
Trabajar en una Universidad ha sido uno de mis privilegios vitales. He pasado 14 años como Sindico de cuentas del Principado de Asturias -la tercera parte de mi cotización profesional- pero nunca renuncié a mi condición de empleado universitario. Celebré esos dos nombramientos con regocijo y … con mis compañeros de la Universidad de Oviedo, en 2005 y 2013, que siempre fue mi grupo de referencia. Incluso hoy, jubilado, pertenezco a su Consejo Social para ver como puedo devolver algo de los mucho que me dio la Universidad española.
Conocí bien tres Instituciones de educación superior, todas muy distintas. La Universidad de Salamanca, donde ejercí cinco años (1999-2004) y la Universidad de Castilla La Mancha donde durante mis cinco últimos años de trabajo fui profesor asociado del Master On line de Auditoria del Sector Público y por donde aún sigo acercándome para escuchar y acompañar las clases de metodología. Hoy quería tener un recuerdo para todas estas instituciones.

Un espacio de libertad
Nos lo han recordado hace unos meses los tribunales. Quiero referirme aquí a la importante sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía 14669/2025 de 16 de septiembre, que anuló un acuerdo de la Universidad de Granada (UGr) que suspendía sus colaboraciones con instituciones israelíes, considerándolo discriminatorio. La resolución judicial, emitida por la Sala de lo Contencioso-Administrativo, fue publicada al final de verano pasado y marcó un hito al revertir la decisión de esa venerable Institución Académica en un caso de gran repercusión pública.

El objeto del recurso lo constituía el acuerdo de 17 de mayo de 2024 del Consejo de Gobierno de dicha Universidad que entre otras cosas se comprometía a «Revisar y, en su caso, suspender los acuerdos de colaboración con universidades y centros de investigación israelíes que no hayan expresado un firme compromiso con la paz y el cumplimiento del derecho internacional humanitario”. Además, suspendía “la movilidad entrante y saliente de estudiantes, personal docente e investigador, y personal técnico, de gestión, administración y servicios con universidades israelíes, en concreto los acuerdos bilaterales de movilidad Erasmus” además de “suspender los convenios de lectorado y cursos de verano con la Universidad de Bal-Illan y con la Universidad de Tel-Aviv” así como “No firmar nuevos acuerdos, ni participar en nuevos proyectos internacionales de cooperación académica con universidades israelíes”.
Afirman los magistrados de la Sala que la Universidad “es libre de celebrar o no celebrar acuerdos, convenios o proyectos de investigación, participar o no en proyectos internacionales de cooperación académica y mantener o no cooperación científico técnica con las instituciones que estime oportuno; sin embargo, el acuerdo impugnado, que no es una mera declaración programática, sino que tiene efectos jurídicos evidentes, vulnera los arts, 10 y 14 de la CE”.
Entiende la Sentencia que la Universidad, “bajo el pretexto de su autonomía universitaria, ha dictado un acuerdo discriminatorio, que vulnera, además, la dignidad de la persona ( art. 10 CE ) en relación con el derecho a la integridad moral de los afectados ( art. 15 CE ), a quienes estigmatiza, pues, de alguna manera, responsabiliza del conflicto y excluye de la vida universitaria sin ni siquiera conocer cuál es su opinión sobre el estado actual del conflicto, transmitiendo a la opinión pública una opinión negativa sobre ellos, enfrentándoles de ese modo con el resto de la población y generándoles un peligro, lo que consideramos extraordinariamente grave desde una institución educativa tan relevante como es una universidad pública”.
A aprender, a Salamanca

El mes pasado, el Consejo de Gobierno de la Universidad de Salamanca (USAL) respaldó la figura y el legado de Fray Francisco de Vitoria para distinguirle en el V Centenario de la Escuela de Salamanca con el doctorado honoris causa por su labor como gran teólogo, filósofo y jurista del siglo XVI, labor que difundió desde las universidades de París, Valladolid y desde la propia Universidad de Salamanca. He mandado mi voto delegado al Claustro de doctores respaldando la decisión, como otros miembros.

El jurista salmantino y exrector, Ricardo Rivero, define al Padre del derecho de gentes como un modelo universitario ejemplar. Sus aportaciones y compromiso no tienen parangón. Así, recuerdo de mi etapa salmantina, las visitas al edificio histórico donde se conserva una reproducción de un aula como el suyo, donde impartía -y garabateaba el mismísimo Francisco de Quevedo que dejó su nombre- y se produjo una de las grandes revoluciones educativas, que ya comentamos en una entrada, hace casi 20 años. Cuenta Felipe Pereda, en su libro La arquitectura elocuente, que describre el edificio histórico de la USAL, que durante el curso 1539-1540, Francisco de Vitoria implantó en sus clases allí, la revolucionaria práctica del “dictado” permitiendo que los alumnos copiaran su conferencia, palabra por palabra. El profesor acudía a clase con el cartapacio, con notas preparadas de antemano y los alumnos comenzaron a acudir con papel, tintero y pluma. Habían nacido los apuntes, una práctica que llegó hasta mi generación.
No fue un cambio tranquilo pues se consideraba que esta práctica, generalizada inmediatamente, perjudicaba el ejercicio de la memoria en los estudiantes. Hasta entonces continuaba el sistema medieval de leer y repetir el texto de un libro: lectio, disputatio y repetitio (como hoy la tabla de multiplicar) así que el Obispo de Ciudad Rodrigo llegó a acusar tanta modernidad de “estragar a los discípulos sus entendimientos, porque los cautivaban a lo que escribían sin dejarles elección”.

La batalla la ganaron los estudiantes, como podéis ver en la imagen que nos acompaña, una pintura realizada por Martín de Cervera, en 1614 y procedente del armario donde se guardan los manuscritos e incunables del Santa Sanctorum del Edificio histórico que solo unos pocos pueden observar de cerca. Podéis contemplar a un fraile dictando apuntes mientras sostiene un libro en la mano derecha.
Tendremos ocasión de acercarnos a ese maravilloso paraninfo el próximo día 23 de enero para la entrega de la VII Edición de los premios a los mejores blogs jurídicos, donde podremos escuchar la brillante conferencia del magistrado de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, Don Antonio Del Moral García, quien tras una experiencia brillante como fiscal, es respetado por el rigor técnico de sus sentencias y su destreza expositiva. En esta ocasión hablará del mayor reto de la justicia actual:” Inteligencia artificial y derecho penal”; la tecnología más avanzada y la disciplina más antigua.

También muy tecnológico será el Premio «Hércules» 2025, otorgado a Javier de la Cueva, abogado especializado en nuevas tecnologías, al que se le reconoce su actividad como letrado en el largo proceso contencioso-administrativo que desembocó en la conocida como sentencia «Bosco», dictada por la sala tercera del tribunal Supremo de 11 de septiembre de 2025 (rec. 7878/2024), que sienta el derecho de acceso al código fuente e información relativa a la aplicación «Bosco» promovida por el Ministerio de Transición Ecológica, impugnada por la Fundación CIVIO.
Asimismo, recibirán sus trofeos artesanales los blogueros de Taxlandia y de Jorge García Herrero así como Emilio Pérez Pombo, de fiscalblog.es y Carmen de Guerrero por el Observatorio de la contratación, junto a otra serie de eminentes autores con accésits.
He conocido a gente maravillosa
Ayer se celebró en Barcelona un reconocimiento del ilustre catedrático de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) Francesc Solé Parellada, que falleció este verano a los 81 años. Un emprendedor, un impulsor de iniciativas (un fondista, del restaurante centenario 7 portas) con una mente magistral y divertida que además fue un gran experto en gestión universitaria. El seminario que anualmente dirigía sobre planificación estratégica es un ejemplo, pero también sus publicaciones o el concepto de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (CyD) que la propia presidenta, Ana Patricia Botín, reconocía ayer en ese gran acto póstumo, que «la fue a buscar hace cerca de 25 años para crear esta entidad, dedicada a impulsar el mundo universitario y reducir las desigualdades educativas».
Paco (como gustaba le llamaran sus amigos) ya había sido objeto de un entrañable homenaje por su jubilación hace diez años, y del que dejamos constancia con una extraordinaria entrevista para esta bitácora. Compartía muchas anécdotas, siempre alegres y las explicaba con ese peculiar talento para las metáforas. Quiero terminar dedicándole esta entrada (¡otra!) en mi blog, con ocasión de su homenaje ayer en la UPC.



Gracias por comentar con el fin de mejorar