La productividad del funcionario

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Esta semana coincidían dos noticias aparentemente contradictorias respecto a la Administración Pública española. Por una parte, el diario Expansión ofrecía el titular que encabeza esta entrada. El artículo resumía un estudio de Manuel Balmaseda y Ángel Melguizo para el Círculo de Empresarios. Además el periódico subtitulaba como veis arriba: “los empleados públicos españoles no sólo son menos productivos que los del sector privado. También se sitúan por debajo de los funcionarios de los grandes países…”. He de reconocer que mi orgullo de funcionario recibió la habitual cura de humildad.

El núcleo del artículo compara el crecimiento de la productividad pública y privada entre 1980 y 2003. Así, en 1980, el valor añadido por empleado del sector público y privado era similar: 24.000 Euros de 1995; mientras que en 2003 el sector privado tenía una productividad de 35.000 euros frente a los 28.000 del público, ambos en euros de 1995. Los autores reconocen la necesidad de tomar estos cálculos con cautela, por la dificultad de cuantificar el output de muchas Administraciones Públicas.

Por otra parte, la Agencia Reuters hacía público un despacho que titulaba “la burocracia francesa es la más costosa de Europa”. La noticia se basaba en un estudio publicado por la patronal CGIA, del norte de Italia.

La nota de prensa afirma que a cada francés le cuesta mantener sus administraciones, por término medio, 5.765 euros al año, seguidos por los italianos con 5.564 euros. El Reino Unido y Alemania vienen en tercera y en cuarta posición. Los servicios públicos españoles son los menos costosos, con 3.247 euros.

La estimación está basada, dicen los autores, en los estudios de la Agencia Estadística Europea, Eurostat, de 2005, “sobre la base del dinero gastado en pagar a los funcionarios, administrar los servicios públicos y pagar los intereses de la deuda pública”. Como no decía más, me quedé con las ganas de conocer algunos aspectos del trabajo: la influencia de la distinta presión fiscal o la intensidad de los respectivos servicios públicos. Comparar los servicios públicos nacionales a través de su coste es como afirmar que las películas españolas son mejores que las norteamericanas porque cuestan menos.

No tuve éxito buscando más información sobre este informe italiano. Sin embargo no me fue difícil encontrar, gracias a San Google, el estudio patrocinado por el Círculo de Empresarios español. El currículum del trilicenciado doctor Manuel Balmaseda es suficientemente sólido para garantizar un análisis serio de la productividad pública. Lo corroboré leyendo el primer capítulo del libro colectivo “La Administración Pública que España necesita” (descarga libre) del que es coautor. Y pude descubrir que el titular periodístico arriba recortado era una verdad a medias.

En efecto, entre 1980 y 2003 la productividad privada creció un 49% frente a la pública que fue un 16%.

Pero consultando la página 32 se puede leer:

España ha experimentado el crecimiento más elevado de la productividad pública, el 16% acumulado hasta 2003, muy superior al 9% en Alemania, y al 5% de Francia, de Italia y del promedio de la UE-15. Este buen comportamiento relativo contrasta con la evolución de la productividad del sector privado, cuyo crecimiento ha sido el más bajo (49% acumulado entre 1980 y 2003, frente al 60% de Italia, el 94% de Francia o más del 100% de Alemania, Reino Unido, EE.UU. o del conjunto de la UE-15).

Quien sale mejor parada de la comparación con Europa y EEUU es, precisamente, la Administración española tan diversa en términos territoriales, temporales y políticos durante el periodo analizado. Me queda la duda de saber si estamos hablando de lo mismo, en estas comparaciones. Nuestro sector público administrativo tiene una dimensión menor que la mayoría de los países europeos. Carmen Gil-Ruiz y Jaime Iglesias, en un interesante artículo para la revista Presupuesto y Gasto Público (descarga libre) cuantifican esa menor dimensión en torno al 10% (pág. 192).

No se trata de defender a los empleados públicos a cualquier precio. Pero tampoco de atacarlos por sistema: hay que desterrar esos pre-juicios. La mejora administrativa en este cuarto de siglo ha sido espectacular: el PC sustituyó a la Olivetti; el correo electrónico a muchos notificadores y la evaluación del desempeño al “echar horas”. Lo que nos queda por mejorar también es bastante: idiomas, carrera administrativa, evaluación institucional, política de comunicación… Además, en el reciente Estatuto Básico de los Empleados Públicos plantea el reto de pivotar la promoción profesional y retributiva sobre la evaluación del rendimiento.

Ahora, como penitencia por la vanidad que habéis sentido examinando el párrafo en negrita, deberéis leer este chiste de Quino.

La productividad del funcionario.

Plural: 0 comentarios en “La productividad del funcionario”

  1. Un análisis acertado sobre los pre-juicios que existen en torno al mundo laboral de la Administración Pública… Estoy de acuerdo con “Lo que nos queda por mejorar también es bastante: idiomas, carrera administrativa, evaluación institucional, política de comunicación ….”, y es en este último punto, la política de comunicación, donde me detengo por motivos profesionales.

    La Comunicación Institucional está anclada en los antiguos cimientos del desaparecido y denostado Ministerio de Información y Turismo de la etapa franquista. 30 años de democracia han llevado la modernización a la Administración (central,periférica,autonómica), pero se han “olvidado” de aplicar los mismos métodos al mundo de la comunicación institucional. ¿miedo, intereses políticos, ineficacia, falta de ideas?… No sé. Pero hay que modernizar el mundo de la comunicación de las administraciones

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  2. La medición de la producción pública (y a partir de ahí la productividad) es extremadamente compleja y para nada comparable a la medición de la producción en el sector privado. Lo público produce de muy diversas formas: transacciones directas, beneficios colectivos, valores, capacidad de respuesta… De hecho la producción pública de mayor intensidad se da en los intangibles, muy complejos de medir. Además, hay un error muy común en la medición del valor producido en lo público que es confundir los “outputs” (actividad; por ejemplo, número de multas emitidas o número de informes realizados) con los “outcomes” (impacto social; por ejemplo, incremento de velocidad media en ciudad). El valor de la producción pública está en los “outcomes” que son dificilísimos de medir porque no responden a la lógica causa-efecto.
    Por eso, aunque en el imaginario colectivo se asocia lo público y los funcionarios a “poco productivo” y se elaboran estudios e informes para demostrarlo empíricamente yo al menos lo pongo en cuarentena y con escepticismo. Y mucho más cuando se compara con el sector privado que es radicalmente diferente.

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  3. Aún más curioso me parece esto:

    http://www.entremaqueros.net/bitacoras/silta/?p=82

    Me cuesta ver a los funcionarios como “workaholics” del desempeño público.

    Creo que más bien el hecho de que el ¿70%? del país sea mileuristas precarios forever de 12 horas diarias, hacen subir las valoraciones de quien no aporta tanto, pero sí sabe recoger lo bueno con gran argucia y astucia.

    ¿A que ni siquiera salen reflejados en tan contrastados y sesudos estudios?.

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  4. Me responde Google que somos alrededor de 2,5 millones de funcionarios en España. Los 32.000 millones de euros de pérdidas que provocamos son 5,32 billones de pesetas. La tentación es grande: perdemos aproximadamente 2,13 millones de pesetas por capita funcionaria, no está mal.

    Algo fallará. ¿Vientos del discurso liberal preparando la externalización de todo lo público?, ¿el sistema “tan garantista” a través del que se nos selecciona?, ¿el escaparate, que no sabemos vender lo que hacemos? … no lo sé.

    En todo caso pienso que tiene que llegar un día, no sé cómo ni cuándo, en que ejercer de empleado público, sean pocos o muchos quienes lo hagan, se convierta en una “garantía razonable de buen hacer”, frente a una “triste sospecha de ineficiencia”.

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  5. No son pre-juicios sino post-juicios…. he trabajado varios años como proveedor de servicios para la administración andaluza, y te puedo decir que la decisión mas importante que se toma en cualquier consejería antes de las 10:30 de la mañana es “qué le voy a untar hoy a la tostada del desayuno”.
    No vale comparar datos de crecimiento relativo ni compararnos con otros paises…. hay que comparar al empleado publico con el privado… esa es la comparación que vale… y ahi no hay color. Hay excepciones… bastantes…. pero no dejan de ser excepciones. En este pais, la filosofia del funcionario es que “ya trabajé bastante estudiandome una oposición…. podias hacerlo tu tambien” para justificar no darle un palo al agua.

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  6. Para Luis,

    Te voy a comentar mi post-juicio sobre algunas empresas privadas (especialmente de servicios, muy conocidas en el ambito del I+D+I), por suerte no todas porque muchas tienen gente que trabajan muy bien. Tengo que estar detras de ellos (de su departamento comercial y de su departamento de facturación) para que me manden las facturas periodicas mensuales de muchos de los servicios contratados, para poder tramitarlas lo ante sposible y que puedan cobrar antes del plazo que me marca la ley para ello (ahora mismo 50 días). Normalmente, si al mes no me han remitido la factura recuro a la amenza directa: “Por favor, ruego me remitan la factura lo antes posible, para evitar imposibilidad de pago debido a las fuertes restricciones presupuestarias existentes en la Adm General del Estado”. Suele funcionar…….
    Si los mortales se quejan de la burocracia y departamentalimo de la adminsitración publica, yo me quedo a cuadros con lo que existe en la empresa privada (multitud de departamentos sin conexion unos con otros y en muchos casos teniendo que depender de decisiones que provienen de otros paises europeos).

    Lo de echar mierda, con este tipo de articulos y escudarse en que hay excepciones, no nos sirve…….. el que echa mierda que tenga cuidado que despues se le puede volver encima.

    Y para otros que utilizaran esto como prueba de que no estaba trabajando en mi horario laboral, solo decir, que este blog y otros, permiten una autoformación muy importante.

    un saludo,

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