El principio medioambiental

Fiscalización medioambiental o aplicación del principio medioambiental a la fiscalización: esa es la cuestión.

Fiscalización medioambiental o aplicación del principio medioambiental a la fiscalización: esa es la cuestión
Manuel Lagarón Comba
Tribunal de Cuentas de España

En nuestra anterior entrega dejamos apuntada la que podría ser una reflexión objeto de debate. Nos referimos a si, al hablar de fiscalización medioambiental, debemos hacer mención al tipo de fiscalización a desarrollar en el área medioambiental de cualquier entidad pública, como si se tratara de una especialidad; o si, en realidad, debiéramos hacer alusión a lo que es la aplicación del criterio o principio medioambiental como otro más a la hora de llevar a cabo la fiscalización integral de dicha entidad. El asunto quizá no sea importante en términos teóricos, pero en la práctica sí que podría alcanzar cierta relevancia.

Las normas reguladoras de la función fiscalizadora, tanto del Tribunal de Cuentas de España, como de los Órganos de Control Externo de las Comunidades Autónomas, como de las Entidades Fiscalizadoras Superiores en general, hacen referencia, de forma más o menos similar, a los principios de legalidad, economía, eficacia y eficiencia para el ejercicio de dicha función. No obstante, nos planteamos qué pasaría si, además de los ya citados, incluyésemos el principio medioambiental como uno más a la hora de emprender nuestras fiscalizaciones.

En tal supuesto, se presentarían dos opciones: a) desarrollar fiscalizaciones para evaluar el sistema de gestión y procedimientos destinados por una organización pública a la protección del medio ambiente; y, b) aplicar el principio medioambiental, además de los ya consagrados, a cada una de las distintas áreas a examinar en la citada organización.

En el primer caso, al considerar a la fiscalización medioambiental como un área de trabajo específica, podemos acotar todos los aspectos medioambientales que influyen en la actividad y abordarlos así con mayor precisión. Imagínese un programa presupuestario de mantenimiento de la Red de Carreteras del Estado; sería preciso establecer los objetivos de fiscalización correspondientes a, por ejemplo, los impactos ambientales producidos, la generación de residuos tóxicos, la aplicación de materiales reciclados, el uso de energías renovables, entre otros; y desarrollarlos mediante los respectivos procedimientos de auditoría. Por tanto, opinaríamos sobre la regularidad (legalidad y estados financieros), eficacia, economía y eficiencia de dicho programa desde la perspectiva exclusivamente medioambiental. Esto es lo que podríamos denominar planteamiento “vertical”.

En el segundo caso, al considerar el principio medioambiental como uno más en el ejercicio de cualquier proceso de fiscalización integral, estaríamos ante un planteamiento “horizontal”. Ello nos obligaría a examinar el citado programa de mantenimiento de la Red de Carreteras del Estado, no sólo desde la perspectiva habitual, sino que también lo haríamos respecto de su coste y repercusión medioambientales. Para ello, a parte de los trabajos de fiscalización propios de las distintas áreas seleccionadas, sería preciso establecer los aspectos medioambientales de todas y cada una de ellas.

De este modo, en el área de gestión de los recursos humanos habría que incluir la sanidad y seguridad en el trabajo; en la de contratación, los requisitos medioambientales en las compras de bienes y suministros; en la de gastos, el análisis de consumos y emisiones; en la de ingresos, la venta de tecnología medioambiental y el cobro de tasas medioambientales; y así sucesivamente.

Por lo tanto, para emitir opinión habría que determinar el grado de cumplimiento de todo tipo de normativa aplicable, incluida la medioambiental; la veracidad de los estados financieros, incluidas las cuentas medioambientales; la evaluación de los sistemas y procedimientos aplicados, incluido el sistema de gestión medioambiental; y, finalmente, vista ya la regularidad y el medio ambiente, evaluar la adecuación de la gestión de dicha actividad pública a los principios de eficacia, eficiencia, economía.

A nadie se le escapa que ambas son opciones diferentes de abordar un mismo problema, si bien con unos costes de fiscalización muy distintos. Pero decidirse por una u otra es, indudablemente, materia de otro debate.

0 comentarios en “El principio medioambiental

  1. andres j cruz m

    para nosotros en Venezuela, el tema de las auditorias ambientales es relativamente nuevo, ya que los organos de control en Venezuela no tienen una competencia clara sino difusa, sin embargo vamos andanda el camino y ya se recogen los primeros frutos. Creo que para la materia se requieren auditores singularmente formados que permitan dar pasos hacia un reverdecer de las politicas publicas y del mundo de los negocios. y como principio creo que se debe mencionar la sostenibilidad ambiental, referido a los programas, proyectos y actividades del Estado que deben conducir al crecimiento economico, sin deteriorar el medio ambiente.

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  2. Pingback: Elogio de la sensibilidad ambiental del Tribunal de Cuentas Europeo | Antonio Arias Rodríguez es Fiscalización

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