INTOSAI y el Grupo de Trabajo de Auditoría Medioambiental: nuevos avances

Manuel Lagarón Comba
Tribunal de Cuentas de España

La Organización Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores (INTOSAI), institución con más de cincuenta años de historia, fue creada con vistas a fortalecer la posición, competencia y prestigio de los tribunales de cuentas y de las oficinas nacionales de auditoría en el ámbito de sus respectivos países. Para ello ha desarrollado a lo largo de todo este tiempo una importante labor basada en el intercambio de experiencias entre sus miembros, siguiendo así su propio lema de Experientia mutua omnibus prodest.Cuenta ya con ciento ochenta y ocho entidades afiliadas, las cuales están distribuidas por todo el mundo en distintos grupos regionales, tales como el latinoamericano y del Caribe (OLACEFS), el africano (AFROSAI), el árabe (ARABOSAI), el asiático (ASOSAI), el del Pacífico Sur (SPASAI), el del Caribe (CAROSAI) y el europeo (EUROSAI).

La INTOSAI esta dividida a su vez en seis comités de coordinación, de los cuales dependen distintos grupos de trabajo. De uno de dichos comités, el de Participación de Conocimientos, depende el Grupo de Trabajo de Auditoría Medioambiental (GTAMA), creado hace ya quince años, y que está presidido actualmente por la Oficina Nacional de Auditoría de Estonia.
El GTAMA tiene por objetivo la mejora de los instrumentos de auditoría en el campo de las políticas de protección medioambiental; de las auditorías medioambientales conjuntas entre Estados que tengan fronteras comunes y de los acuerdos medioambientales internacionales. Cuenta en la actualidad con sesenta y seis entidades afiliadas, siendo hoy por hoy uno de los grupos de trabajo más numerosos.

Debido al constante crecimiento del GTAMA, ha sido preciso crear un comité directivo formado por dieciocho entidades, siete de ellas europeas, y presididas también por la EFS de Estonia. Su labor consiste en responsabilizarse de todo tipo de actividades, ya sean ejecutivas o estratégicas. Además, con el impulso de sus sucesivas presidencias, el Grupo ha ido desarrollado paulatinamente un acervo documental y doctrinal de gran interés para los auditores públicos, tanto los medioambientales como los que se hayan especializado en otros ámbitos del sector público.

Hace algunos años, en uno de sus documentos de trabajo, el GTAMA ponía de manifiesto lo siguiente: «En general, los estados financieros de los gobiernos, o de las entidades que los forman, tienden a eludir aspectos medioambientales. Sin embargo, hay una creciente toma de conciencia de que hay aspectos relativos a la economía, la legalidad y la eficiencia que están asociados a las políticas y compromisos medioambientales, los cuales debieran ser reflejados en los informes financieros».

Tiempo después, y como consecuencia de la experiencia adquirida, el Grupo ha publicado su último documento correspondiente a noviembre de 2007, titulado Evolución y tendencias de la auditoría medioambiental. En dicho documento se muestran de forma anexa una serie de preguntas que frecuentemente se plantean las EFSs a la hora de abordar por primera vez esta especialidad, así como las respuestas que a modo de consejo se proponen. Por ello, y con el fin de que sirvan de acicate a cualquier otra EFS u Órgano de Control Externo interesado, y que no haya abordado hasta el momento auditorías de este tipo, destacamos una de ellas:

PREGUNTA: ¿Qué necesita saber una EFS para llevar a cabo su primera auditoría medioambiental (AMA)?

RESPUESTA:

– En primer lugar, debe utilizarse la iniciativa o encargo de auditoría ya existente. No es precisa una iniciativa o encargo específico de AMA. La auditoría financiera, la de cumplimiento, la de regularidad y la operativa son potencialmente aplicables a la AMA, ya que ésta es como cualquier otra de las llevadas a cabo por una EFS en cualquier otra área específica.

– En segundo lugar, debe establecerse un ámbito de auditoría sencillo y abordable, puesto que resulta mucho más útil. Ello permite a los auditores acumular experiencia para trabajos futuros más complejos. También deben buscarse áreas que sean una extensión lógica del trabajo desarrollado habitualmente.

– En tercer lugar, debe consultarse a expertos. La utilización de expertos medioambientales puede ser útil cuando se audite una nueva área medioambiental.

– En cuarto lugar, debe colaborarse con cualquier otra EFS con conocimiento en este campo, ello permitirá ganar experiencia.

– En quinto lugar, deben utilizarse los recursos de la comunidad internacional de auditores medioambientales. Muchas EFSs han comunicado al GTAMA la verdadera utilidad de la asistencia y de los recursos facilitados por éste. Por ejemplo, la Guía para llevar a cabo auditorías de actividades con perspectiva medioambiental (2001).

– En sexto lugar, debe decidirse la mejor manera de abordar la auditoría de las acciones medioambientales de gobierno. Esto puede ser un desafío, y depende de la capacidad y de la iniciativa recibida o ejercida por la EFS. En cualquier caso, puede llevarse a cabo mediante el análisis de:

– la correcta contabilización de los fondos de esta naturaleza y de los pasivos correspondientes;
– los vacíos e incoherencias en la legislación medioambiental;
– los impactos de las actividades gubernamentales sobre los recursos medioambientales;
– la coordinación e inconsistencias entre las distintas agencias medioambientales nacionales;
– la eficacia y eficiencia de dichas agencias y de los departamentos ministeriales implicados;
– los indicadores de resultados;
– el cumplimiento de las normas, leyes y reglamentos, así como de las políticas medioambientales internas y externas.

Para más información, consulte esta página.

Auditoría medioambiental

0 comentarios en “INTOSAI y el Grupo de Trabajo de Auditoría Medioambiental: nuevos avances

  1. La Intosai fue producto de las necesidades de su época, sin embargo, ha sido evidente que su pensamiento teórico ha sido rebasado, en tanto se construyó sobre verdades y errores, y sus debilidades son las que se requieren explicitar, y solamente en la medida que el mundo de la fiscalización tenga la capacidad de re-conocer que La Declaración de Lima y las Normas de Auditoría, tienen que reactualizarse, y esto tiene que ver necesariamente con la visión de la ciencia. Sus confusiones conceptuales las he descrito en mi artículo “Los sofismas de la Intosai”, y se encuentra en Internet para su análisis y discusión abierta, y se cumpla verdaderamente un intercambio de experiencias, no exclusivamente de los que comparten una concepción, sino de los que buscan nuevos caminos, nuevas explicaciones, de la clase de los creativos, al fenómeno complejo de la fiscalización.

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  2. Pingback: Día del Medio Ambiente y auditoría | Antonio Arias Rodríguez es Fiscalización

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