
Menudo año que hemos escogido para iniciar la aplicación de la reforma contable del sector privado, teóricamente centrada en la protección del mercado y de los inversores. En especial, la obligación de valorar por su valor razonable los instrumentos financieros que las empresas adquieren con la intención de negociar con ellos. Aprovecho para recomendar a todos los interesados en temas contables el blog de David Ballester (“Reformando lo contable“).
Una constante de las grandes crisis empresariales es la manipulación de la contabilidad (Enron, Parmalat, o Gescartera) para que las cuentas no avisen de los problemas. La crisis financiera e inmobiliaria que nos asola sacará a flote, sin duda, algunas malas prácticas contables (no necesariamente ilegales) y veremos lo que dicen los auditores. Por lo pronto, sólo el 22% de las compañías inmobiliarias presentaron salvedades a sus Cuentas Anuales del ejercicio 2007.
Para el ejercicio 2008, acaba de aprobarse un Decreto Ley que, ante el alborozo del sector inmobiliario, modifica el concepto de Neto Patrimonial y suspende temporalmente la obligatoriedad de disolver una compañía ante un acusado desequilibrio patrimonial. Una decisión ciertamente criticable por nuestra mejor doctrina pero que, como recuerda, hoy, el editorial de Cinco Días: “Si es temporal, salva la vida a miles de empresas, el empleo a sus plantillas y el capital a sus acreedores”.
Transparencia y confianza van siempre unidas. El papel de los auditores en la transparencia es muy relevante. El fraude de Madoff va a suponer otro punto de inflexión, sobre todo para el supervisor del supervisor. En España, en los últimos años, han venido aumentando los controles de las corporaciones representativas y del Ministerio de Hacienda (ICAC) sobre la profesión auditora. Algunos profesionales, ejercientes individuales, confiesan abiertamente que tal situación les hace replantearse su continuidad en la profesión, que sólo podrán soportar las grandes firmas. [...]
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