
Durante esta semana se celebra en Granada el VII Congreso Internacional de Control Público y Lucha contra la Corrupción, que codirijo en los últimos años con el Dr. Sebastian Helvecio Ramos, vicepresidente del Instituto Rui Barbosa de Brasil. Se trata de la entidad de adestramiento e investigación de los Tribunales de contas de esa enorme nación, donde asume el reto de dar formación continua y especializada a miles de funcionarios de control y auditoría.

La Universidad de Salamanca lleva un cuarto de siglo, en diversas etapas, ofreciéndoles la sede para una reunión anual, como atestigua la placa de las escaleras del Centro de Estudos Brasileiros. En esta ocasión, se ha querido realizar un esfuerzo especial llevándolo a la Universidad hermana de Granada, donde un centenar de consejeros y Altos Funcionarios conocieron y debatieron entre ellos las mejores prácticas, que además son retransmitidas para Brasil por su canal interno.
En la inauguración del congreso, la presidenta del Tribunal de Cuentas de España, Enriqueta Chicano, se refirió -en un contexto internacional marcado por la incertidumbre-, a “la necesidad de reforzar la resiliencia de las instituciones de control externo sin renunciar a la independencia y al rigor técnico que sostienen la credibilidad del control externo”. Posteriormente en el primer panel sobre integridad defendió una base de coherencia entre normas, procesos, controles y cultura organizativa, “como elemento esencial para preservar la confianza ciudadana y garantizar la estabilidad institucional”.

La presencia y apoyo de quienes lideran nuestras Instituciones de Control, es esencial para los colegas de otros países. Una representación que viene con el cargo cuando hay reuniones de este tipo. En la sociedad digital no debemos obviar la importancia de conocer, analizar y dialogar personalmente, de tomar café o charlar en el coctel de inauguración con los congresistas. Además de evaluar, felicitar o opinar sobre los trabajos de los asistentes, es de agradecer esta asistencia. Como recordó durante su ponencia, horas más tarde Glaydson Soprani Massaria, Procurador del Tribunal de contas de Minas Gerais, vivimos un exceso de información y una escasez de conexión: Haciendo suyas las palabras de Borja Castelar, ex director de LinkedIn para América Latina: “En un mundo automatizado, lo humano cambia a lo verdaderamente diferencial y competitivo”.

A continuación, Dolores Genaro, presidenta de la Sección de fiscalización del Tribunal de Cuentas de España, destacó en su ponencia la importancia de considerar y “situar en el centro de la estrategia de una institución de control externo el diseño de auditorías con impacto social”. Un impacto que definió como “la relevancia que tienen los resultados de la auditoría para la mejora de la labor de los gestores públicos, para la actividad de control por el Parlamento al ejecutivo”. Algo que, en definitiva, implica una repercusión (habitualmente) positiva en la sociedad.
En efecto, resulta esencial identificar ese impacto. A continuación, es posible tratar de incrementarlo a través de una planificación adecuada de las fiscalizaciones, orientadas al impacto social y contando para ello con la implicación de los órganos de gobierno y de los equipos de auditoría. En su presentación se mostraron algunos indicadores para tratar de medirlo, si bien reconociendo que resulta difícil cuantificar ese impacto en términos financieros. Con todo, indicó que un adecuado y continuo seguimiento de recomendaciones o una estimación del ahorro en los fondos públicos derivados de las auditorías, pueden tomarse como una aproximación.
Asimismo, identificó algunos elementos clave para aumentar el impacto como la implicación de las partes interesadas en el proceso de planificación y ejecución de la auditoría o el diseño de una estrategia de comunicación que difunda los resultados adecuadamente y a través de los diversos canales disponibles.
Olimpíada de Controle Social das Contas Públicas

Un a de las características de las palestras de los consejeros brasileños durante los últimos congresos salamantinos, ha sido plantear títulos o temas sugerentes, enfoques llamativos o experiencias originales desarrolladas por las instituciones de control. En ese sentido, Rholden Queiroz, presidente del Tribunal de contas de Ceará, planteó su ponencia como “A Olimpíada Social e o Controle Externo”.
Para el consejero Queiroz, la educación para la ciudadanía y el control social de las cuentas públicas son un elemento fundamental para la solidez de las democracias actuales, especialmente en contextos de creciente demanda de transparencia, participación social y rendición de cuentas.
En Brasil, existen tres tipos de control de la Administración Pública: control interno, control externo y control social. En este contexto, el Tribunal de Cuentas del Estado de Ceará, creado en 1935, tiene la misión de ejercer el control externo, supervisando y orientando la aplicación de los recursos públicos en beneficio de la sociedad. El propósito de «cuidar lo que es de todos, mejorando vidas» guía el desarrollo de las acciones institucionales.
El TCE Ceará, a través de su Escola Superior de Contas e Gestão Pública, desarrolla acciones dirigidas a la sociedad y a estudiantes de Educación Básica, incluyendo a jóvenes brasileños de 11 a 17 años, “con el objetivo de empoderarlos para que sean protagonistas del Control Social. Para el ejercicio del Control Social, la educación para la ciudadanía es fundamental”.
En su ponencia describió la experiencia de las Olimpiadas de Control Social de las Cuentas Públicas (OCS), lanzadas en 2024, un año después de la implementación del componente curricular «Ciudadanía y Control Social de las Cuentas Públicas», desarrollado por el Tribunal de Cuentas del Estado de Ceará (TCE Ceará) y adoptado por las Escuelas Secundarias Estatales de Tiempo Completo, a través de la Secretaría de Educación del Estado de Ceará.
Ambas abordan temas esenciales para el ejercicio de la ciudadanía en una sociedad democrática, como el Estado brasileño, el control social, las políticas públicas, el acceso a la información, la transparencia y la participación.
Estas Olimpiadas se concibieron como una competencia lúdica de conocimiento, estructurada en cuatro etapas, que culminaron en una fase final con un formato dinámico inspirado en programas de televisión educativos. Entre 2024 y 2025, la iniciativa llegó a aproximadamente 4500 estudiantes de más de 95 escuelas, en más de 75 municipios del Estado de Ceará. Los resultados indican que la integración entre los organismos de control y los sistemas educativos contribuye al desarrollo de jóvenes líderes, ampliando su comprensión de la ciudadanía y el control social. La experiencia demuestra que los Tribunales de Cuentas pueden actuar no solo como organismos de auditoría, sino también como agentes educativos. Concluye que la educación para el control social, cuando se apoya en alianzas interinstitucionales, constituye un mecanismo relevante para fortalecer la gobernanza democrática y una cultura de integridad en el sector público.
Continuará …



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