
Si el deporte aficionado sufre la penosa situación que hemos presentado en la entrada anterior, el deporte espectáculo (léase: futbol) se acerca a una burbuja similar a la inmobiliaria. Un ejemplo: la Liga de Fútbol argentina (el conocido Torneo de Apertura) está a punto de ser suspendida ante la crónica insolvencia de los clubes de la primera división, que deben 127 millones de euros a la Hacienda pública y a los jugadores.
En España, los clubes deben 3.500 millones de euros, parte al Estado. El Gobierno prepara para el otoño el texto de una futura Ley del Deporte Profesional. En ella se creará un órgano fiscalizador para supervisar la solvencia de los clubes (al estilo de la CNMV para la bolsa) y se limitarán las retribuciones al 70% de su presupuesto.
A la crisis del fútbol se ha añadido las dificultades del sector audiovisual, que acaban de mezclarse en el Real Decreto Ley aprobado ayer por el Consejo de Ministros, para la emisión de los encuentros a través de la TDT de pago. El asunto ha generado todo tipo de críticas, desde la procedimental (necesidad de una licitación) de oportunidad (legítimos competidores) por no hablar de la ausencia de debate parlamentario.

En el Informe de la Comisión al Consejo Europeo para la salvaguardia de las estructuras deportivas actuales y el mantenimiento de la función social del deporte se recordaba que su práctica y organización tienen importantes características comunes que permiten hablar de un enfoque europeo del deporte basado en concepciones y principios propios. Por otra parte, está creciendo su internacionalización y el desarrollo sin precedentes de su dimensión económica, con el aumento espectacular de los derechos televisivos. Un gran mercado cuyo valor añadido la Unión Europea evaluaba en el 3,7 % del PIB europeo y que supone progresará en el futuro, entre el 6 y el 10% anual.
El Libro Blanco del Deporte en la Unión Europea reclama establecer un método estadístico europeo para medir el impacto económico del deporte e invita a los Estados miembros a reflexionar acerca de la mejor manera de mantener y desarrollar un modelo de financiación sostenible para proporcionar ayuda pública a largo plazo a las organizaciones deportivas.
Las organizaciones deportivas cuentan con numerosas fuentes de ingresos, como las tarifas de los clubes y la venta de entradas, la publicidad y la esponsorización, los derechos de difusión, la redistribución de ingresos en el seno de las federaciones deportivas, el merchandising y también la financiación pública, etc. Sin embargo, en el deporte de base, la igualdad de oportunidades y el acceso libre a las actividades deportivas sólo puede garantizarse mediante una fuerte participación pública.
Ya tratamos en la bitácora las dificultades de la gestión del dinero público en el deporte profesional, con ocasión del Informe del Tribunal de Cuentas sobre las subvenciones a la Federación Española de Futbol. Al mezclar finalidades públicas con espectáculos mercantiles surgen importantes conflictos yno siempre es fácil encontrar y primar el interés público.
Tribunal de Cuentas de Francia
De acuerdo con el reciente informe de la Cour de Comptes, el porcentaje de dependencia pública de las federaciones (proporción de subvenciones sobre los ingresos totales) en 2008, era: Fútbol 4%, Rugby 6%, Baloncesto 30%, Balonmano 45% y Atletismo 48%
En el anterior porcentaje no se incluyen los 1.700 funcionarios del Estado francés (consejeros técnicos) que trabajan incrustados en la práctica deportiva de las federaciones y que cuestan unos 85 millones de euros al presupuesto anual.
A la luz de esta dimensión social, el Tribunal francés considera necesario determinar con mayor precisión el futuro papel del Estado frente a las federaciones deportivas, especialmente si han desarrollado un sectorprofesional donde predominan los ingresos comerciales. En este sentido, más allá de las ideas actuales sobre la presencia de un mayor número de deportes en la televisión, deberían definirse, al menos las siguientes directrices, en consulta con el movimiento deportivo:
– Una mayor diferenciación entre el Estado (ayudas y asesores) y las federaciones;
– Mejorar la solidaridad entre profesionales y amateurs (dentro de cada disciplina) y entre los distintos deportes.
Benchmarking deportivo y fiscal
El informe también hace referencia (pág. 517) al apoyo indirecto recibido por los deportistas de élite, a través de beneficios fiscales. Por ejemplo, el sueldo mensual que tenía Cristiano Ronaldo en 2008, cuando militaba en las filas del Manchester United, ascendía a 625.000 Euros mensuales (7,5 millones anuales). Si utilizamos sus modesta retribución para comparar la tributación (tipo) y retribución liquida (mensual y anual) en los principales países europeos, obtenemos la siguiente tabla:
|
País |
Tipo |
Mensual |
Anual |
|
Inglaterra |
40% |
375.000 € |
4.500.000 € |
|
España |
24%(a) |
475.000 € |
5.700.000 € |
|
Itália |
43% |
356.000 € |
4.275.000 € |
|
Alemania |
45% |
343.000 € |
4.125.000 € |
|
Francia |
40% |
375.000 € |
4.500.000 € |
|
Portugal |
42% |
362.000 € |
4.350.000 € |
En España los extranjeros residentes se benefician de una reducción del tipo, desde el 42% hasta el 24%, durante los primeros 6 años de residencia, lo que le convierte en el paraíso fiscal para los deportistas de élite.


Replica a Deporte en precario | Antonio Arias Rodríguez es Fiscalización Cancelar la respuesta