No es fácil supervisarse uno mismo

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inferencia-irrealLa Crisis financiera se llevó por delante nuestras centenarias Cajas de Ahorros, hoy transformadas en bancos. Sobrevivieron a una guerra, a varios cambios de régimen y hasta la transformación de nuestra sociedad agraria del siglo XIX en una economía industrial o de servicios. Pero no aguantaron la ciclogénesis de la década pasada. Por eso, algunos inquietos parlamentos han querido conocer si el comportamiento de los gobiernos autonómicos han sido suficientemente diligente en sus responsabilidades de supervisión.

En este marco, destaca la Cámara de Comptos de Navarra, que acaba de hacer público el informe “Actuación del Gobierno de Navarra en el ejercicio de sus funciones inspectoras y de protectorado sobre la Caja de Ahorros de Navarra (1982-2011)”. Un documento corto y difícil que concluye que “el Gobierno de Navarra no ejerció la potestad de inspección sobre Caja Navarra, limitándose a darse por enterado de la inspección del Banco de España”. En la práctica, la integración de las cajas en el sistema financiero ha otorgado una preponderancia del Banco de España en sus facultades de supervisión e inspección.

Así, en los treinta años analizados “no consta ninguna inspección ordinaria ni extraordinaria del Gobierno de Navarra sobre la actividad financiera de Caja Navarra, ni la remisión al Banco de España de información contable supervisada”. Sí figuran los acuerdos del Gobierno de Navarra dándose por enterado de los escritos del Banco de España en los que comunicaba actuaciones de inspección, la primera en 1983 y otras en los años 2001 y 2004.

En cuanto a la función de protectorado ejercida por el Gobierno de Navarra, la principal actuación es la aprobación y modificación de los estatutos, negociados con el Ministerio de Hacienda. La CAN remitió anualmente al Departamento de Economía y Hacienda sus cuentas, memoria e informes de gestión y auditoría, sin que conste actuaciones administrativas sobre dicha documentación. Los informes de auditoría presentan opinión favorable salvo el de 2011, con una salvedad referida al tratamiento contable dado a la participación de la entidad en Banca Cívica.

Desde los orígenes de la entidad hasta 2010 los miembros del Gobierno de Navarra formaban parte de sus órganos y, a partir de entonces, el ejecutivo mantuvo la competencia de su nombramiento. Por tanto, a través de esa vía podía haber ejercido un control directo sobre la actividad de la entidad financiera.

No obstante, la Cámara de Comptos cuestiona que esa sea una buena fórmula de control puesto que no parece razonable que quienes ocupaban esos cargos en la entidad, o se reservaban el nombramiento de los mismos, fueran, a su vez, los responsables del control desde el Gobierno de Navarra.

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