Lo que la naturaleza no da

Estos días coinciden varias noticias relacionadas con la vida universitaria. Por un lado, participo en la evaluación externa de la renovación de la acreditación para la Universidad de Salamanca del doctorado “Estado de derecho y gobernanza global”. Lo hago en el proceso de audiencia pública como doctorando que fui (usuario) y en un marco mucho más amplio por el que están pasando los programas doctorados de la mi querida universidad salmantina.

Todas las enseñanzas conducentes a títulos universitarios oficiales están sometidas a un proceso de acreditación. Su finalidad es garantizar su calidad y facilitar su mejora continua a partir de unos determinados estándares. Las funciones de evaluación externa se asignan a las agencias de calidad universitaria de las CCAA que elaboran sus informes de conformidad con unos protocolos similares a una auditoría que incluye una audiencia externa presencial con los profesores y estudiantes, aunque también videoconferencias nacionales e internacionales con egresados y empleadores, pulsando su opinión sobre la formación obtenida.

¿Es satisfactoria la empleabilidad y la renta de los egresados universitarios del sistema universitario español? 

En esa línea, veamos algunos de los muchos datos que ofrece el reciente documento de la Conferencia de Rectores (CRUE) titulado “La Universidad Española en cifras, 2017-18”, dirigido por Juan Hernández Armenteros (Universidad de Jaén) y José Antonio Pérez (Universidad Politécnica de Valencia). Citando datos de la Asociación Valenciana de Empresarios elaboran en la página 110 la siguiente opinión la insatisfacción de los empleadores con las capacidades y habilidades de los egresados universitarios, que se concentran en características instrumentales, sociales, cognitivas y motivacionales, que requieren un cambio de los contenido y métodos educativos de las universidades, pero que –sobre todo- dependen de aplicar reformas en la totalidad de los niveles del sistema educativo y del fomento de valores en el entorno educativo familiar.

Se valoran treinta y tres características, actitudes y competencias de los candidatos, agrupadas en siete ámbitos cuyo resultado valora el desajuste, en porcentaje, entre las capacidades, competencias y actitudes de los candidatos, en relación con los requisitos de los puestos de trabajo, según las expectativas de los empleadores:

Desajuste (en %) entre los requisitos de las ofertas de trabajo y las capacidades de los candidatos empleados. 2019

Los autores concluyen que “si la sociedad entiende que las 32 capacidades enumeradas deben ser un output del sistema educativo, este puede reformarse para responder a dichas expectativas, aunque debemos ser conscientes que los cambios en materia educativa requieren de un horizonte de estabilidad a medio y largo plazo, lo que, a su vez, exige un amplio consenso político-social sobre las grandes líneas de una política de Estado tan relevante como la educativa”.

Hace unas semanas, con ocasión de la festividad de Santo Tomas de Aquino, el catedrático asturiano de Psicometría, José Muñiz Fernández, pronunciaba en la Universidad Antonio de Nebrija la lección magistral “Del éxito académico al profesional (Del río al mar)”.

Reflexionaba Muñiz sobre cómo ayudar a nuestros estudiantes a transitar desde el éxito académico al profesional: “ser muy inteligente solo predice el 25% en el rendimiento académico y un 10% en el éxito profesional”. Entre las competencias transversales más valoradas por las empresas para ese éxito destaca las cualidades personales (Responsabilidad, Iniciativa, Tenacidad, Creatividad, Ética, Lealtad, Discreción Sinceridad, Seguridad en sí mismo) así cono algunas habilidades sociales (Trabajo en equipo, Adaptación, Organización, Dotes de mando, Superación) y, sobre todo el espíritu emprendedor, tanto interno como externo.

José Muñiz: “Sin esas competencias transversales se llega a un techo de cristal profesional ”.

En esta brillante conferencia, que os recomiendo escuchar, añadió algunas características de las personas exitosas como que se centran en sus objetivos, son perseverantes, tienen iniciativa, confianza en ellos mismos y son capaces de aplazar las gratificaciones. En un momento de la charla plasma las cinco aptitudes demandadas por Google que son el razonamiento analítico, la capacidad de comunicación, el deseo de experimentar, saber trabajar en equipo, la pasión y liderazgo

En su discurso habla del “arte de convivir productivamente” con sus múltiples roles diarios y sus protocolos no escritos, con algunos ejemplos prácticos como la sinceridad, el uso del usted-tú  y “el valor del cómo: tono, sonrisa, actitud”. Cuanta sabiduría.

Que la disfrutéis.

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