Leo la dramática –y sincera- entrevista con el Consejero de Hacienda de la Comunidad Valenciana y aun no me he recuperado. Ya sabemos que afrontamos tiempos de penurias pero es la primera vez que el Alto responsable de unas finanzas autonómicas reconoce que no puede ni siquiera refinanciar la deuda. 

La Generalitat no paga a proveedores porque la liquidez de la que disponemos va destinada a amortizar vencimientos de deuda que no se renuevan. Antes se renovaban automáticamente. Ahora no. En julio vencían casi 400 millones y se renovaron 380, me fui de vacaciones muy contento. Pero en agosto vencían 420 y se renovaron 18, imposible cumplir ningún plan de pagos …”

Una Administración que no puede generar ahorro para hacer frente a sus prestamos y que intenta solucionarse con un plan de salvamento anunciado hace un mes. Un ejemplo: los rectores de las universidades valencianas pactaron (¿?) abonar al paga extra de navidad en octubre del próximo año. Dinero presupuestado en ambas administraciones (transferencia nominativa para la Generalitat y gasto de personal para las universidades) que se ve afeitado:

Todos los meses ingreso 700 millones de euros del modelo de financiación. La nómina son casi 300, universidades son 100 y farmacia son 220, ya tengo repartidos fijos 620 millones. Si lo que yo debería tener para pagar cosas, lo tengo que destinar a amortizar deuda no me queda nada. Y eso está pasando desde hace 15 meses. Cuando empezó lo de Grecia todavía se renovaba el 70%, pero luego vino Portugal y con los líos de este verano, ya no se renueva nada de nada. El propio Estado tuvo que recurrir al Banco Central Europeo para colocar deuda y la moneda de cambio fue la modificación de la Constitución.

La crisis de los mercados financieros parece que se ha quedado a vivir en España. La agencia de calificación de riesgos Standard&Poor’s (S&P) calcula que el déficit para 2011 de las CCAA ascenderá al 2,1 % del PIB, 0,8 puntos sobre el objetivo fijado por el Gobierno (1,3 %). Por su parte, la agencia Moody’s advierte de que el déficit autonómico del 1,2% del PIB  en los seis primeros meses del año, apenas una décima menos que el 1,3% límite para todo 2011, refleja su “incapacidad” para frenar el endeudamiento y tiene un impacto negativo en la calificación soberana del país. En este marco, después de las elecciones generales del 20 de noviembre, gane quien gane, veremos los primeros cambios.