Pandemia y auditoría pública

La actual pandemia tiene enorme importancia en la actividad económica y administrativa. En los trabajos de auditoría también, en tanto que opinión profesional sobre la situación financiera de una organización. Hoy presentamos tres aspectos de gran influencia en los futuros informes de fiscalización del sector público.

Por una parte, Jorge Castejón (director de la ONA) profundiza sobre los hechos posteriores al cierre a 31-12-2019, donde el auditor no puede obviar todo lo que hoy conocemos unos meses después de elaborar las cuentas anuales.

Además, apuntamos otros dos documentos de las reflexiones de dos expertos auditores sobre la influencia de la pandemia en el trabajo del auditor. Por un lado Ignacio Cabeza (FIASEP) apunta los aspectos clave que influyen sobre el inmediato trabajo de campo que enfrentan los profesionales de la fiscalización. Por otra, Antonio Minguillón (Sindicatura de la Comunidad valenciana) nos descubre los riesgos de la computación en la nube, sin cuyo adecuado funcionamiento la catastrófica situación en la que nos ha dejado el virus hubiera sido todavía mucho peor, en todos los aspectos.

Hechos posteriores y más allá …

La Resolución de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) de 25 de octubre de 2019 aprobó la adaptación al Sector Público Español de las Normas Internacionales de Auditoría. Una de ellas regula los “hechos posteriores al cierre” (NIA-ES-SP 1560). Jorge Castejón González, director de la Oficina Nacional de Auditoría (ONA) de la IGAE nos hace llegar una interesante reflexión sobre su aplicación tras la pandemia. Se trata del Estudio sobre el tratamiento de los efectos de la Covid-19 en la información financiera y en la auditoría.

Jorge Casterjón (ONA)

La pandemia ha generado múltiples efectos en la información financiera cerrada al 31 de diciembre de 2019 que según la mayoría de los pronunciamientos nacionales e internacionales se puede clasificar como hecho posterior de tipo II. Es decir, aquellos que al cierre del ejercicio pongan de manifiesto condiciones que no existían al cierre del mismo sin imponer un ajuste en las cuentas anuales. El Plan General de Contabilidad (privado y público) recuerda que cuando los hechos sean de gran importancia podría distorsionarse la capacidad de evaluación de los usuarios de las cuentas anuales, por lo que “se debe incluir en la memoria información respecto a la naturaleza del hecho posterior conjuntamente con una estimación de su efecto o, en su caso, una manifestación  acerca de la imposibilidad de realizar dicha estimación” .

Los efectos en el informe de auditoría podrán ser variados, desde una salvedad por falta de información, hasta la inclusión de una cuestión clave de auditoría o activar una sección de incertidumbre material relacionada con el principio de empresa en funcionamiento o incluso un simple párrafo de énfasis o ninguna referencia en el informe.  Por eso, recomiendo la lectura del sosegado y razonado estudio.

En el ámbito temporal, hay que tener presente que, si el informe no ha salido de la órbita del auditor aunque ya estuviera fechado, habrá de variarse la fecha a una que incluya al menos dicho hecho posterior. En este caso, el auditor tendrá un periodo de hechos posteriores que habrá de dilatarse y la fecha del informe habrá de posponerse.

Si el informe de auditoría ya fue emitido y salió de la órbita del auditor, habrá de comunicarse con el gestor para ver si las cuentas anuales han recogido este hecho posterior y saber qué intenciones tiene el gestor en relación con la posible reformulación de las cuentas y en caso de desacuerdo el auditor tratará de advertir sobre la consideración en su informe de la situación, todo ello de acuerdo con lo establecido en la NIA-ES-SP 1560. Así, es preciso distinguir entre que el informe se haya fechado y esté bajo el control del auditor, es decir, todavía no se lo ha entregado a la entidad auditada, o bien ya se lo ha entregado. En el primer caso, como se decía, no es preciso que emita otro informe, sino que rectifique el informe emitido trasladando su fecha; en el segundo caso habrá de emitir otro informe si hay nuevas cuentas o advertir sobre la no confianza en el informe emitido y tomar las acciones legales que considere para proteger su informe.

Abundando más en el tema de la reformulación de las cuentas: si el auditor ha entregado el informe de auditoría a la entidad auditada el estudio es expeditivo: conllevará la emisión de uno nuevo que recoja los efectos de la reformulación y los del hecho posterior, dando referencia en la sección Otras cuestiones al informe emitido en primer lugar y haciendo énfasis en la sección correspondiente del informe sobre la nota incorporada en la memoria, así como evaluar la existencia de otros efectos en otras secciones, en su caso.

Un hecho posterior puede haber generado nuevos riesgos, incluso de gestión continuada y llevar al auditor a realizar nuevas pruebas hasta alcanzar una evidencia adecuada y suficiente sobre los efectos reales.

Por otra parte, os recuerdo que la Fundación FIASEP está difundiendo una nueva sección; la Serie Opiniones. Presentamos a continuación las dos primeras

Consejos desde experiencia fiscalizadora 

Ignacio Cabeza del Salvador ha sido auditor de la Cámara de comptos de Navarra durante los últimos 30 años de su actividad profesional y, en la actualidad, es patrono de la Fundación Fiasep. Nadie mejor que él para hacer de senior realizando un repaso de los diversos retos que la actual crisis sanitaria y económica, plantea a la auditoría de las Administraciones Públicas.

Así, el primer documento de Opiniones FIASEP, del que Ignacio es autor, se titula “El impacto del COVID-19 en la auditoría de cuentas de los estados financieros de 2019 de las administraciones y entidades públicas” donde estructura interesantes reflexiones, fruto de su gran conocimiento de la actividad fiscalizadora, en estos aspectos:

  • Ignacio Cabeza

    Impacto en la auditoría sobre los estados financieros cerrados a 31 de diciembre de 2019

  • Los plazos para la formulación de las cuentas anuales cerradas a 31 de diciembre de 2019 que se han visto modificados
  • Un replanteamiento o adaptación de la planificación de la auditoría de cuentas
  • La evaluación de riesgos derivados de la nueva situación que deberá ser reconsiderada de forma permanente durante todo el trabajo
  • Principio de gestión continuada o de empresa en funcionamiento
  • Hechos posteriores
  • La complicada situación financiera a la que pueden verse avocadas las AAPP que obliga al auditor a un examen exhaustivo de las principales magnitudes presupuestarias y de contabilidad nacional del ejercicio de 2019
  • Otros aspectos institucionales (plazos de aprobación y verificación … )
  • Alteraciones de la práctica habitual del trabajo in situ para dejar debidamente documentado y archivado todo tipo de actuaciones, desde las discusiones y comentarios de las reuniones celebradas con la dirección a los ajustes o modificaciones propuestos.

El auditor puede verse afectado por las bajas médicas de personal clave o la imposibilidad física de desplazamiento y de acceso a las oficinas así como por problemas con la confirmación de terceros o de validez de los documentos digitales.

De la nube al trueno …

Por último, la opinión 2/2020 titulada “NIAs, nubes y coronavirus”, que firma Antonio Minguillón Roy, Auditor director del Gabinete Técnico de la Sindicatura de Comptes de la Comunitat Valenciana. Antonio es ponente habitual sobre los aspectos digitales de la auditoría.

La dependencia en la gestión pública de los sistemas de información y de comunicación se incrementa cada vez más. Minguillón recuerda que estas tecnologías han sido durante la pandemia “la espina dorsal sobre la que se han mantenido en funcionamiento muchos de los servicios públicos esenciales”. Ciberseguridad, teletrabajo y cloud computing se han vuelto estratégicos en todas las instituciones y están contribuyendo a nuestra salvación.

La computación en la nube cambia las responsabilidades y los mecanismos para la implementación y la gestión de los controles internos.

El documento, cuya lectura recomiendo a todos los funcionarios, analiza los diversos tipos de nube, así como todos los riesgos significativos de su uso:

 “El auditor debe, aplicando su juicio profesional, determinar cuáles son riesgos significativos a efectos de la auditoría financiera, es decir aquellos que pueden suponer un impacto significativo en las cuentas anuales y por tanto representan un riesgo de incorrección material”.

Claro que todo ello pasa porque las organizaciones auditoras públicas se doten de auditores con algo que Minguillón denomina “un nuevo perfil tecnológico avanzado”.

Un comentario en “Pandemia y auditoría pública

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