
El Consejo de cuentas de Castilla y León acaba de aprobar un interesante Informe de fiscalización operativa en que ha analizado la evolución de las Universidades Públicas de la Comunidad Autónoma en los rankings internacionales y las actuaciones realizadas por estas para mejorar su posicionamiento en los mismos. Además, lo hizo en el edificio histórico de la Universidad de Salamanca, en un acto protocolario cargado de simbolismo, como destaca la nota de prensa, donde el presidente del Consejo de Cuentas, Mario Amilivia, y los consejeros Miguel Ángel Jiménez y Emilio Melero fueron recibidos por el rector, Juan Manuel Corchado, como atestigua la foto que encabeza este artículo.

Los rankings universitarios proporcionan una medida de la calidad relativa de las mismas, permitiendo a los estudiantes tomar decisiones informadas sobre dónde estudiar y a los gobiernos sobre las políticas educativas universitarias a aplicar. Incluirlo en el plan anual de fiscalización supone subrayar que el ciudadano importa. Como reconoce el informe de fiscalización, “ese protagonismo de los rankings universitarios ha experimentado un crecimiento significativo desde su creación hasta el momento actual, impulsado por la creciente globalización de la educación superior, la competencia por la atracción de estudiantes, profesores e investigadores y financiación, el mayor énfasis en la calidad y la rendición de cuentas, su impacto en la toma de decisiones y el desarrollo de metodologías más avanzadas”.
Por tanto, el informe (valiente, insisto, que todo académico de esa región debería leer) han planteado los siguientes objetivos específicos:
- -Determinar los criterios de valoración de los diferentes rankings y verificar la evolución del posicionamiento de las instituciones de Castilla y León en los de mayor importancia académica y mediática.
- -Analizar, si esas universidades están realizando actuaciones de forma real y efectiva, especialmente diseñadas y orientadas a mejorar su posicionamiento en los rankings.
- -Verificar la política de transparencia de cada universidad respecto de los resultados y la evolución de su posicionamiento en los rankings universitarios.
Los rankings universitarios son herramientas que permiten clasificar y comparar las instituciones de educación superior utilizando diferentes criterios objetivos previamente definidos y que proporcionan una medida de la calidad relativa de las mismas. En este blog reseñamos con frecuencia las diversas clasificaciones (aquí 2008) y los resultados que ofrece cada verano el más conocido: el ranking de Shangai que ya glosábamos coincidiendo con la medalla de oro del ciclista asturiano Samuel Sánchez en aquellas olimpíadas chinas.

Antes de continuar una precisión obligada. En la actualidad, el Sistema Universitario Español cuenta con dos valiosas herramientas de autoevaluación que no tienen otros sectores. Por una parte, el Observatorio de la Conferencia de Rectores de Universidades de España (CRUE) que ofrece los datos del complejo sistema de educación superior, público y privado, más volcado en la rendición de cuentas que en cualquier posible ranking. Por otra, está el Informe CyD cuya vigesimoprimera edición correspondiente al ejercicio 2025 analiza la evolución del sistema en sus ámbitos clave: gobernanza, financiación, talento, impacto científico y social, empleabilidad, internacionalización y equidad. La última entrega da un paso más e innova en su análisis, estrenando un nuevo marco analítico de indicadores sobre la eficiencia del sistema universitario que permiten comprender con mayor precisión la evolución del sistema entre los cursos 2020-2021 y 2023-2024.
Contamos con todos los datos necesarios y en plazo para la autocrítica. Así, hace 19 años, una de las primeras entradas de nuestra página se hacía eco del sexto informe de la CRUE relativo al año 2006, del que era autor Juan Hernández Armenteros, entonces incansable gerente de la Universidad de Jaén y una de las personalidades que más ha ayudado con su empuje a iniciar la enorme fuente documental de datos del sistema universitario español y avanzar por la cultura de la transparencia y el posicionamiento de las instituciones, que a nadie parecía interesar. Un camino que no fue nada fácil (Juanito habla muy claro) porque muchos intentaron bloquear (quienes reiteradamente salen mal en la foto) evitando las odiosas comparaciones de resultados nacionales y la eficiencia. Por lo pronto, en esta entrevista encontraréis algunas claves.

Por eso, en este tema no soy equidistante y el simple hecho de que los auditores institucionales de Castilla y León tomaran esta iniciativa de acometer un trabajo de fiscalización comparativo, ya es una buena noticia que producirá alguna irritación. Es la manera de aportar un impulso y que esas periódicas radiografías no caigan en el olvido de la indolencia institucional más preocupada de las luchas internas (bastante sangrientas) que por lograr resultados en el empleo de los dineros públicos confiados a nuestras universidades.
Además, y como nos recuerda el último diagnóstico CyD-25, ante el impacto de la digitalización, la inteligencia artificial y la pérdida del monopolio del conocimiento, destaca la necesidad de un liderazgo universitario más abierto, comprometido y capaz de anticipar cambios para mantener la relevancia social de la universidad. Dejamos hoy constancia de todo ello en esta bitácora y de los retos estructurales que persisten y amenazan la competitividad en un entorno global cada vez más exigente: “Para afrontarlos, las decisiones estratégicas de responsables públicos y equipos de gobierno deben basarse sistemáticamente en la evidencia (..) Pero los datos por sí solos no bastan: comprender los cambios necesarios e impulsarlos requiere liderazgo”.
Por eso es importante la aportación de los auditores del Consejo de Cuentas, porque van al núcleo de la cuestión: ¿qué estamos haciendo para mejorar?

Los rankings objeto de análisis (ARWU, QS, THE WUR, CWUR, NTU, SCImago y CWTS-Leiden) proporcionan una cobertura exhaustiva y complementaria de todas las funciones universitarias, ya que evalúan equilibradamente las tres misiones fundamentales: Docencia, Investigación (en sus dimensiones de productividad, impacto y excelencia) así como la Transferencia e innovación. Sus resultados ofrecen un panorama que en 2012 calificábamos de Universidad a dos velocidades. También destacábamos entonces la inicial pujanza de las universidades chinas y el inicio del declive de las europeas.
Pues bien, en las conclusiones, la Universidad de Salamanca se consolida como la única universidad pública autonómica incluida en el ranking ARWU en 2025: “Apareció en 2017 en la franja 701-800 a nivel mundial y en el tramo 23-26 de las UU. PP. españolas, manteniendo su presencia ininterrumpidamente hasta 2025, con una trayectoria al alza (..) A nivel mundial su mejora se apoya en los indicadores de publicaciones en revistas Nature and Science y rendimiento académico per cápita” También es la única universidad pública autonómica presente en QS de forma ininterrumpida durante todo el período 2012-2026.

El Consejo de Cuentas realiza un minucioso análisis de las unidades encargadas del seguimiento, así como de sus funciones y medios concretos. A nivel normativo, las Universidades de Salamanca y de Burgos “contemplan explícitamente esta función en las normas de creación de sus unidades responsables. En cambio, la Universidad de Valladolid no lo establece con claridad, y la de León carece por completo de una disposición al respecto”.
Las universidades fiscalizadas adoptan dos enfoques diferenciados respecto a las actuaciones para mejorar el posicionamiento en rankings. La USAL, de forma singular, diseña actuaciones específicamente orientadas a criterios concretos de rankings (Programa XIII de Investigación enfocado a criterios ARWU; Guía de Buenas Prácticas para Publicación de Resultados Científicos), aunque complementadas con políticas generalistas de excelencia institucional con efectos transversales en rankings (iniciativas de eficiencia energética, talleres formativos de bibliotecas, etc.). Las otras tres universidades (UVA, ULE, UBU) adoptan una estrategia diferente: no diseñan actuaciones específicamente dirigidas a mejorar posiciones de rankings concretos, sino que implementan políticas generales en docencia, investigación, internacionalización, transferencia y empleabilidad, cuyo impacto en rankings se considera un efecto colateral natural de la mejora institucional.
En fin, termino con las recomendaciones, destacando la décimo primera, que levantará alguna ampolla entre sus competidoras:
“11. Las Universidades Públicas de Castilla y León, siguiendo el modelo de buenas prácticas de la USAL, deberían publicar en sus respectivos portales informes y propuestas de carácter general orientadas a la mejora del posicionamiento en los rankings. La difusión de estos documentos fomenta una cultura de transparencia y alinea los esfuerzos de la comunidad universitaria. Esta práctica puede coexistir con la reserva para uso interno de aquellos informes y propuestas que se consideren de carácter estratégico para el equipo de gobierno”.



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