Google hizo muy popular la regla del 70-20-10, por la cual sus empleados distribuyen el tiempo de trabajo en esa proporción. El 70% deben dedicarlo al negocio principal, es decir, el buscador. Además, sus ingenieros pueden dedicar el 20% de la jornada a investigar servicios no directamente relacionados con su tarea, aunque dentro de los múltiples objetivos de la compañía. Y el 10% restante del tiempo puede usarse en desarrollar cualquier idea, por muy extraña, extravagante o absurda que parezca.

Mucho se ha discutido sobre la aplicación de estos principios a la Administración Pública. El año pasado, dentro del Programa de Actividades Institucionales para las Reformas en las Oficinas (PAIRO), se decidió valorizar aquellas actividades particulares de los empleados públicos con el objetivo de Aumentar su Creatividad así como Desarrollar las Competencias (AC/DC).

Se trata de que los funcionarios tengan la obligación de completar la jornada laboral (una tarde a la semana) con dos actividades de carácter deportivo o artístico. Son varias las Entidades Locales que ya están negociando su implantación, en pleno debate con los órganos de representación de asuntos espinosos, como la inclusión en el catálogo de los juegos de azar o los bailes de salón.

Ha sido una iniciativa muy eficaz y hoy ya pueden presentarse los primeros resultados y descubrir a los lectores de la bitácora algunos de los éxitos corporativos, demostrando que pueden conciliarse con el burocrático mundo de la fiscalización, cuando se pone empeño especial. Son muchos los departamentos que participan en este pionero proyecto que dará mucho que hablar en el futuro, aunque ya han aparecido las primeras críticas.