En el Día del Auditor 2012, he recogido el premio que mis hermanos del Institut de Censors Jurats de Catalunya han otorgado a este humilde bloguero, que lleva seis años en la red. Se trata del premio a la Mejor comunicación de temas relacionados con la transparencia. La institución que preside Daniel Faura ha preparado un emotivo acto –y cena- con profundos matices culturales y profesionales. Hasta he podido agradecer el premio con un breve discurso cuyo contenido –algo ácido- os incorporo a continuación.
Hoy quiero trasladarles una pregunta que bastantes de ustedes se hacen. Sobre todo los más jóvenes. ¿Porqué no inicio un blog profesional? Fíjense que hablo de un blog sobre una temática específica y relacionada con la actividad profesional de su posible autor (VG: “el blog del auditor”). Me consta que bastantes colegas estarían encantados de iniciar uno. Descartada la limitación tecnológica -hoy bastante asequible- la pregunta de porqué no lo hacen ofrece algunas de las siguientes razones, ninguna de ellas excluyentes y con frecuencia concurrentes. Seguro que detectan algo de mala leche:
Primera: “Mi jefe tiene miedo”. La posibilidad de que digamos algo inconveniente o inoportuno es una realidad que no vamos a obviar. Esto hace que las estructuras recelen de cualquiera que escriba con regularidad en algún medio de comunicación. Conozco algunos bancarios que escriben con seudónimo por esta razón ¿Nadie piensa en el prestigio que aporta a la organización? Sin embargo, estamos hablando de un blog “profesional”, de normas técnicas, de legislación, de artículos científicos … Ese riesgo, dicho en términos de auditoría, no debería ser significativo si se cuenta con un buen control interno.
Segunda posibilidad: “Mi jefe tiene celos”.- También conocido como “mi jefe es un mamut”. Un argumento tan viejo como la historia de las organizaciones. Mi consejo es: sal corriendo de ahí. Nada ayuda más a una buena carrera profesional que tener un cafre supervisándote. En términos publicitarios diríamos “te da alas”. A los mamuts e les reconoce porque no permiten progresar a sus colaboradores. No digamos si crece tu visibilidad: tienes un problema. Damos por hecho que tu trabajo está al día, aunque eso no te proporciona ningún salvoconducto, como se puede ver a continuación.
Tercero: “Si escribes es que te sobra tiempo”. Su corolario natural es que podrías llevarte más trabajo a casa. No voy a descubrir aquí ese nunca confesado pensamiento, latente cuando se presentan ponencias o comunicaciones en congresos, se dan cursos o charlas o se escriben artículos y libros profesionales. En lugar de valorar que un colaborador estudia, emprende, se actualiza y es capaz de argumentar públicamente sus ideas con cierta lógica … muchas estructuras le señalan con el dedo. Luego, cuando hay que hacer un memorándum o un informe para trasladar al exterior de la organización … ellos son incapaces de hacer medio folio. Por eso, en intima conexión está el siguiente argumento.
La ley de la mili: “mejor no destacar”.- Esto era posible en aquella sociedad que murió en los 90, del trabajo para toda la vida. Hoy vivimos en época de la marca personal. Tener un buen profesional al lado no es gratis. Hay que vivir con el riesgo de su marcha. Esto es así aunque en muchos despachos profesionales es una tragedia. En mi vida he trabajado con tipos brillantes y por tanto abocados a escapar hacia nuevos y mejores horizontes y hay que aceptarlo como una realidad. Incluso impulsarlo. Algunas cosas he aprendido: cuando ha dado el paso de escribir ya estás preparado para marcharse. Ahora, por último …
“Eso no da dinero”.- Esta es mi preferida porque es verdad … pero haces tantos amigos … En fin, quien lo dice debería precisar mejor: “eso no me ayuda en mi carrera profesional”. Con frecuencia me lo sugieren profesores universitarios que sólo son evaluados por las publicaciones en relevantes revistas y no por colaborar en la prensa o escribir blogs. De acuerdo, pero ¿Porqué es incompatible? Permítanme que lo diga sin rodeos: ¿los altos funcionarios no tenemos la obligación de colaborar aportando información, novedades o generando opinión en asuntos relevantes?
Gracias por el reconocimiento, queridos colegas de Catalunya. Me llena de orgullo y me llega en un momento en que debo replantearme mi futuro profesional y no sé como encajará mi blog en esa nueva etapa. Termino parafraseando a Cicerón, allá por el 43 a.c. “Estos son malos tiempos. Los hijos saben más que sus padres y todo el mundo escribe blogs”.



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