
La semana pasada, el ensayista y tecnólogo, Paul Ford, presentaba una interesante tribuna de opinión en el diario New York Times (si, tengo una de esas suscripciones anuales por el precio de un menú) titulada “La disrupción de la IA que estábamos esperando ha llegado” donde concluía:
“He pasado mis últimos años trabajando con un equipo para construir una plataforma de software de IA, tratando de ayudar a los clientes a navegar por todos estos cambios. Suena como el trabajo perfecto por el momento, ¿verdad? Pues no lo es. Cada seis meses, una nueva bomba de IA estalla en nuestra industria, y tenemos que metabolizar el cambio, restablecer nuestro producto, cambiar nuestra estrategia de marketing y adaptarnos, con grandes costes. Nuestra hoja de ruta sigue retrasándose como resultado de todo este `progreso’. Todo el mundo está frito”.
Unos días antes, un viejo amigo académico jubilado de le Escuela de Informática me había enviado una inquietante entrada del blog de Matt Shumer “Algo grande está pasando” (blog profundo sin concesión estética alguna) donde alertaba de la fase donde nos encontramos que definía:“mucho más grande que el Covid”.
Rememoraba que el 5 de febrero, le conmocionó (sic) el nuevo modelo GPT-5.3 Codex de OpenAI. Entonces “algo hizo clic. No como un interruptor de luz… más bien como el momento en que te das cuenta de que el agua ha estado subiendo a tu alrededor y ahora está en tu pecho (…) No era solo ejecutar mis instrucciones. Era tomar decisiones inteligentes. Tenía algo que se sentía, por primera vez, como un juicio (..) ver a la IA pasar de ‘herramienta útil’ a hacer mi trabajo mejor que yo, es la experiencia que todos los demás están a punto de tener. Derecho, finanzas, medicina, contabilidad, consultoría, escritura, diseño, análisis, servicio al cliente. No en diez años. Las personas que construyen estos sistemas dicen de uno a cinco años”.

Os dejo resaltado el articulo traducido. Para él, parte del problema de la falta de percepción pública del escenario es que la mayoría de la gente está usando la versión gratuita de las herramientas de IA. “Juzgar la IA basada en ChatGPT gratuito es como evaluar el estado de los teléfonos inteligentes usando un teléfono plegable (..) Si no has probado la IA en los últimos meses, lo que existe hoy sería irreconocible para ti”. Además, la IA ahora está construyendo la próxima IA, pues él ha analizado la documentación técnica y lo corrobora.
Eso significa que la mitad del trabajo “de cuello blanco” sobrará en un lustro. Parece que va mucho más rápido de lo que se esperaba. Eso significa que debemos reconsiderar todas nuestras expectativas. Desde la trayectoria profesional a la educación de los hijos. La auditoría no será una excepción.

“Las personas que construyen esta tecnología están al mismo tiempo más emocionadas y más asustadas que cualquier otra persona en el planeta”.
Estos días se habla mucho del informe de una compañía de estudio de mercados, Citrini Research, cuyas conclusiones han asustado a los inversores. La IA ha convertido a la inteligencia en una mercancía abundante y barata, lo cual mina el valor del trabajo de los seres humanos. A medida que la IA evoluciona, las empresas la integran en su proceso productivo, sustituyendo a los trabajadores cualificados que solo podrán acceder a trabajos más precarios, con mengua su capacidad adquisitiva. El incremento de la productividad no se traduce en un bienestar económico general, como ocurrió en las anteriores revoluciones. Por eso se habla de Apocalipsis Citrini.
Ahí os lo dejo.
Nota: he usado herramientas de inteligencia artificial en este artículo. Como otras muchas entradas anteriores de mi editor wordpress, desde el resumen para las redes sociales al correo de mis suscriptores.



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