Estrategias de futuro en la gestión universitaria

Un comentario

Las universidades públicas constituyen una pieza peculiar del sector público. Ello por varias razones: su autonomía, la forma de designación de sus dirigentes -por los usuarios y el personal-  o incluso por las formas de gestión y competencia, en la frontera con el sector privado. Los responsables de la administración universitaria se reúnen una vez al año para analizar esos múltiples aspectos. Este año, la anfitriona será la Universidad de Vigo, que ha preparado un interesante programa.

En todo el mundo los gobiernos y parlamentos intentan dotar a las universidades de herramientas para cumplir sus objetivos. La financiación es uno de ellos. Así, Inglaterra pasó por varias reformas en los últimos 20 años. La última, supuso triplicar del precio de las matrículas, hasta las 9.000 libras y su financiación mediante préstamos a los estudiantes. El reciente informe Financiación de la educación superior en Inglaterra: Pasado, presente y opciones para el futuro incluye entre sus principales conclusiones, que los estudiantes ahora se gradúan con una deuda media de £ 50,000, e incluso más para los menos pudientes. Estos préstamos universitarios difieren de los privados, ya que su reembolso es proporcional a los ingresos.

El modelo lleva años implantado en EEUU y como nos recuerda el digital BEZ, está haciendo estragos entre las clases más populares. Este año, las universidades USA cuentan con 530.000 estudiantes menos.

Tengamos presente estas experiencias para que valoremos la Universidad española, con sus defectos, que sin duda tiene, pero con sus inmensas virtudes. Con sus problemas de sostenibilidad financiera pero asequible a cualquier bolsillo. Es cierto que el ascensor social que supuso en otros momentos, ya no funciona y menos sin el master que está consolidándose como única opción para el mercado laboral.

Estos días se hacía público el Documento de Trabajo de Studia XXI sobre Garantía de calidad y rendición de cuentas en las Universidades españolas que entre sus múltiples conclusiones apuntaba:

“No parece posible avanzar en los procesos de garantía de calidad, ni evidentemente en la calidad de las Universidades españolas, si no se producen cambios de carácter estructural en el modelo de gobernanza de las Universidades, incluyendo reformas en las políticas de profesorado”.

Ciertamente, muchas organismos han criticado nuestro modelo de gobierno. Así, el reciente informe de la Cámara de Cuentas de Andalucía, incluía esta inusitada reflexión:

«396. La estructura organizativa de las UUAA se caracteriza por un elevado número de órganos de gobierno y de representación, así como del número de sus miembros que al cierre del ejercicio 2012 totalizaban 20.404 entre el Consejo Social, Consejo de Gobierno, Claustro y Consejos de Departamentos. esta estructura se ha incrementado en un 5,85% en el ejercicio 2012 respecto al 2008».

El último foro donde se ha tenido la oportunidad de profundizar en la administración universitaria ha sido en la Universidad de Burgos, donde treinta juristas y gestores universitarios han disertado y debatido sobre uno de los pilares de las instituciones de educación superior: el régimen jurídico del personal docente e investigador. La Asociación para el estudio del derecho universitario (AEDUN) ha diseñado un Programa con ocho ponencias que han logrado diseccionar cada uno de los aspectos fundamentales de esta materia; desde el régimen retributivo, a la tasa de reposición, pasando por la evaluación y acreditación, y sin olvidar la situación de precariedad sostenida en el tiempo.

Para Ana Caro, su codirectora -con Santiago A. Bello- el eje de todos los debates giró sobre la inestabilidad e inseguridad jurídica que supone la dualidad normativa, al incardinarse en la gestión del PDI el régimen laboral y el administrativo, cuyas cuotas de tensión están viéndose acrecentadas por los últimos pronunciamientos jurisprudenciales, tanto a nivel europeo como desde nuestro Tribunal Supremo, evidenciándose la necesidad de una ordenación y una adecuación normativa, quizás a través del dictado de un Estatuto específico de este personal.

Ana nos recuerda a Goytisolo en su poema “Esos locos furiosos increíbles”, que estamos ante un tema que no “muere” nunca, porque siempre hay aristas que limar y superar: “(…) Tienen por fin el gran inconveniente:/ se van más vuelven pronto/ duran toda la vida (…)”.

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