Mister 10%

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Ayer, Transparency International presentó el Informe Global de la Corrupción 2009, que este año lleva el subtítulo “La corrupción y el sector privado”. El documento presenta la opinión de más de 75 expertos que analizan la magnitud, el alcance y las devastadoras consecuencias de la corrupción. Se complementa asimismo con 46 detallados informes de país, así como las mejores prácticas y las recomendaciones.

El acto (ver reseña en Youtube) tuvo lugar en la sede de la Fundación Ortega y Gasset, y contó con la presencia de Jesús Lizcano, Presidente de Transparencia Internacional-España y D.Manuel Villoria, Catedrático de Ciencia Política.

Corrupción 2009

El Informe documenta numerosos casos de gerentes, accionistas mayoritarios y otros actores de sociedades mercantiles que abusan de su poder para beneficio propio, perjudicando así a propietarios, inversores, empleados y a la sociedad en general. Tan sólo en los países en vías de desarrollo (y en transición) las compañías que actúan en colusión con políticos y funcionarios corruptos habrían pagado sobornos cercanos a 40.000 millones de dólares por año, según el TI.

El Informe también señala que la mitad de los ejecutivos de empresas internacionales encuestados estimaron que la corrupción elevaba al menos un 10% el coste de los proyectos. Un coste que, en definitiva acaban pagando los ciudadanos. Los casi 300 cárteles privados internacionales descubiertos entre 1990 y 2005 aplicaron a sus consumidores sobreprecios por 300.000 millones de dólares.

Lobbys e influencia política

Otro de los problemas que aborda el Informe es el modo en que el fuerte poder económico de algunas compañías y sectores comerciales les otorga una influencia desproporcionada e indebida sobre el proceso de adopción de decisiones políticas. La falta de regulación de este tipo de influencia fomenta el surgimiento de sistemas cleptocráticos y paraliza el crecimiento, como nos recuerda el mural de la Biblioteca del Congreso titulado Corrupt Legislation y firmado en 1896 por Elihu Vedder:

Las iniciativas de lobby a menudo carecen de transparencia y no se encuadran en el sistema de controles y contrapesos del que dependen las compañías para sus decisiones estratégicas. Por ejemplo, durante 2008, un tercio de las compañías incluidas en el índice Standard & Poor´s 100 exigieron que su Junta Directiva controlara los gastos con fines políticos.

El traspaso entre el sector público y el privado (puertas giratorias o revolving doors) supone otra práctica documentada en el Informe, que facilita los procesos de contratación pública fraudulentos, en los que la oferta no competitiva y la falta de transparencia generan enormes derroches y bienes y servicios poco confiables.

La cantidad y variedad de formas en que se manifiesta la corrupción en el sector privado superan ampliamente en número a las pocas empresas que efectivamente ponen en práctica sistemas destinados a prevenir el abuso de poder con fines económicos ilícitos. Según el Informe, si bien casi el 90% de las 200 principales compañías mundiales han adoptado códigos de prácticas empresariales, menos de la mitad afirmaron supervisar su cumplimiento.

En una reciente entrevista, el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, David Martínez Madero, prometía actuar en materia de Urbanismo y contratación administrativa, un área clásica de la corrupción donde la prevención es el marco natural de trabajo. Además afirmó que promovería “la investigación de incompatibilidades de letrados o diputados, siempre colaborando con los mecanismos de control del Parlament“. Una nueva línea de trabajo, en efecto.

Indice de Percepción de la Corrupción 2008

El informe incluye, en la página 237, el ranking de Estados según percepción de la corrupción, desde el 10 (máxima honradez) al cero patatero (máxima corrupción) que conviene recordar.

País IPC País IPC
1 Dinamarca 9.3 56 Italia 4.8
1 Suecia 9.3 57 Grecia 4.7
1 Nueva Zelanda 9.3 58 Turquía 4.6
4 Singapur 9.2 58 Lituania 4.6
5 Finlandia 9.0 58 Polonia 4.6
5 Suiza 9.0 ….
7 Islandia 8.9 70 Rumanía 3.8
7 Holanda 8.9 70 Colombia 3.8
9 Australia 8.7 72 Bulgaria 3.6
9 Canadá 8.7 72 Macedonia 3.6
11 Luxemburgo 8.3 72 Perú 3.6
12 Austria 8.1 72 México 3.6
12 Hong Kong 8.1 72 China 3.6
14 Alemania 7.9 ….
14 Noruega 7.9 80 Brasil 3.5
16 Irlanda 7.7 80 Arabia Saudí 3.5
16 Reino Unido 7.7 80 Tahilandia 3.5
17 EEUU 7.3 80 Marruecos 3.5
17 Japón 7.3 …..
17 Bélgica 7.3 109 Argentina 2.9
20 Santa Lucía 7.1
22 Barbados 7.0 138 Ucrania 2.4
23 Francia 6.9 138 Paraguay 2.4
23 Chile 6.9
23 Uruguay 6.9 147 Rusia 2.1
26 Eslovenia 6.7 151 Ecuador 2.1
27 Estonia 6.6
28 España 6.5 158 Venezuela 1.9
28 Qatar 6.5
30 Granadinas 6.5 177 Haití 1.4
30 Chipre 6.4 178 Irak 1.3
32 Portugal 6.1
33 Israel 6.0 180 Somalia 1.0

Sobre el caso de España, hablaremos en una próxima entrada.

Plural: 7 comentarios en “Mister 10%”

  1. Ésta es nuestra realidad, sin embargo, la estructura teórica-normativa de la auditoría permanece ajena a este devenir social. Un mundo en crisis, con ayuntamientos y entidades al borde de la quiebra, y los flagelos del dispendio, del tráfico de influencias, y la corrupción permean al sector público y privado. Pero, la auditoría sigue enarbolando la bandera de “la independencia” tal como si fuera un estandarte, un símbolo, que no expresa ni refleja su realidad. Quizá por lo anterior, Manuel Nuñez, presidente del Tribunal de Cuentas de España, recomiende que la actuación de las entidades de control deben sincronizarse con la realidad.

    De nuevo la realidad, una realidad que en la auditoría se nos va, “como agua entre las manos“. Inaccesible, inasible, ¿Qué cambios deberemos efectuar en la auditoría para situarnos en la realidad?

    Pareciera que los nuevos derroteros se perfilan para plantear nuevas ideas, nuevos caminos, que permita a la auditoría construir un nuevo bagaje conceptual para entroncarse verdaderamente con la realidad.

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  2. Olá! amigo Antonio,
    Al divulguar “el Informe Global de la Corrupción 2009?, que este año posee el subtítulo “La corrupción y el sector privado”, quedamos los brasileños constreñidos en la clasificación de 80º lugar y índice de percepción de la corrupción 3,5. Aunque hayamos empleado muchos esfuerzos en el combate la corrupción, lamentablemente, no hemos conseguido reducir, drásticamente, los índices de ese tipo de ilicitud. De otro lado, aquellos que actúan en organismos de control, se sienten frustados, como en el caso del Mario Alberto Maldonado, de México, porque no tuvieran medios actualizados para una acción de combate la corrupción.

    Los procedimientos de auditoría no están sincronizados con la realidad actual. Si es verdad que es necesario un ajuste en los procedimientos de auditoría, tampoco es menos verdad que la función de los organismos de control externo no es, objetivamente, el combate de la corrupción. Corrupción es crimen y quien lo práctica, procede de manera ardilosa, escondiendo su ilicitud de procedimiento. Así, nadie que practica esta ilicitud lo coloca en el papel y firma debajo. Por lo tanto, para pillar a un corrupto, se hace necesario un proceso de investigación polícial, con métodos y medios totalmente diferenciados de aquellos utilizados por los órganos de control externo.

    Por esto, defiendo la tesis de que haya una acción conjunta y coordinada de los diversos mecanismos de control del Estado – organãos de control interno y externo, policía y Ministerio Público – para que pueda haber un efectivo combate a la corrupción.

    Cumprimentos desde Porto Alegre, RS, Brasil.

    Helio Saul Mileski

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  3. Poco de ejemplar creo que pueda extraerse del comportamiento de alguien como el general argentino Videla, a quien se atribuye como al resto de los militares argentinos de entonces el pensamiento célebre de “Nuestros enemigos son los subversivos, los amigos de los subversivos y los indiferentes”. Pero yo creo que esa frase puede servir para ilustrar una idea similar en otro contexto, es decir, para expresar al menos un lugar común en el análisis de la lucha contra la corrupción de todo tipo, ya que podríamos decir que uno de los más firmes apoyos de la corrupción quizá sea la posición de los complacientes, los indulgentes, tolerantes, condescendientes…, etc. Es decir, de aquellos que no hacen nada cuando, de una u otra manera, la ven pasar a su lado.

    Por eso, como el último comentarista de esta entrada, yo también considero que Antonio Arias y otros como él puede ser un buen activo en la lucha contra la corrupción. Sobre todo porque no se ganan batallas o luchas contra la corrupción ni contra nada sin una participación activa frente y contra ellas.

    Por otra parte, a la luz de esta entrada y de la curiosa tabla aquí mostrada surgen dudas e interrogantes múltiples, y así, para mí, la clasificación sugiere ciertos análisis que sin duda suscitarían algunos interesantes comentarios.

    Por ejemplo:

    1. ¿Cómo es posible que Venezuela y Somalia se sitúen aproximadamente en el mismo nivel de elevada corrupción, cuando sus condiciones como países son tan diferentes, económica y socialmente?

    2. ¿Qué hace que EE. UU. y Rusia ocupan lugares tan dispares en la tabla?

    3. ¿A qué se debe el destacado lugar de Francia o España (relativamente hablando) frente a países de su entorno como Italia o Grecia, todos mediterráneos y europeos y de condiciones socio-económicas similares?

    4. La corrupción, considerada en general, se dice que es el aprovechamiento indebido de la administración de un patrimonio común. Por ello: Si “La corrupción cuesta a los países en vías de desarrollo entre US$25.000 y US$40.000 millones al año” lo que representa cerca del 40% de lo que reciben en ayuda al desarrollo” (según el analista de la BBC Mark Gregory), ¿debería esto tenerse en cuenta en materia de solidaridad internacional?; ¿debería cuestionarse el resto de los países el inesperado resultado de financiarla con esas ayudas que no hacen sino trasvasar riqueza de todos desde nuestro sector público nacional hasta los bolsillos de los corruptos de otros países bien instalados en empresas privadas desde las que ‘negocian’ -en perjuicio de todos- los más sabrosos sobornos? ¿Son suficientes los controles existentes?

    5. ¿Es la Corrupción un instrumento que opera realmente en algunas sociedades casi como quinto factor de producción (tras el capital, el trabajo, los recursos de la tierra y el conocimiento), como parece que algunos sugieren desde un cierto grado de complacencia intelectual con una corrupción que se estima ‘inevitable’?
    Esto podría parecer así, por ejemplo, si observamos cómo, en el entorno del fracaso en general de la última reunión del G20, hay quien ha llegado a considerar que el fracaso en particular de la condena de los paraísos fiscales se debe a que «De hecho, sería impensable un capitalismo sin sitios adecuados para guardarse todo el dinero de la corrupción, narcotráfico, maniobras financieras ilegales y todo el tipo de práctica que ya forma parte integrante y fundamental del sistema financiero» (Fuente: http://www.kaosenlared.net).

    6. ¿O Hay que inclinarse, por el contrario, a favor del otro punto de vista, y, siguiendo lo afirmado en el informe anual mencionado, responsabilizar en parte a la corrupción de la actual crisis económica (en el informe se dice también, que «La integridad corporativa es mucho más que la sostenibilidad de los ingresos o la rentabilidad»)?

    7. ¿Qué hace que la honradez comercial anide en el Norte de Europa principalmente (véanse los 15 primeros lugares de la tabla)?

    8. ¿Por qué la diferencia entre el nivel de países como Uruguay o Chile, por un lado, y frente a ellos el de Venezuela, Ecuador, Paraguay o Argentina, por otro?

    9. Etc.

    Un saludo.

    P.D. Por cierto, debo avisar que el enlace al informe por alguna razón no funciona.

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  4. El blog de Antonio Arias, está logrando en la práctica, en lo real de fiscalización, una aspiración que han emprendido diversos medios de acercar a los ciudadanos nuestra realidad. La de la Auditoría Pública, sus proyectos, el debate, y la participación.

    Por el interés de las afirmaciones y alusiones personales, me permito responder al comentario de Helio Saul.

    1. Afirma Helio “para pillar a un corrupto se hace necesario un proceso de investigación policial, con métodos y medios totalmente diferenciados de aquellos utilizados por los órganos de control externo”. Éste pensamiento justifica la lamentación de “Aunque hayamos empleado muchos esfuerzos en el combate la corrupción, lamentablemente no hemos conseguido reducir drásticamente, los índices de ese tipo de ilicitud”. En el fondo, refleja la concepción de la auditoría que ha prevalecido hasta nuestros días (aunque se disfrace con todas las herramientas tecnológicas y las modas de las teorías), una auditoría sin compromisos, que evade sistemáticamente determinar rigurosamente su práctica y teoría, refugiándose cómodamente en la repetición de patrones, de lo que se ha constituido como “la verdad oficial”.

    Cuando Helio señala que “Los procedimientos de auditoría no están sincronizados con la realidad actual”. Se queda corto, porque el problema esencial es que la auditoría ha dejado de estar sincronizada con la realidad. Es el conjunto de ideas que ha sostenido, que la auditoría es una técnica, que no ha definido su objeto (ontología), su conocimiento (epistemología), y su método. No, la auditoría que prevalece es la auditoría del siglo XIX, la auditoría del siglo XXI todavía está por construir y por demostrar.

    Y la auditoría del siglo XXI debe ser demostrativa. No refugiarse en los textos de las Instituciones de Fiscalización, ni en prestigiados profesionales, ni esconderse en la falacia de autoridad. La auditoría del siglo XXI debe responder y explicar el problema de la corrupción, una corrupción actualizada, “ya no estamos hablando del sistema de corrupción basado en entregar un sobre con dinero en la sede de un juzgado, no; estamos hablando (…)de un tráfico de influencias o una información privilegiada. ¿Y cómo se comprueba esto? Es dificílísimo” (Baltasar Garzón Real, Juea de la Audiencia Nacional. Conferencia: El Poder Judicial frente a la corrupción, una responsabilidad permanente, 4 de julio de 2007, Cd. de México, http://www.funcionpublica.gob.mx). Responder a estos desafíos debe ser la tónica de la auditoría del siglo XXI…lo demás es una auditoría que responde, solamente, al poder.

    2. Helio presupone que “actuó en un organismo de control”. Mi trabajo formal, del que vivo, no tiene ninguna relación con la auditoría o con una entidad de fiscalización, y en este sentido si me siento frustrado porque me siento desperdiciado; pero afortunadamente vivo en el siglo del Internet, de los blogs, y mi pensamiento puedo difundirlo y contrastarlo, como toda actividad racional, y es mi esperanza, que la auditoría, sobre todo, la pública sea un coadyuvante para erradicar las malas prácticas, y se logre una sociedad mejor.

    Un saludo a la comunidad de fiscalización que con tanto interés accede al sitio de nuestro amigo Antonio Arias.

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