Viajes y dietas

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comancheEstos días he vuelto a leer ese excelente relato sobre el trabajo de los corresponsales de guerra en la ex Yugoslavia, realizado por Arturo Pérez Reverte y titulado Territorio Comanche (Ollero & Ramos Editores, 1994). donde mi admirado escritor me plantó esta dedicatoria personal “A Antonio Arias, esta historia de guerras, periodistas y funcionarios idiotas, con un abrazo”.

Pues bien, en la página 89 incluye un largo párrafo que no pasó desapercibido a los responsables de la televisión pública y que tiene mucho que ver con su abandono de RTVE:

Aterrados por la espada de Damocles de las auditorías y por la mala conciencia, supervisados por funcionarios que no tenían la menor idea de televisión ni de periodismo, firmaban las liquidaciones a regañadientes y preferían justificantes falsos a que les contaras simplemente la verdad: que en las guerras sólo es posible moverse repartiendo dinero por todas partes y no hay tiempo, ni medios, ni ganas de ir por ahí pidiendo facturas (..) pero ve a explicarle eso a un chupatintas de moqueta que ficha a las seis para irse a casa a ver el partido. Así que, para simplificar trámites, Barlés siempre traía un montón de justificantes en blanco, poniendo cualquier cosa en ellos con tal de no discutir. Queréis facturas ¿verdad? Pues tomad facturas.

Estamos ante el incomodo asunto de la justificación de los gastos de las comisiones de servicios. Un trámite que deben pasar quienes realizan un desplazamiento que debe ser indemnizado por la Administración.

Dietas

Dieta es la cantidad devengada diariamente para satisfacer los gastos que origina la estancia fuera de la localidad donde radica el centro habitual de trabajo y no indemnizados en otros conceptos. La naturaleza de estas indemnizaciones ha sido reiteradamente explicada por el Tribunal Supremo, en STS de 21-6-1994 y 24-1-1995, cuya doctrina puede sintetizarse indicando que la finalidad de las mismas es la de compensar los gastos que origina la estancia fuera del término municipal de trabajo y no la de retribuir una actividad especial. Por ello, sólo comenzarán a devengarse aquéllas desde el momento en que se produce la salida de la localidad.

Por lo general se asignan diversas cantidades en (¿medieval?) relación con el grupo de pertenencia del funcionario o la categoría laboral. La Federación Sindical de Comisiones Obreras interpuso recurso contra el establecimiento de esas cuantías diferenciadas en el Real Decreto 236/1988, de 4 marzo de Indemnizaciones por Razón de Servicio en la Administración del Estado. El Tribunal Supremo, en Sentencia de 8-7-1994, lo entendió ajustado a derecho pues, teniendo los citados devengos carácter principalmente indemnizatorio “parece razonable la justificación ofrecida en el sentido de orientarse hacia la proporcionalidad con las remuneraciones ordinarias percibidas por la media de los integrantes de cada grupo”. Nunca he compartido este contradictorio razonamiento. Si es indemnizatorio no cabe diferenciar entre la comida de un conserje y la del letrado. Salvo que sea salarial …. en cuyo caso sería proporcional. Entiendo que al Supremo se dio pavor anular aquella norma y ver a miles de funcionarios rehacer millones de liquidaciones.

Sin embargo, esta discriminación por razón de grupo funcionarial o laboral ha sido moderada por la normativa autonómica. Muchas universidades también tomaron acuerdos unificando todas las dietas devengadas.

También debe recordarse que frente al ordinario régimen de dietas la Orden de Comisión de Servicios puede preverse otro excepcional denominado de Resarcimiento Exacto de Gastos Realizados debiendo incluirse expresamente en autorización.

Gastos de Alojamiento

Se consideran indemnizables los gastos de alojamiento, que generalmente se justificarán mediante factura original, especificando separadamente los gastos de manutención y los de alojamiento. La cuantía máxima suele ser variable, atendiendo al grupo en que se encuentre clasificado el perceptor de la dieta ¿Porqué? El conserje debe ir a la “fonda del peine” y el magistrado no. En Madrid (y no digamos en Barcelona) es imposible encontrar algo digno dentro de los límites reglamentarios. Cuando hay que enviar a un auxiliar administrativo a un curso a la capital de España, es un tragedia para el trabajador. No es extraño que se nieguen. La negociación colectiva no suele estar atenta a esta realidad, que tanto afecta a los trabajadores.

 

Gastos de Viaje

Toda Comisión de Servicio dará derecho a viajar por cuenta de la Administración en el medio de transporte que se determine al autorizar la comisión. Las cantidades invertidas en gastos de viaje se justificarán con documentos, billetes ó facturas originales acreditativas de su importe, debidamente detallados, expedidos por las empresas que hubieran prestado el servicio.

La utilización del vehículo propio en estos desplazamientos es indemnizada mediante la asignación de una cantidad fija por kilómetro. En la Administración del Estado a 0.19 euros por kilómetro. Esta cantidad lleva más de dos años sin actualizarse y, por tanto, sin recoger los recientes incrementos del precio del petroleo. Pocos son los sindicatos que se dan cuenta de la importancia de reivindicar el mantenimiento del poder adquisitivo de los empleados que se ven obligados a usar su vehículo.

¿Qué ocurre si el comisionado sufre un accidente durante un viaje oficial con el vehículo propio? ¿Puede la Administración ayudar a su reparación?. Ninguna norma obliga ello pues es un riesgo asumido voluntariamente. La STS de 27-1-1996 absolvió del delito de malversación a un alcalde que se reintegró de éste tipo de gastos.

Epílogo

Se ha evolucionado mucho en la facilidad de la justificación. Así, los jueces pueden duplicar el precio del taxi de ida al aeropuerto, y no tienen que aportar ese mismo taxi de regreso. Tal simplificación evita al comisionado tener que enviar los gastos de vuelta, bajo la suposición de que serán equivalentes al de ida y cuyo coste de tramitación supera el de los justificantes. Ideas simples pero muy amigables.

Y ¿la clase preferente o bussines de los aviones que tan mala prensa tiene? …. Suponga que hace un viaje intercontinental de diez horas para estar en destino uno o dos días ¿Tiene derecho la Administración a exigirte ese esfuerzo? ¿Está moralmente justificada la clase preferente para estos casos?

Para terminar una anécdota que leo en el blog de Javier Linares (que a su vez remite a Antonio España, justo es decirlo) y protagonizada por un taxista egipcio, en un destartalado coche cual Sancho Panza, en el momento de cobrar y al ser requerido el preceptivo recibo, miró de arriba abajo a los trajeados funcionarios españoles diciendo:

¿Quieren decirme que su empresa no se fía de ustedes y le piden un recibo y sin embargo sí se fía de mí, que ni siquiera me conocen, y de un papel que les escriba a mano?

Faltó decir: ¡están locos estos romanos!

Plural: 0 comentarios en “Viajes y dietas”

  1. Comparto el interés -sobre todo, mediático- que puede suscitar un escritor como Pérez Reverte, tan singular en el panorama literario español, y no me parece en absoluto inapropiado que un folletinista (como él mismo se define) haya ingresado en la Academia de la Lengua, donde otros con no menos deleznables títulos ocupan asiento. Favorece a Pérez Reverte una cierta imagen pública de insobornable independencia y de “cantarle las cuarenta al lucero del alba” (v. gr., “funcionarios idiotas”, “ni la menor idea de televisión ni de periodismo”, “chupatintas de moqueta”), rasgos de carácter no infrecuentes en su tierra natal, en una esquina del sureste.

    Todos hemos disfrutado de kafkianas trifulcas con los interventores, por mera ignorancia nuestra y vil empeño en situarnos en el terreno de lo real (“esto es lo que me costó el taxi”), en vez de aceptar y gozar del juego, refinado e intelectualmente estimulante, de lo virtual (“si te hubieras bajado y recorrido 100 metros andando, a lo mejor, pero así no puede ser”).

    Remontándonos a más altas regiones del espíritu, me parece que los probos (qué bonita palabra) funcionarios que realizan esta ingrata labor no tratan de fastidiar ni de imponer un reglamentismo estéril: aunque ellos, en ocasiones, no lo sepan, defienden el orden natural de las cosas, como esos happy few de la tradición hebrea, esos pocos hombres justos de cuya existencia depende la continuidad del mundo. ¿Qué sabemos nosotros, frívolos y gastadores, de las consecuencias imprevisibles que tendría que el recibo del taxi no llevara fecha? No estamos hablando de euros, sino de las columnas que sostienen el universo.

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