
El lunes pasado, el Consejero del Tribunal de Cuentas de Rio Grande do Sul, Helio Saul Mileski, obtuvo la máxima calificación para su tesis doctoral en la Universidad de Salamanca, dentro de la Escuela de posgrado en Estado de Derecho y Buen Gobierno. Faltaba el director de la tesis, Pedro Nevado, que ese mismo día tomaba posesión de su cargo de Consejero de Administración Pública de la Junta de Extremadura.
Mileski habló fundamentalmente de transparencia. El título de su obras es «Transformaciones del Estado y las nuevas exigencias del control de la corrupción: Transparencia fiscal, control administrativo y control social«. En el siglo XXI, el Estado Social y Democrático de Derecho se ha confirmado como un Estado plural que, formalmente, garantiza la libertad, afirma y protege los derechos fundamentales del ciudadano y asegura la realización de un orden económico y social justo. Todo ello dentro del principio de igualdad ate la Ley y mediante una estructura de acuerdo con una nueva concepción política del poder, adoptando el principio de transparencia, con participación popular.
En ese contexto, la Administración Pública contemporánea vive un momento de profunda transformación para adaptarse a nuevos procesos y exigencias de la gestión, respetando la legalidad, la eficacia, la eficiencia y la economía, pero añadiendo como principios irrenunciables la trasparencia, la participación popular y el control social. En este sentido, Mileski comparó los casos de España y Brasil, hilo conductor de todo el trabajo, que constituyen dos valiosísimas experiencias de Derecho comparado .
El sistema de control, sustentado sobre una adecuada fiscalización de la gestión pública, no debe limitarse sólo y exclusivamente a los tradicionales órganos institucionales de control interno y externo, cualesquiera que sean sus estructuras y normas de funcionamiento. La transparencia debe estar en el centro de todas las actuaciones públicas y debe ser la base para un control social ejercido por la ciudadanía directamente, a través de diferentes mecanismos reglados.
Sólo de esta forma se podrá combatir con eficacia el mal de la corrupción, ya sea pública o privada, puesto que en cualquiera de sus formas es uno de los peores males que afectan a la esencia misma de la democracia, sin olvidar sus destructivos efectos en la economía, tanto en el ámbito local como en el mundo globalizado. Si bien la corrupción parte de un problema cultural y de una actitud individual, sus consecuencias son generales y se extienden por todo el sistema político y económico. El control en todas sus formas, así como el Derecho sancionador, si llega el caso, son para MIleski los mejores frenos a la corrupción.

Gracias por comentar con el fin de mejorar