Coronomía

Los cursos de verano sirven para conocer gente interesante y debatir sobre algún tema de actualidad. Cuando debes presentar una ponencia, te obligan a revisar el estado del tema hasta ese momento. Uno de los buenos recuerdos del año pasado fue asistir en Santo Domingo de la Calzada a las actividades de la Fundación Gustavo Bueno y la Universidad de La Rioja. Buen nivel de ponentes, de asistentes y mucha camaradería ciudadana.

Yo debía hablar allí un par de horas sobre el Estado del Bienestar y sus múltiples amenazas y fortalezas. Durante las semanas anteriores navegué sin descanso entre la generosa bibliografía del Foro Económico Mundial (DAVOS). En este momento es la página más potente sobre el asunto, el principal repositorio. Algunos de los papers que se ofrecían tienen tanta actualidad en 2020 que exigen al asombrado lector comprobar que son del año pasado o del anterior. Nos hemos aburrido de escuchar que la amenaza pandémica es, desde hace una década, el principal riesgo de nuestra sociedad. No henos hecho demasiado caso, al parecer. Veamos.

Entre el material del la WEF descubría a Tom Inglesby, Director del Centro de Seguridad de la Salud de la Universidad Johns Hopkins, que escribía en julio de 2018 un premonitorio artículo que comienza así:

“Todas las pandemias se originan en una pequeña epidemia en un lugar determinado. Cuando comience la próxima pandemia potencial, ¿la detectaremos rápidamente? ¿Vamos a reconocer su potencial pandémico? ¿Tendremos los medios para evitar que una epidemia limitada se convierta en una pandemia? En teoría, sí, pero en la práctica, probablemente no, al menos, todavía no. ¿Cómo lidiarán los líderes políticos de todo el mundo con los complejos problemas políticos que acompañan a una pandemia grave y en evolución?”

Para dar respuesta a estas y otras interesantes preguntas se había realizado un ejercicio simulado de un día (ojo, ¡en mayo 2018!) sobre cómo reaccionarían los miembros del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU en respuesta a una pandemia creciente. Lo llamaron Clade X y fue transmitido en vivo por Internet (canal de youtube).

Los participantes fueron ocho ex altos funcionarios federales y un miembro del Congreso, con el equipo universitario desempeñando el papel de expertos y asesores. El ejercicio tuvo lugar en Washington frente a una audiencia de 150 funcionarios, académicos y expertos en políticas públicas.

Respecto a los desgraciados sucesos actuales, sólo se equivocaron en el origen, que propusieron en Caracas y continuado en Frankfurt, “con epidemias limitadas de un nuevo virus respiratorio con potencial pandémico, para el cual no había vacuna o medicamento efectivo”. El escenario se basó en un modelo epidemiológico elaborado con los datos de la epidemia de SARS (2003) y la pandemia de Gripe A (2009). El virus ficticio, que llamaron Clade X, se presentaba tan letal como el primero y más contagioso que el segundo.

A lo largo del ejercicio, los participantes se enfrentaron a difíciles problemas con la pandemia acelerando inexorablemente, con sanitarios infectados, con los hospitales abarrotados y las tasas de mortalidad aumentando.

Los actores incluyeron al ex líder de la mayoría en el Senado Tom Daschle (interpretando al actual portavoz) y a la diputada Susan Brooks, quien se interpretó a sí misma. Tuvieron que reaccionar tras el desarrolló de un brote de acuerdo con un guion proporcionado por la Universidad Johns Hopkins, sin conocimiento previo sobre cómo se desarrollaría el simulacro de desastre.

Se enfrentaron a preguntas difíciles a lo largo del ejercicio: ¿Estados Unidos debería imponer una prohibición de entrada a los vuelos de Alemania y Venezuela? Si no, como se enfrentarían al problema de explicar esa decisión al pueblo estadounidense y al Congreso ante la presión política para actuar. ¿Deberían los Estados Unidos enviar tropas a Jordania, donde se ha producido un brote importante y está solicitando asistencia como principal aliado en Medio Oriente? Una vez que se desarrolla una vacuna, ¿quién debe recibirla primero? ¿Debería la prioridad ir a los funcionarios, para garantizar la continuidad del gobierno, o para los niños y las mujeres embarazadas? ¿O debería haber un sorteo? Esperemos no verlo …

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