La auditoría operativa: el reto del folio en blanco. CCIL (4)

Eduardo Ruiz planteando un reto a los futuros auditores ante la atenta mirada de Katherina Bryan mientras Julio Garcia toma notas . Gracias Ernst

En la Administración multinivel española, a las Entidades Locales les toca estar en la primera línea de la prestación de servicios públicos. Dispersos por el territorio nacional, muchos pequeños ayuntamientos intentan cumplir dignamente  con sus procedimientos financieros. Para ellos pensar en auditoría operativa es un sueño inalcanzable. Lo entiendo, porque a mí me pasaba lo mismo con Monica Belucci.

Me consta que muchos de los secretarios-interventores tienen en este blog una de las pocas ventanas a la actualidad de su profesión, dentro de la soledad institucional que les caracteriza. Una modesta bitácora -que esta semana cumplió 15 años emitiendo desde la periférica vetusta- hace el trabajo que correspondería a algunas pomposas instituciones. Algo que debería hacernos reflexionar; sobre todo a aquellos dirigentes que consideran la política de comunicación como algo que no les concierne.

Escrito el desahogo, vuelvo a la auditoría operativa, que fue objeto de un interesante panel dentro del Congreso de Control Interno Local (CCIL21) celebrado en el Auditorio (buen juego de palabras) de la hospitalaria ciudad de Huesca. El  CCIL programó una mesa conducida por Julio García, director profesional del Master Universitario en Auditoría Pública de la Universidad de Castilla La mancha, donde además es Director Ejecutivo de Control Interno. La actividad se desarrollaba en paralelo con la mesa que compartí con José Ramón Chaves (de la que hablaremos en la próxima entrada) en una suerte de contraprogramación que me impidió seguir como se merecen sus dos ponentes y que presento a continuación.

Eduardo Ruiz, exsecretario General del Tribunal de Cuentas Europeo (TCEu) y un clásico de esta bitácora que ejerce ahora labores directivas en IDI, órgano de la INTOSAI -la organización internacional que agrupa a las Instituciones de Control de todo el mundo- que persigue mejorar las capacidades de esas instituciones fiscalizadoras, sobre todo en los países en vías de desarrollo. Entre los manuales disponibles destaca el relativo a la Auditoría Operativa (castellano). Contiene explicaciones acerca del proceso y plantillas de documentos de trabajo para su realización. Concebido desde la perspectiva del auditor, buscando facilitar su aplicación práctica explicada de forma muy sencilla. Ya hay una versión de agosto 2021 en inglés y pronto estará disponible en castellano.

La otra ponente fue Katherina Bryan, Jefe de Gabinete del Tribunal de Cuentas Europeo. Esta institución divulga generosamente sus materiales y herramientas, como el espléndido -siempre mencionado- Manual de auditoría de gestión, versión de 2017 en castellano. Para quien se maneje en inglés, esta metodología es interesante.

Los dos ponentes y su conductor tienen gran experiencia en auditoría operativa. En el mundo fiscalizador, cumplimiento y eficiencia parecen estar contrapuestas o de difícil integración en un mismo control. Insistieron en que ser eficaz, ser eficiente no es una opción, es una obligación y un derecho constitucional (31.2 CE: Programación ejecución eficiente del gasto público). En este contexto, Eduardo Ruíz presentó las posibilidades que las técnicas de evaluación de políticas públicas y la auditoría operativa brindan al control interno local. Algo que tiene mucho que ver con la misión que se plantee el órgano auditor.

Eduardo Ruiz en su esperada presentación durante el CCIL21. Gracias Julio.

Dejó claro que, sin duda, son iniciativas con gran valor añadido que puede aportar el órgano de control interno local. Pero este viaje no es fácil porque el profesional necesita mucha creatividad. Frente a las auditorías financieras -donde hay pruebas y modelos estandarizados de informe- en la auditoría operativa, recalcó Eduardo, “muchas veces lo que tenemos es una hoja en blanco”. Conocemos el objetivo, pero tenemos que diseñar la hoja de ruta para llegar. Hay que formarse, disponer de equipos multidisciplinares y tomar como referencia las metodologías sólidas y contrastadas. Aquí destacó la gran aportación que suponen los citados materiales del Tribunal de Cuentas Europeo. Presentó los trabajos sobre el uso del espacio aéreo europeo o sobre la eficacia de la red de alta velocidad en Europa, como casos prácticos de gran valor.

Este progreso tecnológico tan veloz plantea problemas de supervivencia a muchas profesiones. La doctora Marta Riera y yo especulamos sobre esa evolución hace ya cinco años en uno de los artículos que más nos ha divertido. Eduardo también reflexionó sobre los trabajos del futuro van a desaparecer (o quedará irreconocible) y ya advirtió que la de auditor está en los puestos de salida pues serán sustituidos por tecnología en aquellas tareas repetitivas que la inteligencia artificial pueda asumir sin dificultad. La auditoría operativa quedará como la tarea habitual donde incorporar el sello diferencial.

Para Katharina Bryan, jefa de gabinete del tribunal de cuentas europeo y experta en fiscalizaciones medioambientales, resulta imprescindible que la Administración incluya, en sus planes de control, algunos trabajos que aporten confianza y recomendaciones de mejora sobre la sostenibilidad, sobre la gestión de recursos naturales o las catástrofes naturales. Si el control es la voz de la conciencia de la gestión, la cuestión medioambiental no le puede ser ajena y en ese sentido debe ser un área prioritaria para todos los órganos de control externo.

También recordó la interesante y recomendable experiencia de su colaboración, en representación del Tribunal de Cuentas Europeo, con la Audiencia de Cuentas de Canarias, cuyo resultado fue el innovador y en muchos sentidos modélico Informe de fiscalización operativa de la adaptación de los cabildos insulares al cambio climático, Ejercicios 2017 – 2018. Una lástima que Katharina no se haya prodigado más en este tipo de fructíferas colaboraciones.

Terminó citando el interesante trabajo «Análisis rápido de casos. Divulgación de información sobre la sostenibilidad«. Me he puesto a (h)ojearlo y he encontrado, en el parágrafo 68, esta perla que apunta una idea interesante para futuras líneas de trabajo:

“La auditoría de informes de sostenibilidad plantea dificultades diferentes a las que plantea la auditoría de estados financieros. Por ejemplo, puede consistir en la revisión de «discursos» en lugar de datos financieros o cifras. La mayoría de los informes de sostenibilidad de las grandes empresas son objeto de auditoría o revisión externa, pero no existe una norma de auditoría o de fiabilidad generalmente aceptada para estos informes. Por ejemplo, la Directiva de la UE exige que los auditores comprueben si existe un informe de sostenibilidad, sin profundizar en el fondo. Estados miembros como Francia e Italia han aplicado la Directiva de forma diferente al exigir que los auditores analicen también el fondo de los informes”.
En el centro, Eva Lindström, Miembro del Tribunal que dirigió el «Análisis», cuya última página incluye la fotografía de su equipo sosteniendo algunos de los 17 objetivos para el desarrollo sostenible. A la izquierda la ponente. Katharina Bryan. Que gran Institución es el TCEu.

Al respecto no debo olvidar mencionar algunas aportaciones arriesgadas de la Sindicatura de la Comunidad Valenciana en este sector de la auditoría operativa medioambiental.

En su opinión, la auditoría operativa es, desde sus múltiples objetivos, una oportunidad para la auditoría interna.

Las cuentas de UE representan la imagen fiel pero son un desastre por la baja ejecución en los fondos estructurales

Mi opinión y un ejemplo

Necesitamos mucho análisis del cumplimiento normativo para evitar fraudes, pero también debemos aplicar el sentido común en los trabajos de auditoría. Así, el último Informe Anual del Tribunal de Cuentas Europeo señala una opinión «sin reservas» de las cuentas de la UE relativo al ejercicio 2020 lo que significa que las cifras presentan una imagen fiel y se atienen a las normas de información financiera. Sin embargo, son un desastre en el grado de ejecución de los fondos estructurales. Los Estados miembros siguen absorbiendo los Fondos Estructurales europeos a un ritmo más lento del previsto. Hasta el final de 2020, solo se había desembolsado el 55 % de la financiación acordada en la UE para el período 2014-2020. Los auditores destacan que existen considerables diferencias entre Estados miembros. Así, Finlandia, por ejemplo, había absorbido el 79 % de su asignación total, mientras que los tres Estados miembros con menor tasa de absorción (Italia, Croacia y España) solo habían ejecutado alrededor del 45 % de sus importes comprometidos.

¿Falta de ideas en la costa mediterránea? ¿Exceso de cautelas políticas y de controles formales? He aquí un buen trabajo de auditoría operativa que el Tribunal debe estudiar.

3 comentarios en “La auditoría operativa: el reto del folio en blanco. CCIL (4)

    1. Anónimo

      La plataforma del blog considera comentario a los autoenlaces, de ahí que quien se suscribe a los comentarios también reciba un correo por cada auto-cita. Y yo hago muchas en cada entrada. Supongo que es eso …. Ya lo arreglo. Gracias!

      Me gusta

  1. Pingback: Conclusiones del Congreso de Control Interno Local (CCIL, 6) – Fiscalizacion.es

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