Endeudamiento y Comunidades Autónomas

Endeudamiento y Comunidades Autónomas

El artículo de hoy en el diario Expansión analiza el montante de endeudamiento de las Comunidades Autónomas (CCAA) en un momento donde se discute la financiación autonómica, la publicidad de las balanzas fiscales regionales y el cumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria. También las Corporaciones Locales están planteando la exigencia de que la financiación local “ha de ponerse en el orden del día junto a la financiación autonómica”, como nos recuerda el profesor Sosa Wagner.

La preocupación por el asunto se traslada al editorial de Expansión, que recuerda que las administraciones territoriales pueden “sentir la tentación de seguir aumentado sus gastos, lo que les exigiría endeudarse aún más o subir impuestos”. Esta última vía parece difícil, por lo tosco de los tributos locales.

Deuda Comunidades Autónomas Por CCAA

En términos absolutos, como podeis ver en la tabla, Cataluña es la Comunidad Autónoma con una mayor deuda al cierre del año 2007, con un volumen total de 14.819 millones de euros. Su medición ha sido siempre un tema polémico. Le sigue la Comunidad Valenciana, con 11.550 millones; Madrid, con 10.055 millones; y Andalucía, con una deuda de 7.285 millones de euros. La región que tiene su economía más saneada –medido en función del PIB– es el País Vasco, con un peso del pasivo sobre el PIB autonómico del 1%. Los otros tres territorios que mantienen baja esta tasa son Murcia (2,4%), Canarias (2,9%), Castilla y León, con una deuda que supone el 3,2% del PIB seguidas de Asturias y Cantabria con el 3,3% del PIB.

Respecto a las empresas públicas autonómicas, el volumen de deuda asumida alcanza una cifra record, con 10.421 millones de euros, con una distribución regional diversa que encabeza en términos relativos (PIB) Cataluña, con el 2,4% del PIB, seguido de Baleares (2,1%) y Castilla-La Mancha (1,9%), dos CCAA que nunca habían destacado por su volumen de deuda.

Este asunto mereció hace unos meses la atención del editorial de Cinco Días calificando los crecimientos de la deuda de algunas comunidades como alarmantes. Aunque matizaba que no se debe colocar a todos los Ejecutivos en el mismo saco. Cataluña -que ha multiplicado por dos la deuda de sus empresas en cuatro años-, Valencia y Madrid acumulan el 70% del endeudamiento de ese tan creciente como poco preocupante holding autonómico. Por eso terminaba la perorata reclamando a las Administraciones autonómicas respetar los límites de la estabilidad: «y administrar sus recursos de forma generosa, pero responsable. Y, sobre todo, transparente«.


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Comentarios

  1. Avatar de javier grandio
    javier grandio

    Bien hechas, con rigor y sin hacer de la necesidad virtud, ¿cuántas liquidaciones presupuestarias de administraciones públicas autonómicas y locales, o del propio estado, escaparán al déficit o la ¿necesidad de financiación?.

    En mi opinión, de forma generalizada, existe mucha (¿mucha?) más deuda de la contabilizada, bien como consecuencia del registro de ingresos de dudosa exigibilidad a terceros, bien derivada de las montañas de facturas chapuceramente guardadas en los cajones o ni siquiera formalizada todavía documentalmente por connivencia con el contratista que «ya facturar» en tiempos mejores, m todo alemán al margen.

    Asimismo, de manera algo más sofisticada, existe la deuda formalmente centrifugada hacia toda suerte de entidades instrumentales (no siempre bien identificada, u sorteada por (teóricamente- operar en régimen de mercado), y, también, aquélla en la que el gestor público alcanza el nirvana presupuestario ¿es decir, no computar en términos SEC95- al implicar a agentes privados en el «diseño?, «financiación», «construcción» y «gestión» de proyectos públicos (cualquier combinación de todo o parte de los mismos), siempre que supuesta o aparentemente «se logre» traspasar a los contratistas implicados determinados «riesgos» (siempre el de «construcción» más uno entre: «disponibilidad» o «demanda») …

    … Pero, ¿y la pérdida de los ingresos futuros que reportará el proyecto público?, ¿acaso no es deuda?. Qué más da si cuando voy a al banco para comprar el piso pido un préstamo y me obligo a pagar una cuota de 1.000 euros todos los meses (durante 25 años) o, en cambio, no tengo préstamo y no pago esa cantidad al banco porque a partir del mes que viene, en virtud de un sofisticado contrato, gano 1.000 euros menos (durante 25 años) todos los meses. ¿Cuál es la diferencia contable?.

    No debemos olvidar que el titular y responsable último de los servicios públicos gestionados por agentes privados es siempre la administración concedente, sobre la que con total seguridad subyacerán cláusulas que originarían pasivos (contingentes), por mucho que se utilicen sofisticadísimas fórmulas jurídicas en los correspondientes contratos de concesión. A modo de ejemplo, no debemos olvidar en ningún caso el riesgo económico, posible o necesario, pero siempre presente, de rescate de la concesión por razón de ¿interés público?.

    No sé. Quizás nos autoengañamos y eso no sea tan malo. En definitiva, nuestras sociedades avanzan a pesar de los políticos y de contables aburridos. Creo.

    Saludos cordiales.

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