Incógnitas del fraude "Madoff"

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¿Qué más puede pasar?

El descubrimiento de un colosal fraude en el corazón de Wall Strett está en las portadas de toda la prensa, que analizan en su interior con bastante detalle. Hoy, es un día proclive para su lectura calmada y dominical (¡nieva en Oviedo!) y por ello, surgen algunas incógnitas que afectan al funcionamiento de los controles financieros.

Por un lado, la estafa parece una mezcla sajona de nuestros chanchullos patrios: “Pepe el del Popular” con tintes del pufo de Gescartera. Si un millonario da su dinero, al tal Madoff sin más garantía que pertenecer a un club exclusivo de inversores, corre un extraordinario riesgo, que no percibe merced al enorme prestigio (¿) profesional del tal Madoff, expresidente del Nasdaq, principal índice tecnológico bursátil.

Se trataba de un tipo de fraude piramidal en que los inversores iniciales se pagan con dinero recaudado de las víctimas posteriores – hasta que el dinero no puede ser aumentado y el sistema colapsa. Así, no es extraño que su único control externo fuese una diminuta firma de auditores con base en Nueva York, Friehling & Horowitz. Como recuerda un analista: por supuesto, es la razón por la que se les escogió como auditores. “Estoy seguro de que estaban bien compensados por no pedir demasiadas explicaciones incómodas. Sería bueno que ellos también fuesen a la cárcel“.

Como recuerda “El País”, los inversores desconocían el riesgo que corrían, porque Madoff operaba como una especie de “oficina trasera” que le permitía esquivar los controles de auditores externos, que garantizan realmente que existen activos para respaldar las inversiones. Eso es tanto como decir que los dineros de esos (des)afortunados no llegaba a entrar en la parte lícita que era gestionada por sus dos hijos pues, era el propio Madoff quien tutelaba y manejaba con celo las cuentas de sus clientes. “Es precisamente este secretismo el que le daba sentido de exclusividad al fondo, y lo que utilizó como anzuelo para invitar a sus víctimas a que picaran el cebo”, dice el articulista de El País.

El fraude en Expansion

Sin embargo, eso no explicaría cómo importantes Bancos tenían inversiones en los fondos de Madoff, pues por mucho despiste de gestores y auditores, parece casi imposible perpetuarlo y perpetrarlo tantos años (su primera denuncia-desestimada- por fraude piramidal, se produce en 1992). Clientes de los bancos, sí, pero … ¡las propias Entidades Financieras! (ver más)

Por lo pronto, la compañía Madoff está intervenida por un juez federal. Será un pleito largo y complejo, donde estoy seguro que las demandas llegarán a los propios organismos reguladores, cuya responsabilidad está ahora en entredicho. La propia nota de prensa del Banco Santander apunta esta posibilidad. Estaremos a la espera, aunque parece que presenciamos el fin de una época, tanto en la regulación como en los instrumentos de control sobre los operadores.

Vivimos en la sociedad de la imagen, de las operaciones instantáneas y de las actividades en masa, donde una parte sustancial de nuestra vida comienza a ser intangible. Se esfuma el papel como soporte de las transacciones y por ello, el colectivo auditor aporta credibilidad en las compañías. Un factor importante ahora que hemos descubierto la principal causa de la actual crisis financiera: la desaparición de la confianza.

En fin, riámonos con Dilbert:

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