Bretes veredes, Sancho

3 comentarios

Expansión, 25 de junio de 2009

La noticia que hoy presenta el diario Expansión nos permite reflexionar sobre los apuros económicos que atraviesan muchos ayuntamientos. El articulista avanza que, el proceso de liberalización del suministro eléctrico, “pone al descubierto la situación endémica de morosidad que han practicado los ayuntamientos con las compañías eléctricas”.

En efecto, en el otoño desaparecerá la “tarifa regulada” y deberán acogerse a una oferta de libre mercado. En algunos ayuntamientos, cierta dejadez ha permitido superar los plazos de transición a la liberalización, a pesar de los importantes recargos recordatorios. Otras Instituciones Públicas se han encontrado con el brete de que no han obtenido ofertas por parte de las compañías pues, aplicando el sentido común del Abuelo (al que dedicamos la anterior entrada de esta bitácora) ninguna compañía quiere a los malos pagadores de recibos de la luz.

Quiebra municipal ...

La crisis no pone en un brete

Durante los últimos meses, ha sido recurrente la alusión a la falta de recaudación municipal vinculada al urbanismo y la construcción. Hasta el punto de situar algunos ayuntamientos en una comprometida posición ante su crónica insuficiencia financiera. Deberán decidir qué gastos reducen.

Las primeras partidas que sufrirán los recortes son aquellas que soportan las prestaciones sociales. Leopoldo Tolivar nos recordaba en la conferencia inaugural del Congreso Nacional de Servicio Sociales (quinta edición, Zamora, 11 y 12 de junio pasados) la conveniencia de un Pacto de Estado donde se reubique correctamente a los entes locales, en atención a los cometidos sociales que asumen dentro de una política global que tenga presentes a todas las Administraciones implicadas y que prevea un modelo de financiación justo y adecuado para las sufridas Haciendas Locales.

Llegamos al espinoso asunto de los gastos impropios, que corresponden a servicios que son competencia del Estado o de la Comunidad Autónoma y que suponen una “subvención” a estas equivalente al 25% de los Presupuestos locales; una cifra que ha sido estimada por los investigadores Manuel Esteban Cabrera y José Sánchez Maldonado, del Instituto de Estudios Fiscales (Descargar informe).

No me cabe ninguna duda de que estas prestaciones se están recortando ya. Toda la prensa recoge hoy que Caritas atendió en 2008 a un 50% más de personas que en 2007 y ahora las peticiones de alimentos y artículos básicos aumentan el 89,6%, y un 65,2% las ayudas para hacer frente a alquileres o hipotecas. Están desbordados y se merecen nuestro reconocimiento.

Caritas merece este reconomiento


Una versión de este artículo fue publicada en el newsletter jurídico LegalToday.

Plural: 3 comentarios en “Bretes veredes, Sancho”

  1. Si son impropios, basta con dejar de prestarlos. Pero claro… ¿qué alcaldesa o alcalde deja de fianciar una prestación social o cierra una escuela taller?

    A mi juicio, antes del debate de la financiación de estos gastos (CUÁNTO), debe abordarse el debate sobre QUÉ gastos se están realizando y CUÁLES son perfectamente prescindibles. No creo que sea igual el fundamental papel jugado por los servicios sociales municipales que el de un nuevo circuito de karting o un palacio municipal encargado a un arquitecto de renombre. En definitiva, más y mejores servicios públicos, pero menos caprichos costoso de algunas alcaldías.

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  2. Tiene razón JuanFran.

    Los Ayuntamientos, las Entidades Locales en general, tienen competencias propias e impropias.

    Para las primeras es obvio que deben tener financiación suficiente constitucionalmente reconocida.

    Esas competencias tienen que ser ejercidas de forma responsable, lo cual comporta dimensionar adecuadamente el gasto público. Un Ayuntamiento de un municipio de 15.000 habitantes no puede pretender montar un servicio público local obligatorio con la misma dimensión que el Ayuntamiento de un municipio que tenga 10 veces más población.

    Las segundas, las competencias impropias, sólo pueden ser ejercidas cuando exista financiación (adicional) suficiente.

    No vale hablar de insuficiencia cuando se está asumiendo competencias que no son obligatorias sin financiación.

    No vale hablar -no es honesto ni consecuente- de insuficiencia cuando se mantienen actividades excesivamente dimensionadas y que son deficitarias.

    Un Ayuntamiento no puede -por ejemplo- pretender mantener un nivel de contratación de actividades culturales por encima de la demanda propia de los propios vecinos, y menos aún cuando éstas son deficitarias. Hacer un estudio de costes de estas actividades es francamente esclarecedor….

    Tampoco es responsable, ni coherente ni honesto seguir hablando de insuficiencia cuando no se ajusta el volumen de actividades a realizar a la realidad del volumen de ingresos y de cobros que las financian.

    ¿Qué Ayuntamiento ha adoptado acuerdo de declarar no disponibles determinados créditos cuando se han reducido ingresos? ¿Lo ha hecho el Estado o alguna Comunidad Autónoma? (la verdad es que lo ignoro).

    Muchos Ayuntamientos desde hace al menos año y medio han visto como sus ingresos urbanísticos han descendido hasta un 95%….Si de esos ingresos al menos el 60% se corresponden con el ICIO y con la Tasa por Expedición de Licencias Urbanísticas, que son ingresos corrientes, la consecuencia es que la entidad tiene que reducir gastos corrientes.

    Teniendo en cuenta que en determinadas zonas de España hay Ayuntamientos que durante años han tenido ingresos por ICIO y la Tasa por Expedición de Licencias Urbanísticas por importe similar e incluso superior a las entregas a cuenta de la P.I.E., la consecuencia adicional está más que clara se impone una reforma normativa que establezca que estos ingresos no puedan financiar a futuro gasto corriente.

    El problema de fondo en todo esto también lo señala JuanFran, los intereses electorales de los partidos políticos dificultan y a veces impiden que puedan adoptarse decisiones coherentes en materia de gasto público local.

    Desgraciadamente los ciudadanos no valoramos a lo hora de ir a votar en las municipales a los gestores políticos que tienen equilibradas las cuentas públicas, sino sólo aquellos que hacen más obras públicas, a los que nos dan autobús gratuíto, a los que dan mayores servicios públicos y a ser posible si mantienen un mal servicio de recaudación que permita escaquear el cumplimiento de las obligaciones con el erario público local.

    He conocido el caso de magníficos gestores locales que se han preocupado de reducir el déficit público, disminuir el endeudamiento, mejorar el administración local, etc, etc, etc….que han sido duramente castigado por las urnas….

    Y también casos contrarios….verdaderos manirrotos franco tiradores de pólvora ajena, que han convertido en deficitarios los servicios públicos, que han endeudado a los Ayuntamientos más allá de lo legal, que no lo han podido hacer peor…que han conducido a las entidades a la ruina, y que han sido premiados por los ciudadanos en las urnas.

    Éste es el fondo del asunto….¿quién le pone el cascabel al gato (o al león…gata o leona)?

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