Sin novedad en la corrupción

Si el lector observa el mapa superior encontrará en la esquina inferior derecha, bajo Australia y en tono azul, un pequeño país que es grande en muchas cualidades humanas. Nueva Zelanda, acaba de empatar con Dinamarca en el podium de la difícil olimpíada donde compiten otras 180 naciones: son los estados más honrados del mundo. Llevan siéndolo muchos años. No hay medallas, sólo aparecer en el prestigioso ranking planetario que todos los años hace público Transparencia Internacional.

El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) valora el nivel de percepción de la corrupción en el sector público, según trece evaluaciones de instituciones independientes y encuestas a expertos y empresarios. Utiliza una escala de cero (corrupción elevada) a cien (corrupción inexistente) y tiene su sección en esta bitácora desde 2007.

Con 88 puntos cada una, Dinamarca y Nueva Zelanda se sitúan a la cabeza del índice. En el extremo opuesto se encuentran Siria, Somalia y Sudán del Sur. Cerca de la mitad de los países llevan casi una década estancados en la misma posición.

España había mejorado su puntuación en 2019, cuando subió de 58/100 puntos (obtenidos en 2018) a 62/100, pero sin conservar su misma posición en el ranking, al descender de 30/180 a 32/180. Estamos por debajo de la media europea y nos situamos un escalón por encima de Portugal y Corea del Sur, aunque “la corrupción en España continúa siendo un problema grave que debe poner en alerta a la ciudadanía” apunta Transparencia Internacional en su nota de prensa.

Es preciso recordar que entre 2012 y 2018, la calificación de España cayó 7 puntos. Seguimos por debajo de la puntuación que teníamos hace 8 años, a pesar de la mejora del año 2019 y el mantenimiento de la puntuación durante este 2020.

Como suele recordar Manuel Villoria, todos los países bien clasificados, excepto Singapur (que ya comentamos en esta bitácora) también lideran las posiciones en los índices de calidad democrática.

De acuerdo con la metodología del IPC, solo se puede afirmar que existe una mejoría real de la posición cuando un país continúa subiendo su puntuación en años sucesivos. Para poder afirmar que existe una verdadera mejoría, habría que, por lo menos, mantenerse en la misma puntación durante el año próximo. Sin embargo, lo importante será que España no se conforme con esta posición, que nos coloca por detrás de países europeos como Bélgica, Estonia, Irlanda o Francia.

“Para poder subir en la puntuación se requieren esfuerzos institucionales, normativos y jurisdiccionales relevantes y continuados”.

Covid-19 y la crisis sanitaria a nivel global

Este año, el IPC se ha visto influido en todo el mundo por la incidencia de una crisis sanitaria que ha hecho aflorar la desigualdad, las instituciones débiles y la fragilidad a la que puede verse expuesto el Estado de derecho.

Entiende TI que los gobiernos se han visto expuestos a un escenario propicio para la corrupción y malas prácticas en esta crisis sanitaria: suministros de emergencia que generan un escenario de especial vulnerabilidad y que constituyen un campo fértil para la corrupción: “casos de fraude, de suministros defectuosos y de retrasos injustificados, entre otras irregularidades, que se han dado en diversos países de nuestro entorno”.

Este 2021 estará marcado por estas mismas circunstancias, particularmente en Europa, por el destino y la adjudicación de los Fondos Europeos de recuperación–Covid. De ahí que, Transparencia Internacional advierta que el IPC 2021 tendrá especial enfoque en evaluar los procesos de control y rendición de cuentas en este escenario tan particular.

Estados Unidos, por su parte, mantiene su tendencia descendente con 67 puntos, su peor puntuación desde 2012. Aparte de los presuntos conflictos de interés y abusos de autoridad existentes al más alto nivel, en 2020 han saltado las alarmas por la débil supervisión del billón de dólares destinado a la lucha contra la COVID-19, en un país con una larga historia de normas democráticas que promueven la rendición de cuentas por el gobierno.

Delia Ferreira, presidenta mundial de Transparency International: “La COVID-19 no es solo una crisis sanitaria y económica: es una crisis de corrupción. Y no la estamos superando”.

3 comentarios en “Sin novedad en la corrupción

  1. Pingback: Avances en prevención de la corrupción – Fiscalizacion.es

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