20 años del Tribunal Vasco de Cuentas

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Los actos del XX aniversario del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP) fueron inaugurados ayer en el Palacio Villa Suso de Vitoria por la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga y el presidente del Tribunal de Cuentas de España, Manuel Núñez que acompañaron en la ceremonia matinal al presidente del TVCP, José Ignacio Martínez Churiaque.

Después tuvieron lugar tres interesantes conferencias y un acto de clausura a cargo del lehendakari Patxi López que no dejó pasar la ocasión para pedir a los partidos e instituciones que respeten la “independencia” del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP) y ha advertido de que dudar de su imparcialidad supone poner en cuestión el propio sistema de autogobierno.

López entendió que durante estos 20 años, el TVCP “ha cumplido fielmente su papel” y ha pedido al conjunto de representantes políticos e institucionales “que respeten su independencia”, entendiendo que siempre se produzcan discrepancias o críticas sean”desde el respeto a la independencia y a las competencias de cada uno”.

Ahondando en esta idea, el presidente del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas, José Ignacio Martínez Churiaque, advirtió que sería un “error pretender reducir la autoridad” de la institución, y ha asegurado que, tras veinte años de trabajo este órgano es “más respetable, más consolidado y más sabio”.

Esta defensa institucional tiene que ver con las desafortunadas declaraciones que el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, dirigió la semana pasada al tribunal tras un informe sobre la actuación del Ayuntamiento en la contratación del polideportivo y el parking de La Peña,. Concretamente, el alcalde bilbaíno afirmó que el TVCP es un organismo que “tiene que morirse” y que “Yo ya no me fío de su espíritu independiente”.

Por eso es digno de elogio el editorial del diario El Correo, que se posiciona claramente contra estas salidas de tono:

Si los titulares institucionales sucumben a la tentación de considerar al Tribunal Vasco de Cuentas como un ‘enemigo’, o una suerte de mal menor dada además su condición de emisor de informes pero no de sanciones, el objetivo de lograr una adecuada consideración social se complica. De ahí la necesidad de que las instituciones y las formaciones políticas que las respaldan acepten y colaboren con las tareas fiscalizadoras. Y no sólo facilitando información al TVCP, sino mejorando en la medida de la disponibilidad presupuestaria su dotación de medios humanos y materiales.

En la clausura de los actos, presididos por el lehendakari, han sido reconocidos con la insignia de oro de la institución Juan Luis Laskurain, ex presidente del TVCP, y Begoña López Errasti, ex consejera de este órgano.

Seis presidentes para dos décadas

El diario El País resume las cosas que han cambiado en el Tribunal Vasco de Cuentas desde su constitución en 1989. La proliferación de casos polémicos y la creciente petición de informes al respecto por parte del Parlamento: episodios como la ruinosa operación de compra de divisas por parte del Guggenheim para financiar obras de arte, el escándalo de la Fundación Balenciaga o el caso Margüello, referido a supuestas irregularidades en las contrataciones externas de Osakidetza.

Tras la última renovación institucional, José Ignacio Martínez Churiaque asume desde julio la presidencia. Lo hace junto a un vicepresidente, cinco consejeros y un grupo de trabajo que integran cerca de cuarenta auditores.

Pero el gran reto “externo” del TVCP para los próximos años consistirá en agilizar su actividad. “No tiene sentido que el Parlamento nos pida un informe como expertos y se lo entreguemos dos años después”, declaró a El País su vicepresidente, José Miguel Bonilla. En este sentido, “resultaría positivo que la Administración se acostumbrara a fiscalizar sus cuentas mediante auditorías externas”, una práctica que descargaría de una ingente actividad al tribunal. Pero también ayudaría a conseguir lo marcado disponer de “más medios”.

El Tribunal Vasco de Cuentas Públicas fue el cuarto que comenzó a trabajar en España, tras los de Navarra, Cataluña y la Comunidad Valenciana. Fue en 1989, bajo la presidencia de Milagros García, una mujer que después se trasladaría al Tribunal de Cuentas de España

Las dos décadas de trayectoria que acumula el TVCP han reportado también protagonismo a otros destacados presidentes. Como Juan Luis Laskurain, que recibió una insignia de oro en reconocimiento a su labor para consolidar el nombre y la función del tribunal en sus primeros años de existencia, cuando la fiscalización no estaba tan asumida entre la administración vasca. El relevo lo dieron después Rafael Iturriaga, María Asunción Macho y Jesús Álvarez, predecesor de Martínez Churiaque.

Entre quienes han formado parte del organismo sobresalen también figuras históricas como la del actual vicepresidente, José Miguel Bonilla, quien suma veinte años en plantilla como auditor y ha ejercido casi de forma ininterrumpida.

El Síndic Major de Comptes de la Comunitat Valenciana, Rafael Vicente Queralt, propuso, en su conferencia, una coordinación e intercambio de información entre el Tribunal de Cuentas estatal y los autonómicos para, “en el marco de una futura modificación de la normativa del Tribunal de Cuentas, actualizar de forma consensuada los principios y normas de auditoría, que datan de 1991, así como del documento “Normalización de la fiscalización de la contratación administrativa de 2000”.

En opinión de Rafael Vicente, “ante un nuevo orden del control externo, es necesario establecer un marco conceptual para la realización de fiscalizaciones, bajo los principios de la subsidiariedad, cooperación, colaboración, economía-eficacia-eficiencia y adaptación a las Normas Internacionales de Auditoría”. En este ordenamiento, además de la actualización de la normativa del Tribunal de Cuentas, influirán las Leyes de Desarrollo de los Estatutos de Autonomía.

Su intervención titulada “Relaciones entre el Tribunal de Cuentas y los Órganos Autonómicos de Control Externo (OCEX)” hizo un repaso de los antecedentes de colaboración y las fiscalizaciones conjuntas realizadas, como la relativa a las universidades o la del Patrimonio Municipal de Suelo, así como la doble rendición en un acto único, que permite desde 2006 a las Entidades Locales evitar duplicidades y rendir cuentas ante el órgano autonómico o el Tribunal de Cuentas.

Sobre el futuro inmediato de colaboración, Rafael Vicente ha explicado el proyecto del Tribunal de Cuentas de mantener reuniones de coordinación con los OCEX y así constituir una comisión de coordinación y crear subcomisiones para abordar temas como el Informe Anual de las Comunidades Autónomas, el Informe anual del Sector Público Local, la fiscalización de los partidos políticos o la formación permanente del personal de los órganos de control. Esta cooperación pasa, también, por la propuesta de constituir una Conferencia de Presidentes de los OCEX junto con el Tribunal de Cuentas, que permita aprobar acuerdos por unanimidad relativos a las normas de funcionamiento y a los criterios de fiscalización, coordinar proyectos e intercambiar información.

Pero, además, el Síndic Major ha lanzado dos posibles propuestas de colaboración específicas. La primera se refiere al desarrollo de una aplicación informática que dé soporte a la aplicación del artículo 29 de la Ley de Contratos del Sector Público (LCSP). En la segunda, plantea el estudio y colaboración en el desarrollo de procedimientos de calidad en las fiscalizaciones.

Como conclusión, el Síndic Major ha explicado que la mejora de los informes de fiscalización y, por tanto, de las labor de los órganos de control externo, precisa un mantenimiento de las actuales relaciones institucionales y un impulso de la cooperación real que permita establecer normas y pautas de funcionamiento comunes y que revierta en una mayor eficiencia y calidad de los informes.

 

Palabras de Laskuraín

Me gustó especialmente el emotivo discurso de agradecimiento del expresidente Juan Luis Laskuraín y que reproducimos a continuación.

Era un 18 de marzo de 1992 cuando tomé posesión de mi cargo como Presidente del TVCP en la sede del Parlamento Vasco. Me atreví a decir, entre otras cosas, que la opinión pública considera que las Administraciones Públicas gastan mucho y mal y que el logro de un sector público eficiente es un reto al que debíamos dedicar todo nuestro esfuerzo, puesto que el sector público es demasiado importante como para permitirnos el lujo de que nos funcione mal.

En mi segundo nombramiento como Presidente del TVCP, en marzo de 1995, fui respaldado por el PNV, PSE-PSOE y el PP, estando los dos primeros en el gobierno y el tercero en la oposición, lo que me llevó a señalar-en la toma de posesión- que en el Tribunal debemos de huir de la dicotomía de si debemos hacer el trabajo de los partidos que sostienen al Gobierno o el de los partidos de la oposición. Dije que ninguno de los dos, que teníamos nuestro propio camino, nuestra propia razón de ser.

Y es que, a mi modo de ver, hay tres palabras que resumen el posicionamiento o la actitud que debe caracterizar a cuantos forman parte de un Órgano de Control Externo:

– Profesionalidad

– Independencia

– Transparencia

La profesionalidad implica que los trabajos de fiscalización se realizan atendiendo, exclusivamente a criterios técnicos.

La Independencia supone que a iguales situaciones deben darse iguales respuestas.

Y, por último, la Transparencia implica que todos los trabajos se deben dar a conocer a los órganos parlamentarios y a la opinión pública.

Revestidos de estos tres principios, los órganos de control podrán maximizar su aportación institucional y, con ello, lograr el máximo reconocimiento social. Si falla alguno, o dos o los tres, quedarán muy lejos de alcanzar esos objetivos.

Sé que defender esto es muy incómodo, puesto que lo que digas o hagas no va a ser apreciado por quien está en “el poder”- que tendrá la opinión de ser maltratado- ni por quien esté en la oposición- al que parecerá insuficiente lo hecho-. Pero, es lo que hay que hacer, porque un Tribunal de Cuentas, cualquiera que sea su denominación, que acredite reconocimiento y credibilidad, es una prueba inequívoca de madurez democrática.

El paso de seis años en el TVCP fue una etapa dura, complicada y a veces ingrata y hasta incomprendida, pero me queda la satisfacción de decir que, como resultado del trabajo realizado, a lo largo del período 1992-1998 se aprobaron más de 120 informes de fiscalización y todos por unanimidad.

Como un logro importante de aquel período, me resulta muy grato señalar el pleno apoyo y colaboración de todos los OCEX en la creación y consolidación de la Revista Auditoría Pública, de la que fue impulsor José Ramón Álvarez, su primer Director-coordinador. Gracias a todos por continuar aquel empeño y a Joserra por su meritoria aportación.

Mal oficio el del auditor público, pero a la vez oficio imprescindible en la tarea de hacer más legal, eficaz y eficiente la actividad pública.

A mi, que- como he dicho antes- pasé seis años difíciles en la presidencia del TVCP, me queda, al menos, el consuelo de recibir ahora un reconocimiento por defender estos postulados y ser coherente entre los que pensaba y lo que hacía.

Termino con una cita de Schopenhauer que aparece en mi agenda precisamente esta semana. Dice así: “Muchas veces las cosas no se dan al que más las merece, sino al que sabe pedirlas con insistencia”. Os aseguro que, aún estan de acuerdo con Schopenhauer, esto ha sido algo inesperado, no buscado ni, mucho menos, perseguido. Dejo la valoración de méritos para quienes han tomado la decisión, con los que no tengo más que palabras de agradecimiento.

Los consejeros Vera Fajardo, Jesús Mariano García, la secretaria general, Teresa Crespo, e vicepresidente José Miguel Bonilla y yo

Los consejeros Vera Fajardo, Jesús Mariano García, la secretaria general, Teresa Crespo, el vicepresidente José Miguel Bonilla y yo, en la sede del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas, que fue una excelente anfitriona.

Muchas gracias.

Plural: 5 comentarios en “20 años del Tribunal Vasco de Cuentas”

  1. Disculpe que me sonría, aunque la mía no tiene la expresión de la suya, lamentablemente.

    Aún recuerdo a Ibarretxe preocupado cuando llegó a sus oidos que alguien por internet le estaba dejando en mal lugar reclamándole que presentara las liquidaciones presupuestarias de los años en que había sido Lehendakari, ya que como buen economista predicó con el ejemplo y no dió cuentas de su gestión hasta que en el año 2005 presentó de una tacada las liquidaciones presupuestarias de los años 1998, 1999, 2000, 2001, 2002 y 2003.

    Como buen demócrata aprovechó una laguna legal para acogerse a que no tenía obligación de hacerlo. Y para cumplir el trámite aprovechó las vacaciones parlamentarias para hacerlo en pleno mes de Julio, de tapadillo, contando para ello con el “error” de D. Miguel Buen, el diputado socialista que se equivocó en el voto para sacar del atolladero a Ibarretxe.

    Y si ese ejemplo no es bueno, nos podemos acordar del Museo de los Museos, el de Bilbao, y de su Director, el Sr. Vidarte, que ahora dice que debió haber hecho “mas auditorías”. Como la vergüenza también tiene como las mentiras las patas muy cortas, podrían decir por qué no se consideraba al Museo como empresa pública. Como ninguno de sus socios tenía mas del 50%, las entidades públicas Gobierno, Diputación y Ayuntamiento se lo repartían en porcentajes del 49,49 y 2. Y así no era empresa pública sometida a control del Tribunal de Cuentas.

    ¡Y todos tan contentos!

    Sobre todo en el Tribunal Vasco de Cuentas Públicas que se evitaban el enfrentamiento con el poder NACIONALISTA.

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  2. Terminados los actos, los Presidentes de los OCEX celebraron en Pamplona su reunión periódica y manifestaron estar “preocupados por los casos de corrupción en las administraciones públicas” y coincidiendo en la necesidad de incidir en el control de las áreas de riesgo (contratación, urbanismo, gestión de ingresos, gestión de recursos públicos a través de entes instrumentales) para luchar contra estas prácticas que degradan nuestro sistema democrático.

    En este sentido, mostraron su voluntad de mejorar las técnicas de trabajo y la necesidad de dotarse de un gabinete de estudios técnicos que pueda prestar apoyo a todas las instituciones de control de cara a un mejor desarrollo de sus funciones de fiscalización.

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