Falta respeto institucional

10 comentarios

Nunca cambiaremos

Hace unos meses, el consejero del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas Rafael Iturriaga (que ahora ya tiene su propio blog: protagorismos)  nos dejaba una colaboración extraordinaria en esta bitácora. Queremos recordar ahora alguna reflexiones:

… la costumbre cada vez más extendida de minusvalorar los informes del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas de un modo que, en mi modesta opinión, implica una falta de respeto institucional en toda regla. Se trata de atribuir a los informes de fiscalización del Tribunal el carácter de “mera opinión” o”criterio” frente al que se esgrime la opinión o criterio discrepante del fiscalizado, todo ello desde un aparente plano de igualdad.

Otras veces nos encontramos con un escenario más agresivo y los medios simplemente recogen lo que supone un ataque a los auditores públicos, buscando la deslegitimación pública de su función ante los ciudadanos:

Ninguneo a la Sindicatura

Declaraciones del Sindic Major de Catalunya

¿Qué podemos hacer ante este tipo de ataques?

Los parlamentos deciden dotarse de Instituciones de Control Externo y después, cuando llegan malas noticias, algunos de sus representantes deciden atacarlas para desprestigiarlas y minusvalorar sus informes. Los medios de comunicación recogen esas críticas y, con frecuencia, dedican más espacio a ellas que al contenido de los informes.

Un órgano de control externo es un órgano técnico, con independencia del procedimiento de designación de sus miembros. Es importante dotarles de cierta apariencia de neutralidad institucional y estos ataques deberían retratar a quienes los promueven y amparan. ¿Qué opináis?

Así, por ejemploEliot Ness ...Por ejemplo ...

Plural: 10 comentarios en “Falta respeto institucional”

  1. Paciencia. Ten en cuenta que hoy es el día mundial de la diversión en el trabajo, con el propósito de recordar que el curro “no tiene por qué ser una actividad miserable y sufrida, sino que también puede y debe disfrutarse”, dicen los organizadores.

    ¡Así que disfruta!

    Un abrazo

    Me gusta

  2. Queridos amigos: paciencia, mucha. Resignación, ninguna.

    Somos los herederos del coyote de la Warner brothers. Cualquier democracia que se precie pone en marcha una institución fiscalizadora superior. Es importante tenerla. Es uno de los pilares institucionales básicos. Su “Independencia”… su “Fiscalización”… su “Control Externo”… son palabras que adornan y lucen hermosas en el frontispicio de cualquier fachada legislativa. ¿Quién renunciaría a “tener Órgano Superior de Fiscalización”?… Nadie en su sano juicio.

    Bien. Ya tenemos Órgano superior de Fiscalización.

    Ahora pueden ocurrir dos cosas, que ejerza su cometido eficazmente (lo que implicaría por su propia naturaleza poner en aprietos a los gestores políticos de la mayoría de turno) o que ejerza sus altas funciones protocolarias conforme al apolillado oropel juridicista y legitime de hecho la oscurantista gestión que el avispado correcaminos ha dado en llamar “Nueva Administración Pública” , con el consenso generalizado de los administradores de la doctrina al uso.

    O sea… ¿Que, además de tener el cargo estupendo que teneis…quereis que os hagan caso?…¡Sois la leche!

    Me gusta

  3. No sé qué pensar ante este tema….Me suscita demasiadas cosas, algunas de ellas contradictorias.

    De una parte, tiendo a pensar que es una tremenda falta de respeto que se puedan criticar los informes por los destinatarios de la fiscalización practicada.

    Es una enorme desfachatez que da muestras del talante y falta de talento de quienes las hacen.

    En este sentido me acuerdo de las críticas y actitudes de Jesús Gil y Gil cuando le mencionaban al Tribunal de Cuentas….

    Pero, de otra parte, también me acuerdo de otras cosas…En concreto a que en este Estado nuestro se critica de forma pública -lamentablemente- a todo el mundo; al monarca, a los jueces…

    También me trae a la cabeza este asunto:

    – los supuestos en que los fiscalizadores externos ponen negro sobre blanco, y después se publica en un Boletín Oficial, cosas que no son exactamente ciertas, o que incluso son erróneas desde el punto de vista técnico.

    – los supuestos en que los fiscalizadores externos no ven en sus informes de fiscalización aquellos asuntos más importantes y se centran en cuestiones meramente formales o de menor peso cualitativo.

    – los supuestos en que los fiscalizadores externos critican en un informe el incumplimiento de criterios que no tienen más que el carácter de recomendaciones y que no son jurídicamente obligatorios.

    Flota también en mi cabeza en relación con este asunto una pregunta ¿quién controla a controlador?…porque en la mayoría de los casos quien ejerce la fiscalización externa lo hace desde la más absoluta corrección técnica y profesional, pero también existen supuestos en que los indididuos se colocan la “gorra de plato” y abusan de su posición.

    La problemática es muy parecida a la de los fiscalizadores internos respecto de los gestores de esa propia Administración…

    Me gusta

  4. Muy claro ejemplo de cambio de marco comunicativo. El encargado de comunicación y relaciones públicas de Tribunal en cuestión lo sabe.

    Me recuerda a uno de los momentos en los que Al Gore explica en su documental el hecho de que se añada la palabra “controversia” en los medios de comunicación estadounidenses siempre que se menciona el cambio climático, cuando de todos los artículos científicos sobre la materia de aquel año, unos 900, ninguno manifestaba una opinión contraria a la del resto de científicos mundiales.

    Desde luego, un hábil uso del marco comunicativo. La “controversia”. Es como regalarle al político de turno un kit de botes de humo.

    Me gusta

  5. No me extraña nada este caso en una comunidad autónoma donde siempre gobiernan los mismos y que están acostumbrados -solo- a la independencia del poder judicial, lo de la Sindicatura de Cuentas les ha pillado por sorpresa. Es cuestión de seguir en el camino de la independencia.

    Me gusta

  6. La auditoría tradicional se incomoda ante la crítica y no entiende que el proceso de minusvaloración de los informes de auditoría es efecto de su deslegitimación. La omnisapiencia de los auditores se ha ido al garete y con ello su supuesta independencia y objetividad. Asumir la crítica en la auditoría implica determinar las deficiencias y fallas en la fiscalización, pero les resulta más cómodo desgarrarse las vestiduras que reconocer los errores en las entidades de fiscalización y su falta de respeto a la ciudadanía por no otorgarle una mejor rendición de cuentas y claridad.

    Me gusta

  7. En mi opinión el auditor del sector público debe ser especialmente prudente (es decir, mucho más de lo normal) y comedido en sus informes, tendiendo en cuenta que, de alguna manera, habla “por excepción”: es decir, que cuando habla de algo y no de otra cosa se supone “relevante” lo que está diciendo … y que no lo es –relevante- lo que no dice … No puede olvidarse el factor mediático que resulta inherente a la gestión pública.

    Asimismo, pienso que el respeto se muestra mutuamente. Está claro que la última palabra en materia de fiscalización económico-financiera del sector público la tienen los OCEX, aunque considero que los (nada convenientes) distintos pareceres profesionales (auditor-auditado) que, en su caso, pudieran surgir finalmente en el curso de un trabajo de fiscalización deben ser reflejados en los informes.

    De lo contrario, la entidad fiscalizada debiera poder remitir directamente al Parlamento (nacional o autonómico) cuál es su posicionamiento profesional con objeto de que pueda ser conocido por los Diputados simultáneamente al debate del correspondiente informe de fiscalización …

    Al menos, por si algún día pudiera ser de utilidad a algún historiador y/o investigador.

    Saludos cordiales.

    Me gusta

  8. Parece que es más común de lo deseable que los fiscalizados critiquen e incluso ataquen a los fiscalizadores pues “la mejor defensa es un buen ataque” y la técnica del ventilador es de muy frecuente uso.

    En general creo que es un gran desvergüenza que el fiscalizado tire las patas por alto echando la culpa a quien le fiscaliza, criticándolo abierta e injustamente (¿quién es responsable de que existan facturas “en el cajón”: el que contrae el gasto o el interventor?)….pero no deja de ser cierto que en ocasiones puede haber razones de fondo y de peso para realizar las críticas.

    En un Estado como el nuestro en que se critica de forma pública y directa al Rey, a las autoridades, y hasta a la banca … va a ser complicado que los fiscalizadores tengan un status especial.

    Me gusta

Gracias por comentar con el fin de mejorar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s