Como en años precedentes, recogemos en esta bitácora la presentación del Índice de Percepción de la Corrupción, que elabora la ejemplar organización Transparencia Internacional y que ha sido hecha pública ayer miércoles, de manera coordinada en la mayoría de las capitales del mundo. 

En nuestro caso, el capítulo español de esa organización presentó en Madrid y en castellano el 18º informe con ese ranking que clasifica los 176 países por sus niveles percibidos de corrupción del sector público. El índice se basa en evaluaciones de expertos y encuestas a empresarios o profesionales y representa el principal indicador de la corrupción del sector público, ofreciendo un panorama anual del grado relativo del problema de la corrupción a través de la clasificación de los países de todo el mundo.

La puntuación del IPC correspondiente a cada país se sitúa entre 100 (percepción de ausencia de corrupción) y (percepción de muy corrupto) y da lugar a la tabla que se incorpora al final de este artículo. El mapa de arriba lo divulga usando la mayor intensidad del rojo para la corrupción máxima y el amarillo para la mínima.

 Este ranking seguramente será mejorable pero hay un consenso general de los expertos para defender sus resultados. La parte superior de esta lista de la incorruptibilidad la encabeza el virtuoso trio habitual: Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda, todos con una puntuación igual de 90 sobre 100. En los últimos lugares, también el habitual trio calavera: Afganistán, Corea del Norte y Somalia, todos con una puntuación igual, de 8. Siempre nos queda la duda de cómo habrán conseguido “evaluar” desde dentro estos países sin opinión pública y donde la población civil es bastante inaccesible para un extranjero .

De los resultados eurpeos, debemos destacar que la endeudada Grecia sea el país más corrupto de la eurozona, bastante más que Bulgaria y Rumanía, que ya han alcanzado a una Italia que languidece en el puesto 72. España se estanca aunque haya pasado del puesto 31 que ocupaba en 2011 al 30, ya que el puesto 31 ha desaparecido de la lista al obtener España y Botsuana la misma puntuación y compartir la misma posición. Al contrario, en los últimos 18 años España ha ido bajando del puesto 21 al 30 y Antonio Garrigues-Walker, miembro del comité ejecutivo de TI, ha recordado en la presentación que somos uno de los pocos países europeos que todavía no cuenta con una ley de transparencia en vigor: ”La transparencia es una obligación absoluta de las instituciones y un derecho absoluto de la ciudadanía”, dijo lamentando que España cuente con una sociedad civil “débil y dependiente”.

La nota de prensa destaca que dos tercios de los Estados, no consiguen aprobar, es decir, llegar a los 50 puntos. Entre las prioridades a seguir está promulgar normas más efectivas sobre lobby y financiación de partidos políticos, así como una mayor transparencia de la contratación y del gasto público o mayor rendición de cuentas de organismos públicos a la población, señaló Huguette Labelle, Presidenta de Transparency International.

Tras un proceso riguroso de evaluación, en 2012 se incorporaron cambios importantes a la metodología que ahora incluye sólo datos correspondientes a períodos de ese año, lo que permitirá comparar las puntuaciones en el tiempo a partir de 2012. La metodología comprende 4 pasos básicos: seleccionar las fuentes de datos, ajustar la escala de esas fuentes, combinarlas y luego determinar una medida de incertidumbre.

¿Ha cambiado mucho este ranking en los últimos años? No. La corrupción es una cuestión cultural. Lo que puede parecer como corrupto en una cultura puede considerarse como una simple lealtad familiar en otro. Veamos la tabla: