Tomás-Ramón Fernández

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Arias-y-TRFdez copiaTomás Ramón Fernández, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid, es autor -con Eduardo García de Enterría- del Curso de Derecho Administrativo, clásica obra con la que nos hemos formado varias generaciones de estudiantes desde los años setenta.

Durante la transición, Tomás Ramón fue Rector de la UNED: “cinco años excitantes” y llenos de turbulencias, dice en este breve pero emotivo artículo. Hoy tiene más de 20 libros y 200 estudios publicados, ejerce la abogacía y es referente obligado para la Administración Local.

Impartió el pasado día 10 de octubre y dentro de las XI Jornadas sobre Administración Local, una notable conferencia titulada “El urbanismo en España: situación actual, problemas y perspectivas de futuro” donde hizo un análisis crítico de la legislación urbanística reciente. También, como es habitual en sus ponencias, censuró la Sentencia del Tribunal Constitucional de 20-3-97 que hace inevitable que las CCAA impongan su propia ley.

El Manual de Derecho Urbanístico de Tomás Ramón lleva 20 ediciones y se ha convertido en una obra imprescindible para estudiantes y profesionales de este sector que ha sufrido tantos cambios normativos. Es sabido que Tomás Ramón lideró las críticas frente a la Sentencia del Tribunal Constitucional que derrumbó el edificio del Derecho Urbanístico Español construido tras la Constitución, al privar al Estado la práctica totalidad de competencias en la materia, y que ejemplificó con frase gráfica al decir que el Estado en materia urbanística era como la Orden de Malta: un poder sin territorio. En ese contexto, la existencia de un Ministerio de la Vivienda fue también objeto de críticas por el ilustre conferenciante.

Frente a la reciente Ley 8/2007, del Suelo, ha reaccionado contra el sistema de valoraciones de la expropiación que pretendiendo abaratar las expropiaciones ha provocado que “ningún ciudadano puede saber, ni siquiera por aproximación, qué valor se dará a los terrenos de su propiedad en el supuesto de que fuesen expropiados”, dijo.

El derecho y el revés

El propio Alejandro Nieto describe a Tomás Ramón, en el centenario de la REDA 1983, como “científico sólido, abogado sobresaliente, conferenciante solicitado, rector eficaz, escritor de pluma fácil y acerada cuando es preciso”. Ambos juristas compartieron una de las obras clásicas del derecho español: El Derecho y el revés que nos presenta un intercambio de cartas entre los dos catedráticos que se exponen sus respectivos puntos de vista en determinados aspectos jurídicos, que en muchas ocasiones parecen diametralmente opuestos pero que con el transcurso de la correspondencia se demuestra que no lo son.

Con un diálogo informal que alterna humor, cólera, escepticismo o incluso asombro por las opiniones que deja entrever el otro, buscan tocar los temas polémicos del mundo del Derecho: la arbitrariedad, el principio de legalidad.., se nota que en muchas ocasiones los comentarios y opiniones de uno enfadan al otro, e incluso parece que llega a ser personal, pero con el discurrir de las misivas se liman asperezas y se demuestra que en el fondo las diferencias casi nunca son tan grandes como pudiera parecer.

En una de las cartas, Tomás Ramón recoge el guante lanzado por Alejandro Nieto y nos da su opinión a cerca de la formación de los juristas. Empieza señalando que en las Facultades de Derecho ni les formaron a ellos ni se forma ahora a nadie y no se prestan a otra cosa que no sea la transmisión de una cierta información, más bien elemental, y -en la medida de lo posible- de una imagen de coherencia y de rigor mental que pueda ser recordada un día. Piensa que en este país todos los juristas son autodidactas, por lo menos desde hace tres siglos.

Plural: 5 comentarios en “Tomás-Ramón Fernández”

  1. Su Manual de Derecho Urbanístico ha servido para que toda una generación de juristas tomaran contacto con el ese sector del ordenamiento jurídico.

    Es un libro escueto aunque completo, y lo calificaría de imprescindible para adentrarse en la materia.

    Los de mi promoción de la Facultad de Derecho le llamábamos “el catecismo” de urbanismo.

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  2. Excelentes catedráticos y juristas… !qué envidia! Lucho a diario para poder parecerme a ellos! ¡qué dificil! ¡qué brillantes cabezas!

    No puede ser más cierta la afirmación de “en las Facultades de Derecho ni les formaron a ellos ni se forma ahora a nadie y no se prestan a otra cosa que no sea la transmisión de una cierta información, más bien elemental, y -en la medida de lo posible- de una imagen de coherencia y de rigor mental que pueda ser recordada un día. Piensa que en este país todos los juristas son autodidactas…”….

    ¡Ójala fuera cierto que todos los profesores conseguimos transmir rigor mental y coherencia! ¡Bueno, y ójala fuera cierto que todos los alumnos lo asimilan!. ¡Madre mía como esta el patio universitario en general!.

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