Quien paga … ¿manda?

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Aula-antigua-uso El Ministerio de Educación tiene en debate público dos informes relacionados con la Universidad Pública española. Una institución que además de formar e investigar tiene depositadas las mayores esperanzas de la ciudadanía por su contribución al desarrollo económico, en una sociedad que ahora se llama “del conocimiento”.

Se abre un debate sobre cómo hacer más eficaz y eficiente nuestra Universidad y se propone reformar las estructuras del gobierno universitario, así como su financiación. Dos reflexiones que también se están produciendo en toda Europa; y no de manera pacífica.

El primero de los informes divulgados se denomina Documento de gobernanza de las universidades. El ministerio pretende “disminuir el grado de burocratización de la gestión universitaria”, una afirmación siempre sospechosa, a pesar de que se acompaña de la coletilla “actualizando los sistemas de control, seguimiento y gobernanza a los nuevos retos”.

Para su confección, el Ministro Gabilondo utilizó los servicios de la Conferencia de Rectores (CRUE, que presidió hasta su nombramiento el año pasado) y la Fundación CYD (Conocimiento y Desarrollo, que preside Ana Patricia Botín). Ambas instituciones suelen trabajar conjuntamente en el análisis anual de la contribución de las Universidades al desarrollo económico.

El diario El Mundo recoge las declaraciones del vicepresidente de CYD, Francesc Solé Parellada: «en el fondo no hay ninguna afirmación ni niguna propuesta, vamos sacando ideas. Una manera de cambiar la universidad es cambiar la matrícula, ofrecer libertad a los universitarios. No es programático pero es un gran avance discutir, y que eso, además, lo pida la Administración ya es un compromiso».

El borrador recoge la experiencia acumulada, nacional e internacional, sobre los modelos de gobierno universitario y su reforma. Tiene una fácil lectura y merece la pena echarle una ojeada, sobre todo, los interesados en las nuevas tendencias organizativas; aunque encierra algunas incógnitas.

Así, presenta la reciente evolución de la gobernanza en las universidades con las siguientes características:

– Desregulación y autonomía creciente. Mejora en la rendición de cuentas “social” (no sólo financiera)

– Fortalecimiento de la presencia de los órganos “ejecutivos” frente a los “deliberantes”. Se habla de una mayor profesionalización de la gestión, en un mundo de académicos metidos temporalmente a administradores.

– Aumenta la presencia de miembros externos en los órganos de gobierno universitario, tanto por designación de los claustros como por los gobiernos. Pero, al fin y al cabo: externos con funciones de gobierno económico y -lo más importante- la facultad de nombrar (y destituir) al Rector o a los Decanos de las facultades, todos ellos candidatos con un perfil de gestión.

Hay toda una línea de pensamiento político-económico que opina que nuestro actual modelo de elección del rector “genera déficit”. Designación frente a elección, ese es el dilema y la presunta tendencia. Pero ¿acaso no se genera un gran déficit todos los años en la sanidad pública? Y los médicos no eligen al Consejero de Sanidad. ¿Funcionaría aquí el modelo anglosajon? ¿Lograría una Universidad más eficaz y eficiente?¿Puede diferenciarse gobierno económico y gobierno académico?

He sido Interventor y Gerente de Universidad. He conocido la dificultad de llegar a acuerdos con tantos sectores y grupos de interés del mundo académico, funcionarial, sindical, territorial o simplemente por escuelas de conocimiento endogámico. Este modelo universitario, es cierto, tiene sus defectos y consume casi todas sus energías en el ámbito interno, olvidando que tiene que competir con garantías en el contexto internacional.

El documento, propone establecer una serie de experiencias piloto, en diversas instituciones como laboratorio de pruebas ante el cambio de modelo de gobierno. Es verdad que no es preciso cambiar las estructuras todas las universidades a la vez.  Y en cualquier caso, cualquier modificación en la gobernanza de las universidades públicas debe contar con el consenso de las partes implicadas: diferentes colectivos de la universidad, autoridades y sociedad en general. Por otra parte: ¿sería oportuno acometer la tercera reforma universitaria de la década?

Documento políticas financiacion universidadesMuy relacionado con la gobernanza de las universidades estaría el tema de la financiación. El segundo de los documentos propuestos por el Ministro Gabilondo, y ya presentado en esta bitácora, es el “Documento de Reflexión sobre la mejora de las Políticas de Financiación de las Universidades” que gira sobre algunos aspectos sensibles como son las recomendaciones para la determinación de los precios públicos académicos o la política de becas. Se supone que en abril, el Ministerio debe darle su aprobación formal y alcanzar los compromisos en las tres bandas: Estado-CCAA-Universidades.

9 comments on “Quien paga … ¿manda?”

  1. En primer lugar quiero agradecerte este magnífico resumen que permite mantenerse informado puntualmente sin tener que leer tantísimo documento. Impagable.

    Además quería comentar un par de cosillas sobre la oportunidad de acometer una tercera reforma universitaria en la década. Seguramente supone tensionar más (aún) al sistema, lo que podría no ser bueno, pero las otras dos reformas han conseguido resbalar por las tradiciones y apenas han cambiado nada realmente. Bueno, hay una cosa que si, han conseguido desinteresar a la inmensa mayoría del profesorado por todo lo que no sea su tema inmediato (los que saben cuántos programas de doctorado hay en su departamento, por poner un ejemplo, no creo que lleguen al 10%). Ese desinterés, que en si mismo no es bueno, disminuiría mucho la tradicional llamada a las barricadas del colectivo ante cualquier sombra de cambio. En resumen, que precisamente la sobredosis de cambios (formales) puede ser la palanca que haga posible uno más que quizá fuera más profundo que los anteriores.

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  2. Hay que revitalizar y dar sentido al Consejo Social como verdadero órgano representativo de a sociedad, órgano de gobierno y de decisión (incluidos ciertos nombramientos). Lo de ahora, además de inútil, no sirve para allegar ni un sólo euro a las universidades.

    Desde luego, mayores fondos públicos para las universidades son necesarios, si queremos ser “excelentes”. Igual que mayor colaboración directa de las empresas. Eso implica más impuestos y mayores precios públicos, con MÁS BECAS.

    Cualquier nueva inyección de fondos públicos, eso sí, debe ir ligada a la rendición de cuentas ante la sociedad y a la consecución de unos objetivos claros, definidos y factibles. No hay que plantearse metas imposibles como la de ser el mejor del mundo. Mesura es lo que hace falta, ya que “excelentes” no podemos ser todos, por definición.

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  3. Un par de reflexiones.
    Periodista investigador de gran renombre estadounidense al que se le impide impartir un curso de postgrado titulado “Influencia de los grandes medios en la información”.Los “grandes medios” son los principales financiadores de la universidad en cuestión.
    ¿Donde se queda la independencia del saber?

    Respecto a la burocratización de la gestión, solo quiero compartir una idea.
    Cuando un Informático hace un programa , el archivo de tipo .log registra lo que se hace en el ordenador, es algo necesario para saber que ocurre en caso de error o para comprobar que todo va bien.
    Cualquier experimento científico requiere un registro que establezca y controle todo lo que se hace en el experimento, los resultados, los materiales empleados, las estadisticas, etc, etc.
    Cuando se publica un artículo científico hay que tener en cuenta la bilbiografía, los comentarios, el tipo de letra usada, el tipo de gráfico empleado y todos los requisitos que puedan exigir la revista científica donde se va a publicar.
    Estos ejemplos también se pueden llamar burocarcia, en la acepción 1ª de la RAE “Organización regulada por normas que establecen un orden racional para distribuir y gestionar los asuntos que le son propios.”
    Porqué la gestión universitaria o de cualquier administración sin embargo se refiere a la 4ª aceptción “Administración ineficiente a causa del papeleo, la rigidez y las formalidades superfluas.”

    Saludos

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  4. El documento CRUE-CyD fue aprobado por consenso en abril del 2010 en presencia de todos los rectores y consejeros autonómicos del ámbito de universidades. En él se incorporan elementos de gobernanza relacionados con la financiación y el control de la eficiencia de la gestión, así como con la construcción de un sistema integral de información y el establecimiento de un modelo de contabilidad de costes para las universidades o la generación de una política de acercamiento de la universidad a su entorno local y territorial, un objetivo al que responde el programa de Campus de Excelencia Internacional.

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