Nuestra salud no está protegida de la contaminación atmosférica

El Tribunal de Cuentas Europeo nos sorprende de vez en cuando con perlas como la que hoy traemos a la bitácora. Tras unos días de vacaciones, disfrutando del aire puro del campo y la playa, descubro el Informe Especial nº 23/2018 titulado “Contaminación atmosférica: nuestra salud no tiene todavía la suficiente protección”.

“Cada año, la contaminación atmosférica causa aproximadamente 400 000 muertes prematuras en la UE y genera cientos de miles de millones de euros en costes externos ligados a la salud”.

Su contenido evidencia que las medidas de la UE para proteger la salud humana de la contaminación no han producido el impacto esperado. Un ingente coste humano y económico que todavía no se ha traducido en medidas adecuadas para toda la UE. Añaden además que las partículas, el dióxido de nitrógeno y el ozono troposférico son los contaminantes atmosféricos responsables de la mayoría de muertes prematuras y la población urbana está especialmente expuesta. 

La Directiva sobre la calidad del aire ambiente de 2008 constituye la base de la política sobre aire limpio de la UE. En ella establecen desde hace 20 años las normas de calidad atmosférica relativas a la concentración de contaminantes en el aire. Algunas de ellas son mucho menos estrictas que las directrices de la Organización Mundial de la Salud y lo que sugieren las últimas pruebas científicas. En cualquier caso, el Tribunal pide que se actualice  y se priorice la política sobre la calidad del aire integrandola en otras políticas de la UE.

 “Pese al descenso de los contaminantes atmosféricos, la mayoría de los Estados miembros no cumplen todavía las normas de la UE relativas a la calidad del aire ni han adoptado suficientes medidas eficaces para mejorarla”

También existe el riesgo de que se haya subestimado la contaminación atmosférica al no haberse controlado en los lugares adecuados. Con frecuencia, los planes de calidad del aire —un requisito fundamental de la Directiva sobre la calidad del aire ambiente— no han generado los resultados previstos.

Los auditores evaluaron la concepción de la Directiva, si los Estados miembros la habían aplicado eficazmente, y la forma en que la Comisión había controlado y velado por su cumplimiento. Por otro lado, valoraron si la calidad del aire se reflejaba adecuadamente en otras políticas de la UE y estaba asistida por fondos de la UE, y si los ciudadanos estaban bien informados sobre los asuntos relativos a la calidad del aire.

El control ejercido por la Comisión Europea sobre los resultados de los Estados miembros en el logro de los objetivos de calidad del aire tiene sus limitaciones. Hasta el momento, sus procedimientos de aplicación de medidas coercitivas no han logrado garantizar que los Estados miembros cumplan los límites de calidad del aire establecidos en la Directiva. A pesar de que la Comisión interpone acciones legales contra numerosos Estados miembros y obtiene sentencias favorables, los auditores sostienen que los Estados miembros siguen incumpliendo a menudo los límites establecidos sobre la calidad del aire.

Los auditores observaron que la financiación directa de la UE para la calidad del aire puede ser de utilidad, pese a que la orientación de los proyectos financiados no es siempre lo bastante buena. Para el Tribunal, la contaminación atmosférica es un problema acuciante de salud pública; es fundamental informar y concienciar al ciudadano para hacerle frente. 

Recientemente, los ciudadanos se han implicado más en las cuestiones de calidad del aire y han recurrido a los tribunales nacionales, que en varios Estados miembros han fallado en favor de su derecho a un aire limpio. Sin embargo, los auditores constataron que la Directiva sobre la calidad del aire ambiente protege el derecho de los ciudadanos a acceder a la justicia de forma menos explícita que otras directivas medioambientales. Además, reconoce que, en ciertas ocasiones, la información facilitada a los ciudadanos sobre la calidad del aire no era clara.

Para terminar, una reflexión de El Roto.

4 comentarios en “Nuestra salud no está protegida de la contaminación atmosférica

  1. Y Madrid está tan contaminado.. pero , espera… Madrid es una de las ciudades con mayor esperanza de vida. Podríamos pensar que los males de la contaminación se compensan con creces con los bienes de la riqueza industrial.
    Y entre San Blas y Barrio de Salamanca hay una diferencia en la esperanza de vida superior a 5 años. Si se trata de atajar problemas de salud, es mejor invertir en políticas de igualdad y de educación. Y los ayuntamientos están poniendo el foco en la contaminación para sacar los coches de las calles (bueno, de las calles turísticas) y que no pensemos en como se distribuye la riqueza municipal, autonómica o europea.

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  2. Pingback: Los contables quieren salvar el mundo – Fiscalizacion.es

  3. nosoyidiota

    Madrid es el cáncer del resto de España, consumiendo mas energía que nadie pegados al termostato todo el año, y sin producir ni sufrir la contaminación de la energía que consumen. os vamos a cortar las líneas eléctricas que salen de Asturias.

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