Volver a los clásicos. Cambarcet (I)

Escoltando a Xavier Marcet junto a Miguel Angel Guardia, secretario ejecutivo de la mesa de Gerentes de la conferencia de rectores de las universidades españolas (CRUE).

El pasado viernes 19 de junio, la Fundación general de la Universidad de Salamanca, con el patrocinio de UNIVERSITAS XXI, organizó una jornada sobre transformación digital de la Administración. José Ramón Chaves y yo seleccionamos tres ponentes de vanguardia para enfrentar tres argumentos afines pero muy personales en este complejo tema al que estamos asistiendo en directo. También permite reencontrar periódicamente a viejos amigos que hemos cultivado durante los últimos cuarenta años. 

Así que convocamos a Conchi Campos, Moises Barrio y Xavier Marcet (el cambarcet 26, que intentaremos repetir el próximo año) para escuchar sus reflexiones, los gozos y las sombras de nuestras modernas burocracias. Inauguró la jornada Concepción Campos Acuña, Presidenta del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno y dedicaremos mañana una reseña a su brillantísima exposición.

De izquierda a derecha, el magistrado José Ramón Chaves; la presidenta del Consejo de Transparencia, Concepción Campos; el director de la Fundación USAL, Óscar González Benito, yo y el ingeniero Miguel Angel Montejano, director de Universitas XXI.

Queríamos un cierto contrapunto desde el sector privado, que aportó el consultor Xavier Marcet que presentaba el nuevo equilibrio social entre personas y tecnología. Xavier aporta una visión humanista de la gestión. Algunos servidores públicos se sorprenden de su liderazgo humanista, convencidos de que hace mucho frio ahí fuera … En efecto, este consultor que trabaja con las principales empresas privadas de nuestro país, así como otro centenar medianas que aprecia, con sus problemas de reconversión y que afectan a personas con nombres y apellidos, a trayectorias y expectativas que dependen de la evolución tecnológica.

El ingeniero del Banco de España Manuel J. Garcia entre el público

Lo demostró viniendo relámpago a Salamanca desde Barcelona para estar unas horas. Madrugón, puente aéreo, dos horas de coche, café con los asistentes, hora y cuarto de ponencia, otras dos horas de coche y puente aéreo para pasar aun por su oficina, tras escribir en el avión su próximo artículo para el suplemento Dinero de La Vanguardia.

En el sector privado, la transformación afecta también a muchos procesos industriales, a la gestión de las fábricas, donde la incorporación de inteligencia artificial y el desarrollo de nuevas capacidades tecnológicas está poniendo patas arriba las empresas, donde Xavier intenta que cualquier ajuste tenga en cuenta que hay vidas implicadas. “Lo que aporta valor son las contribuciones reales de las personas y por eso las organizaciones deben preservar valores, compromiso y sentido de servicio”. La preocupación por las personas debe estar en el centro de la gestión.

“Vosotros no vais a quedar al margen”. 

Xavier ofrece unas ponencias con cierto aire de confesión y sinceridad. No he visto nada igual en mi vida, es como si te estuvieras tomando una caña con él. Lo logra con un inigualable manejo del tono y los silencios, pero también obviando tecnicismos, contando experiencias propias y aflorando emociones o sentimientos, insertando frases excelentes muy meditadas como «Nunca menosprecies el poder de la belleza» o «Lo difícil es quitar» (la importancia de la sencillez).

El centenar de asistentes seguían absortos su exposición, concentrados. Decidimos no grabar las ponencias para hablar todos con más libertad así que, menos mal que Elena Marín, secretaría del Consejo Social de la Universidad de Zaragoza me pasó unas notas … No se oía un ruido cuando recordaba que importa más el talento comprometido que una simple suma de expertos, porque la transformación depende de las personas, no de la tecnología. Aprovechó para aportar su granito de arena a la Escuela de Salamanca para reiterar que la Universidad debe formar personas versátiles, capaces de resolver problemas y de pensar por sí mismas. Enseñar a pensar es más importante que transmitir información. Debemos desarrollar la concentración y la profundidad, la versatilidad, el pensamiento crítico y la visión de conjunto.

Al café en el jardín inglés del Fonseca con José Manuel Pérez nuevo presidente del Consejo de Transparencia asturiano y Conchi Campos del Consejo de Transparencia español

Es un hecho que asistimos en directo cambios profundos impulsados por Internet y la inteligencia artificial. El cambio llegará de todos modos; la cuestión es cómo lo lideramos. “Si la Administración no impulsa el cambio, el cambio se impondrá desde fuera”. Entonces ¿Cómo actuar en serio para preservar y mejorar el servicio público? Entiende que existe una resistencia natural al cambio y una tendencia a sobrediagnosticar los problemas, pero hay que incorporar la Inteligencia artificial a la transformación digital. Los agentes de IA pueden convertirse en generadores de valor público, ayudar a simular políticas públicas y explorar alternativas. ¿Cómo incorporar los agentes a la Administración? Porque en el sector privado están a la orden del día, y en pocos años todo serán interacciones entre agentes: «máquinas contra máquinas».

«En este momento cobra especial importancia el pensamiento crítico y el aprendizaje. Pensar cuesta. Pensar sirve para tomar decisiones. Es más importante aprender a formular buenas preguntas que especializarse únicamente en respuestas. Debemos observar con datos, pero también con los propios ojos».

Terminó confesando que cada vez lee más a los clásicos. Ahora tiene sobre su mesa a Schumpeter: “Combinar a los clásicos con las ideas más recientes”. Tomemos nota.

Antonio y su señora

Colofón

Como somos conscientes de que lo importante son las personas, el seminario permitió hacer la noche anterior un homenaje por su jubilación al hostelero salmantino Antonio Arias García (ningún parentesco conocido conmigo) a quien José Ramón Chaves dedicó su último libro.

Antonio, a quien llamábamos cariñosamente “el bueno” regentó muchos años la cafetería de la facultad de filología de la Universidad de Salamanca y que siempre nos atendió (aquí en 2019) con su esmerado servicio, simpatía y a precio universitario. Los asistentes, bastantes de ellos asturianos, le entregamos una escultura del ferreiro de Navelgas, Cesar Castaño que él explicó allí mismo,

También le dedicamos, gracias a la IA, un fandango que haría las delicias del propio Rafael Farina. O este bolero emotivo. Que lo disfrutéis recordando que lo importante son las personas.


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