Hay que reconocer que el Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, está decidido a reformar profundamente la Administración Pública. En unos pocos meses ha lanzado envites en todos los sectores del Estado y creado una comisión de sabios para reformar las Instituciones en la Constitución. Se ha dado hasta marzo de plazo para obtener un consenso.
Para las Universidades logró la aprobación, el último día de julio pasado, de la “Ley de Autonomía y responsabilidad”, que en su denominación lleva un claro mensaje. La ministra de sanidad anunció el co-pago de los servicios sanitarios. Durante el mes de septiembre Sarkozy propone una «revolución cultural» para cambiar la Administración pública y genera más ruido mediático que ningún otro presidente anterior.
Lidera un programa de auditorías integrado por 2 000 auditores públicos en 18 equipos «para proponer reformas sobre un billón de euros de gastos públicos» y un control semanal confiado – nada menos – que al secretario general del Elíseo y al director de gabinete del Primer Ministro.
Nicolás Sarkozy está convencido que hay que responsabilizar más a los gestores y darles más visibilidad, acabar con el igualitarismo, las inercias, las rutinas, el inmovilismo. Quiere imponer una tasa de reposición de los funcionarios jubilados del 50% y establecer un tipo de empleado público con una relación jurídica más parecida al sector privado. En fin, que tiene frentes abiertos para entretenerse y varias huelgas previstas.
Una innovación más: también confirmó que el próximo proyecto de presupuesto sería plurianual y cubriría el período 2009-2011. La ocasión de acabar con una gestión a corto plazo de los dineros del Estado y dejar las reformas desarrollarse en el tiempo. Todo dentro de un marco de degradación de las cuentas públicas altamente deficitario. La Cour des Comptes hacía público, este mes de septiembre, un informe sobre la Seguridad Social que califica la situación de «preocupante». El primer ministro francés, François Fillon, afirmó ayer que la situación de las finanzas públicas del país «ya no es soportable», con una deuda de 1,15 billones de euros. Afirmó que el Estado francés se encuentra en «una situación crítica» y debe emprender «imperativamente una profunda reforma». Tras recordar que hace 33 años que Francia no ha votado un Presupuesto equilibrado, dijo que durante demasiado tiempo se ha «ocultado la verdad» a los franceses.
Como nos recuerda Felipe González los equilibrios presupuestarios «no son de izquierdas ni de derechas sino de buen gobierno». Un cierto sector de la prensa francesa mira con envidia la situación financiera del Estado español, aunque muchos de nosotros admiramos los logros del Estado de Bienestar francés. Nos queda la duda de si pueden pagarlo. Los amigos de Administraciones en red apuestan por una degradación de la calidad de sus prestaciones públicas.
En este marco, que seguiremos con interés, quiero recordar que se celebró la semana pasada el VII Congreso Español de Ciencia Política y de la Administración, organizado por la AECPA. Podéis descargar las ponencias por materias aquí.
La AECPA agrupa a profesores, investigadores y profesionales relacionados con la disciplina tanto en el ámbito universitario como en centros e institutos de investigación, en las administraciones públicas, agencias, consultorías y organizaciones del tercer sector. El número actual de asociados individuales es de quinientos cincuenta.

Gracias por comentar con el fin de mejorar