/articulo/economia/Tribunal-Cuentas-propone-acortar-plazos-rendicion-cuentas-publicas-ganar-transparencia/20090626cdscdseco_18/cdseco/

    ¿Qué sentido tiene mantener un Tribunal de Cuentas a quien nadie le hace caso y cuando lo hace ya han pasado tantos años que si no han prescrito resulta aburrido reincidir en un tema políticamente amortizado? ¿Podrían ser los distintos Tribunales de Cuentas, incluyendo a los autonómicos, un ejemplo de gasto improductivo y, por tanto, a suprimir?

    Ahora el último chiste publicado ha sido de pésimo gusto http://www.expansion.com/2009/04/22/funcion-publica/1240401693.html

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  6. Entonces, ¿qué ámbito de control necesita ser más reforzado en lo que a independencia se refiere?, ¿el interno?, ¿el externo? o, especialmente, ¿el de aquellas entidades públicas que, en la práctica, sólo se controlan desde dentro?.

    Mi opinión al respecto es de sobra conocida en este blog. El “control interno” por sí, sin la ayuda efectiva de un periódico “control externo” termina (casi) mimetizado o connivente con las malas prácticas de la institución, independientemente del régimen de provisión (y dependencia formal) del responsable del control interno.

    El miedo guarda la viña y, en mi opinión, sólo existe esa solución: que todos -controlados y controladores internos- sean conscientes de que pasados unos meses desde que toman una u otra decisión, deberán explicarla a alguien (cualificado) ajeno a la entidad.

    Saludos cordiales.

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  7. Estoy de acuerdo “el miedo a las penas del infierno” de un seguro control externo posterior y seguro, produce unos efectos “muy favorables” tanto en gestores como en fiscalizadores internos.

    También produce efectos muy favorables el que existan consistentes mecanismos de tutela.

    Pero además de todo eso, y de otros factores favorables (como la acción de control de la oposición política o de terceros afectados ante los tribunales), considero muy conveniente:

    1.-Que el personal que lleva a cabo el control interno tenga total independencia de quienes son objeto de fiscalización, lo cual comporta:

    -el fiscalizado no nombra al fiscalizador,
    -el fiscalizado no puede cesar al fiscalizador,
    -el fiscalizado no puede emprender acciones disciplinarias contra el fiscalizador,
    -el fisccalizado no determina las retribuciones del fisalizador.

    2.-Que los medios materiales y personales de que disponga el fiscalizador para el ejercicio de su función no dependan de la voluntad política del fiscalizado, sino que sean determinados a través de otros mecanismos.

    En cualquier caso el hecho de que el fiscalizado tenga independencia en el ejercicio de sus funciones no determina que actúe de forma contraria respecto a la gestión que lleva a cabo el fiscalizado.

    Es compatible el control independiente con la colaboración y con un alto grado de empatía entre ambas partes.

    De otra parte significar, que el hecho de que pudieran a llegar a establecerse unas “condiciones ambientales” que permitieran una total independencia del fiscalizador, ello no iría en contra ni de la autonomía de los gestores ni tampoco de su capacidad de decisión, puesto que seguirían contando con amplia libertad para organizar su gestión como consideran oportuno -en el marco del Estado de Derecho- y para nombrar a cuantos asesores y gestores entendieran precisos.

    Creo que es posible.

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  8. Los “mecanismos de tutela” operarían en ambos sentidos … de manera que el pueblo también quedase protegido cuando un fiscalizador, devenido interruptor, en connivencia o no con el grupo político opositor -o acaso para figurar más que el regidor-, se excediese innecesaria y reiteradamente con cuestiones triviales de alcance menor y/o con interpretaciones en exceso formalistas, paralizantes y/o alejadas del instituto de la razón, que terminasen afectando significativamente al normal funcionamiento institucional.

    Y eso, caso de existir, también debería poder resolverse sin llegar al “juzgado de guardia”.

    Esa y no otra, en mi opinión, debería ser la justificación del régimen de libre designación para determinados puestos de trabajo. Por ejemplo, libre designación por parte del Alcalde (no podemos olvidar el carácter directivo del fiscalizador) y, en su caso, remoción motivada decidida por el Pleno.

    Saludos cordiales.

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  9. Javier:

    El fiscalizador es directivo en tanto en cuanto que “dirige” un departamento.

    El ser directivo no tiene nada que ver, absolutamente nada que ver con que el puesto sea de libre designación.

    Hay muchos tipos de directivos, y no tiene porqué ser una nota de éstos necesariamente el que sean nombrados por libre designación.

    En cualquier caso si por algún motivo deben ser provistos los puestos por libre designación, no es nada sensato ni lógico ni coherente que el fiscalizado sea quien nombre a la persona que va a controlarle.

    Insisto en que es esencialmente absurdo que el fiscalizado sea quien nombre a quien lo vaya a fiscalizar.

    Puede haber fiscalizadores que confundan su profesión con la de “interruptores” o con la de aprendices del Juez Garzón, pero -créeme- son minoría.

    No me parece justo se considere a los fiscalizadores en general como interruptores porque algunos lo puedan ser….

    La mayoría es gente que ejerce esa función es muy profesional, planifica su trabajo, utiliza guías para la fiscalización (fiscalizar no es interrumpir, ni tampoco es algo que se hace en función del estado de ánimo que se tenga), y trata de colaborar empática y lealmente con quien gobierna.

    ¿Tutela en ambos sentidos? Ya la hay. Cuando un funcionario público incumple sus obligaciones puede ser objeto de medidas disciplinarias. Yo considero que quien debe tener poder disciplinario sobre quien fiscaliza no debe ser el fiscalizado.

    No es lógio que un Jesús Gil de turno pueda tener mecanismos de “tutela” frente a quien va a controlarle.

    Por cierto, en todos los mensajes introduces en seguida el tema de la Administración Local…Me llama la atención.

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  10. El desorden local manifiesto (*), en mi opinión, sólo comenzará a enderezarse cuando se exija a las Entidades Locales, por ley, ser auditadas todos los años por expertos (e x t e r n o s ) e independientes. Las de menor tamaño podrían serlo, por ejemplo, una vez cada legislatura.

    Lo de los Interventores, con toda la problemática que les rodea, está muy bien y, en general, son dignos acreedores de una profunda admiración y respeto, pero lo quieran y/o asuman o no, removibles o inamovibles, pertenecen al ámbito ‘interno’ de la institución -son empleados y ‘dirigen’ un departamento que forma parte de la misma- y, como no puede ser de otra manera, sin demérito alguno para ellos, resultan un instrumento insuficiente sin la ayuda / coordinación / colaboración / instrumento de mejora que deriva de la función del control externo.

    Pienso que no aceptar eso, sin matices, parece un intento de proteger algún interés distinto del general y/o de esconder alguna vergüenza.

    Un saludo.

    (*) El RDL 5/2009, sea acertado o no, es una de las muestras.

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  11. Javier:

    ¡Confirmado! Poner de manifiesto el “desorden local” es tu objetivo.

    El desorden existe en algunas (muchas) entidades locales, como también existe en algunas (muchas) otras administraciones públicas.

    El que existan auditorías externas regulares de las EE.LL. es una gran medida, pero te recuerdo que esas auditorías ya existen -aunque no todo lo frecuentes que debieran- y que se llevan a cabo por tanto por el Tribunal de Cuentas como por los Órganos de Control Externo de las Comunidades Autónomas.

    Por cierto, que auditorías con el alcance de las que he conocido ha realizado el Tribunal de Cuentas en entidades locales por mandato de las Cortes Generales, no las he visto nunca en ningún otro organismo público…Auditorías plenas, de todo un Ayto de hasta seis ejercicios incluyendo 4 empresas públicas y dos organismos autónomos.

    Me parece -pues- muy conveniente que se incrementen las auditorías externas a las EELL, pero también al resto de organismos públicos.

    Esas auditorías externas deberían ser realizadas como bien dices por expertos independientes, y qué mejor modelo que encomendar esa función a un cuerpo específico de funcionarios públicos, en nuestro modelo dependientes de los Órganos de Control Externo de las CA.

    Simultáneamente a ello sigo considerando que se debe dotar de mayores garantías y medios a quienes realizan la fiscalización interna (en el ámbito local, autonómico, estatal…en cualquier organismo público).

    Los Interventores locales forman parte de la organización interna de la entidad local (de igual manera que un Interventor autonómico forma parte de la organización interna de la Comunidad Autónoma), si bien pertenecen a una Escala Estatal de funcionarios públicos.

    Tu frase:

    “Pienso que no aceptar eso, sin matices, parece un intento de proteger algún interés distinto del general y/o de esconder alguna vergüenza.”

    Francamente -y con perdón- no me parece muy inteligente.

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  12. Qué quiere usted (‘jmmu’, no sé cómo llamarle de otra forma) que le diga … creo que podemos estar de acuerdo: si resultase inteligente confundir y patrocinar subrepticiamente intereses o expectativas personales y/o gremiales bajo la bandera de los intereses generales, por supuesto que reconozco mi comentario poco inteligente; aunque no le considero a usted poco inteligente como para plantear eso.

    No lo olvide: usted, como todo empleado por cuenta ajena, tiene un superior jerárquico en la organización para la que trabaja, al margen de la independencia funcional que usted asume en su plenitud y consecuencias; si no, váyase a su casa.

    Sea responsable, no confunda usted su rol, haga bien su trabajo, abra las puertas de su despacho, déjese de reflexiones bizantinas y abogue porque las auditorías externas regulares de las EELL (como, of course, del resto del sector público) sean más frecuentes de lo que usted mismo reconoce que debieran ser.

    ¿No estamos de acuerdo en todo?.

    Para lo demás, tranquilo; como dijo Heráclito: todo fluye y nada permanece …

    Saludos cordiales.

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  13. Javier:

    Básicamente estoy en desacuerdo contigo -permíteme que te tutee y que te hable muy claro- en varias cosas:

    -No patrocino aquí con mis opiones ningún interés personal ni gremial. Si lo hiciera lo haría de forma clara y directa. No actúo nunca de forma subrepticia. ¿Lo haces tú?

    Me limito a dar mis opiniones, y a conocer las de los demás.

    -No me gustan las lecciones gratis, que no he pedido, y menos aún si parten de prejucios y de presupuestos que no son ciertos:

    .”sea responsable”, ¿piensas que soy un irresponsable o menos responsable que tú?
    “no confunda usted su rol”, ¿piensas que estoy confundido o que estoy más confundido que tú? ¿en qué te basas?
    .”haga bien su trabajo”, ¿crees que lo hago mal o que lo hago peor que tú el tuyo?
    .”déjese de reflexiones bizantinas”, ¿lo son los mías? ¿las de tuyas no?
    .”abogue”…ya me he pronunciado al respecto, defiendo lo que considero oportuno no lo que tú me digas que tengo que defender…
    .”tranquilo”…¿qué te hace pensar que no lo estoy?

    Te veo muy muy “sobrao”…o te consideras en posesión exclusiva de la verdad o piensas que tu interlocutor se amarra los pantalones con una cuerda….Y creo que ni lo uno ni lo otro.

    Aquí cada uno tiene su parte de razón.

    Cordiales saludos.

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  14. Apreciado Juan María:

    Creo que puedes haber malinterpretado mi mensaje anterior y que en el último tuyo respondes a lo que yo –válgame Dios- no había preguntado y daba por supuesto de antemano.

    En cualquier caso, gracias sinceras por tus comentarios e interesantes observaciones.

    A ver si algún día nos vemos en tu tierra y podemos charlar en vivo mientras comemos un buen plato de almejas con espinacas o, también, si vienes a Castellón, estás invitado a un buen arrocito marinero.

    Un abrazo.

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  15. Muy bien. No se diga ni media palabra más al respecto.
    Ocasión surgirá en que podamos dar buena cuenta de ese arroz marinero en Alicante y/o de un arroz con carabineros en Cádiz….y mejor aún si nos acompaña Antonio Arias y algún otro contertulio.

    Un cordial saludo.

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