Reconociendo los buenos servicios públicos

Un comentario

trabajos_del_futuro

Los norteamericanos celebran, durante esta primera semana de mayo y desde 1985, el reconocimiento de los servicios públicos; así que la Oficina del Contralor General de EEUU se sumó al homenaje y dedicó al asunto una entrada del blog institucional, donde recordaba las cuestiones clave analizadas durante los últimos años en sus informes de auditoría, en relación con la gestión estratégica del capital humano.

Entendían los auditores que, en el futuro será esencial para las organizaciones identificar y abordar las brechas de habilidades críticas actuales y emergentes que podrían socavar la capacidad para prestar los servicios públicos. Señalaba como desafío la falta de competencias críticas en las áreas -que todos intuimos- de ciberseguridad, idiomas extranjeros o la gestión de compras. Sorprende que, como resumen, echen en falta profesionales púbicos de la gestión-inspección del petróleo y del gas, de la seguridad alimentaria (sobre todo veterinarios) y de funcionarios del mundo de la aviación (con cientos de jubilaciones hasta el 2020).

Esto nos lleva a esa cantinela de que la revolución digital afecta a todos (sector público y sector privado) y que es casi imposible predecir la necesidad de profesiones del futuro, simplemente porque aun no se han descubierto aunque se ejercerán antes de una década. En este sentido es digno de mención el artículo de Gerardo Bustos “10 rasgos del empleado público en 2050” glosando un informe del diario francés LeFigaro que predice unos servicios públicos plagados de robots, teletrabajo, sin oficinas ni pirámides jerárquicas (“Los niveles jerárquicos serán un máximo de dos!”, predice) y muy transparente y evaluada. Imagino una retahíla de “me gusta” o valoraciones tipo “Tripadvisor” del servicio utilizado.

En fin, dejamos reseña de la importante celebración y de la reflexión en un momento en que Europa parece cuestionar la viabilidad del Estado de Bienestar. Sin ir más lejos, para saborear lo que estamos perdiendo, puede leerse la deliciosa carta “Pues yo me vuelvo a España” de Mario Saavedra, que compara al ciudadano medio (no la clase media) de EEUU y España.

La sostenibilidad de nuestros servicios públicos depende de dos fuerzas contrapuestas. Aumentan los gastos sociales (pensiones, sanidad, asistencia social, desempleo …) y disminuye la recaudación y, al parecer, la honestidad tributaria. Ante ello surge como solución la necesidad de mejorar la eficiencia en la gestión pública.

la fotoComo nos recordaba Carles Ramió en su conferencia inaugural de la V Jornada de Auditoría del Sector Público se necesitan diseños institucionales eficientes que puedan ser sostenibles en el tiempo donde los recortes que sean el primer paso a un modelo administrativo propio y de futuro mucho más robusto, sin ese carácter aleatorio que ahora tienen y que pueden conducir a una desprofesionalización de la función pública. En definitiva:

¿Hay alguien que pueda pensar que, por ejemplo, un médico del sistema público puede ver disminuidas sus retribuciones más de un 30% en dos años (recortes, supresión de guardias, etcétera) y quedarse impasible? Es obvio que se le va a pasar por la cabeza buscar un empleo complementario en el sector privado para compensar. Volvemos con una determinación pavorosa hacia el modelo del tardofranquismo, con unos empleados públicos muy mal pagados y para los que su trabajo en la Administración era uno más entre otros.

Algo que describió con perfección Alejandro Nieto es su artículo (hace ya tres décadas) titulado “La virtud recompensada” donde narra con maestría lo que podría ser la autobiografía de un funcionario:

“Cuando yo había recuperado mis ilusiones de servicio, apareció en la oficina un contratado, que ocupó la mesa de al lado y que, haciendo exactamente igual que yo durante idénticas horas, cobraba justo el doble. Y, como mi sentido de la justicia no podía soportar tamaño desafuero, decidí establecer el equilibrio a mi modo, trabajando la mitad que él, con objeto de que cada renglón escrito saliera al mismo precio. Lo que hice en mala hora, porque mi colega, que también debía tener ideas propias sobre la justicia distributiva, rebajó por su cuenta su rendimiento para equipararse al mío …”

En fin, perdonad que mi testimonio institucional sea algo más pesimista que el norteamericano. Que comencéis bien la semana, queridos colegas funcionarios.

Singular: 1 comentario en “Reconociendo los buenos servicios públicos”

  1. Lo que opinen en esto los eeuu es de segundo orden. Siempre estuvieron en contra del sistema europeo, hasta que la realidad se impuso. Estamos tan adocenados respecto a ellos que cualquier cosa que opinen la seguimos: que si privatizaciones, que si externalizaciones, que si bancos comerciales-financieros… En fin,

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