La poesía de la auditoría

Las interventoras examinando a Jorge Castejon

Recientemente, en el Master oficial de auditoría del sector público se celebró (en sus dos sentidos) la ponencia del director de la Oficina Nacional de Auditoría de la IGAE, de Jorge Castejón González, para presentar El papel de los órganos de control interno en la auditoría operativa: retos y oportunidades. Comenzó recordando a un compañero, Justo Huerta, que suele referirse a las auditorías operativas como la poesía de la auditoría. La referencia me pareció interesante. La poesía como actividad creativa por excelencia en el terreno literario. La poesía como tensión entre la abstracción y la concreción. La imprescindible inspiración, el reino del sentimiento estético. En definitiva: el arte. Además, los poetas creen ejercer una importante responsabilidad social.

Mi frutera también ofrece poesía

Aceptamos que la auditoría operativa es la parte más creativa del mundo de la fiscalización. Analizar si una Entidad Pública actúa de acuerdo con los principios de la economía, eficacia y eficiencia -y si existe margen de mejora- supone el reto del folio en blanco, como apuntaba en una clase anterior, Eduardo Ruiz, un clásico de esta bitácora. Una alusión al escenario mucho menos protocolizado frente a las auditorías de cumplimiento, tanto financieras o como de legalidad. El auditor operativo debe crear historias utilizando formatos y esquemas que no son los estándares habituales.

Castejón puso algún ejemplo publicado por la ONA que permiten agudizar el ingenio.El primero fue el relativo a la auditoría de los planes estratégicos de subvenciones, que se viene realizando desde 2017 de forma anual por la IGAE y cuyos resultados son objeto de publicación tras su toma de razón por Consejo de Ministros. En la última edición, publicada en 2021 se establece como conclusión que «En la planificación estratégica de subvenciones nos encontramos, especialmente este año, ante un esfuerzo preferentemente formal por cumplir con las previsiones impuestas por la normativa, más que ante un proceso reposado de decisión acerca de la orientación que deban seguir las correspondientes políticas públicas».

En otras palabras, queda mucho camino aún por recorrer. Pero hablando de Auditoría operativa no se puede concluir sin recomendar, el trabajo más difícil al tener que ser justo a la hora de proponer acciones a los siempre muy ocupados gestores para que puedan hacerlas suyas por su factibilidad y su valor añadido. Ahí van algunas que se propusieron:

  1. Es preciso consolidar la implantación de la planificación estratégica de subvenciones en el sector público estatal, que se ha visto ralentizada durante 2020. Todos los Ministerios tienen que contar con un Plan estratégico.
  2. En cuanto al proceso de elaboración del plan estratégico de subvenciones es necesario:
  • Contar con la participación de los sectores afectados y con otras Administraciones Públicas para la coordinación de las actuaciones.
  • Integrar en el contenido del plan un análisis sobre las distintas alternativas consideradas para dar respuesta a las necesidades advertidas.
  • Fijar objetivos estratégicos concretos y cuantificados.
  1. Para cada línea de subvenciones contemplada en el Plan es necesario:
  • Fijar los objetivos operativos.
  • Identificar al menos uno o dos indicadores de resultados.
  • Para cada uno de estos indicadores, deberá recogerse la cuantificación de los resultados esperados.» Tan obvias como necesarias para avanzar en el reto se saber gastar mejor

Contratación Pública

También se refirió a las principales resultados de control en materia de contratación pública conforme al artículo 332.11 de la LCSP (Ver resumen ejecutivo) que establece que “la Intervención General de la Administración del Estado, y los órganos equivalentes a nivel autonómico y local, remitirán anualmente a la Oficina Independiente de Regulación y Supervisión de la contratación (OIRESCON) un informe global, que se hará público dentro del mes siguiente a su recepción, con los resultados más significativos de su actividad de control en la contratación pública”.

Por cierto …. ¿qué os parecen los plazos del gráfico anterior? Todavía los hay peores. Para el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) estamos ante un tema de importancia capital. Así, en su reciente informe “Situación y retos de la economía valenciana” tras el análisis (página 11) de los procesos de contratación de la Generalitat Valenciana muestra que hay un amplio margen de maniobra para la mejorar la eficiencia pues “son más lentos que los de otras administraciones públicas, ya que conllevan de media 130 días frente a 72 de las AGE. La prensa económica destaca esta diferencia como uno de los cinco retos del sector público valenciano.

Destacaré algunas de las conclusiones del informe. En casi un cuarto de los contratos de la muestra se aprecia continuidad del adjudicatario y en el 12,72% de ellos existe algún elemento en los pliegos que genera esta continuidad. Para casi la mitad de los poderes adjudicadores (21 de 47) se puede concluir que significativamente, existen adjudicatarios con continuidad, aunque esta continuidad no está generada por el contenido de los pliegos.

Por tanto, este nivel significativo de continuidad de los adjudicatarios debe ser puesto en revisión por los órganos de contratación. Teniendo en cuenta la incidencia diferencial y los plazos, sería recomendable que los órganos de contratación revisaran este tipo de procedimientos.

Ya metidos en este tema destacamos la esa misma semana comparecía en la Comisión Mixta para las Relaciones con el Tribunal de Cuentas, María Luisa Araújo, presidenta de la Oficina Independiente de Supervisión y Regulación de la Contratación, para presentar los Informes Anuales de Actuaciones de la Oficina Independiente de Regulación y Supervisión de la Contratación. Estos:

2022

Araujo:No somos muchos, pero somos valientes

Araujo ha explicado como la entidad debe analizar decenas de miles de adjudicaciones, aunque “no se detiene en un expediente concreto ni en un órgano de contratación determinado”, sino que busca encontrar “puntos débiles” y “problemas sistémicos” en la contratación pública. Araújo ha recordado que, excluyendo contratos menores, en 2020 se publicaron en las diversas plataformas de contratación 129.000 licitaciones, y en 2021, otras 132.327.

“La oficina tiene los recursos que tiene en un contexto en el que no es fácil contar con todo el personal que uno desearía, sobre todo porque tenemos en cartera muchísimos proyectos”. Dejó interesantes titulares a los parlamentarios: “No somos muchos, pero somos valientes”. Lo que os decía: poesía. Otro mensaje que parece el lema de la auditoría operativa: “Soy poco de quejarme y más de intentar resolver”.

Por último, destacó, para los muy cafeteros, una nueva herramienta: el visor de cifras de la contratación pública que muestra distintos informes generados con la aplicación “PowerBI”, pudiéndose filtrar la información según diferentes criterios como el sector público (estatal, autonómico y local), el tipo de contrato, el tipo de tramitación, el tipo de procedimiento, el año y el trimestre.

2 comentarios en “La poesía de la auditoría

  1. Pingback: Llegan las auditorías de planes antifraude – Fiscalizacion.es

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