Ken Loach

Ken Loach.Hoy me gustaría comentar dos películas de contenido social dirigidas por Ken Loach. Primero La cuadrilla (The navigators-2001), una obra cargada de realismo que refleja la vida cotidiana de un grupo de trabajadores del mantenimiento de los ferrocarriles británicos.

El autor del guión, el economista Rob Dawber, trabajó 18 años en la oficina de señalizaciones y telecomunicaciones de British Rail en Sheffield, donde presenció el proceso de privatización y sus consecuencias; murió poco después de acabar de montar la película, por un cáncer contraído por el contacto con el amianto.

Sorprende el rigor técnico del guión. También la maestría en la utilización de actores no profesionales: gente entrada en años y tripa que dotan de gran credibilidad a la historia. Las primeras escenas no tienen desperdicio; muestran el anuncio y las consecuencias laborales de la privatización con las subrogaciones de personal hacia las contratas.

Así, obreros que habían sido compañeros de trabajo durante muchos años son invitados a abandonar la reunión por si hubiera algún secreto industrial que se pudiera filtrar. El propio director, durante el homenaje que recibió en el Ateneo Obrero de Gijón hace un par de años, lo contaba así:

“Gente que se dedicaba a reparar las vías del tren se convertían, de la noche a la mañana, en James Bond con secretos industriales entre manos y vigilantes del peligro de espionaje. La parte seria es que los ferrocarriles tras el proceso de privatización dejaron de ser tan seguros y la gente que había tenido un puesto de trabajo permanente se convirtió en temporero. Así que la privatización invita tanto a la risa como al llanto”.

Abocados a las Empresas de Trabajo Temporal, la película narra la evolución de esos empleados de los ferrocarriles, el deterioro de sus condiciones sociales y los riesgos para su salud laboral.

La lírica del perdedor.

LLoviendo piedras. Lloviendo piedras. Esa es la sensación que tiene el protagonista de otra de las películas más conocidas de Ken Loach. La obra, dirigida en 1993, retrata la fragilidad de las personas que estando solo un paso por encima de la marginalidad, intentan jugar con las reglas del sistema y se ven triturados una y otra vez.

Bob, un obrero católico en paro del norte de Manchester, quiere que su hija, como sus compañeras de clase, tenga un vestido nuevo para su comunión. Esta premisa le sirve a Loach para recordar su época de director de documentales y realizar un ensayo filmado: ¿Qué es la pobreza?.

Pocas veces hacia lo lejano del tercer mundo el señor Loach suele enseñar los arrabales del mal llamado primer mundo. Siempre en los terrenos que conoce mejor, siempre con una luz natural característica de sus trabajos, nos enseña los lugares golpeados, o bombardeados, por las reconversiones económicas. Siempre con protagonistas más preocupados en llegar a fin de mes, alejados de todo el romanticismo, la épica o la lírica del perdedor que a veces destilan otras películas del mismo género. Sus personajes lo intentan, tratan de jugar con las reglas que les ha impuesto la economía de mercado, pero no saben como, siempre acaban perdiendo. Algunos sospechan que les hacen trampas en este juego.

La película es divertida y dura. Nadie saca una pistola en todo el metraje y sin embargo es mucho más violenta que las fabulosas ensaladas de tiros que nos llegan desde Los Ángeles. Nadie se muere de hambre como en Darfur, nadie apuntará a la cabeza del otro con un fusil de asalto. Sin embargo los protagonistas sufren una violencia de otro tipo, la económica, la justificada, la que además solo encuentra incomprensión entre los semejantes.

4 comentarios en “Ken Loach

  1. Sindicalista en paro

    La muerte de Margaret Thatcher, lejos de provocar un aluvión unánime de lamentos y condolencias, también ha generado manifestaciones sarcásticas e incluso de júbilo colectivo. La ‘Dama de hierro’, quien ya en vida consiguió obstaculizar la carrera de Ken Loach, ha recibido por parte del director británico uno de los comentarios más irónicos que se han visto en internet: “¿Cómo deberíamos honrarla? Privaticemos su funeral. Saquémoslo a concurso público y aceptemos la oferta más barata. Es lo que ella habría querido.” Loach hace referencia a la política privatizadora que la primera ministra puso en marcha durante su mandato, una tendencia neoliberal que el cineasta ya reflejó con intención crítica en 2001 con la película ‘La cuadrilla’ que se comenta en esta entrada del blog. Genial el Ken.

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